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Pulso Ciudad

Países que lograron descentralizarse

Andrés Marín 02/02/2018

Bélgica, Canadá y España son algunos países que apostaron por dar mayor autonomía a las regiones para fomentar su desarrollo. A nivel regional, Brasil y Colombia incorporaron políticas, pero no con el mismo alcance.

DESDE hace mucho tiempo en Chile se viene pensando en una política de descentralización. A pesar de que diversos gobiernos lo han intentado, con la creación de nuevas regiones y, recientemente, con la propuesta de elección de autoridades regionales vía voto popular, aún no se ha logrado una descentralización efectiva, ejercicio que se ha realizado con éxito en otras naciones.

Históricamente uno de los países que ha trabajado en torno al desarrollo federal es Canadá. El país de América del Norte cumple con todas las condiciones de una nación que derrotó al centralismo. Con un régimen federal parlamentario, en el que las distintas regiones cuentan con gobiernos locales elegidos democráticamente. Sin embargo, este sistema no sólo apunta a un desarrollo político. Por ejemplo, Quebec, una provincia de tradición francófona, tiene autonomía en cuanto a impuestos, elección política y desarrollo urbano. Es más, la Ley de Claridad, aprobada a principios de siglo, establece que una región puede escindirse y crear su propio estado. Otra provincia que ha conseguido su desarrollo de manera óptima es Alberta, también en Canadá, donde se estipuló la zona con los impuestos sobre la venta más bajos de la nación.

En Europa, Bélgica es un ejemplo de un país poco centralizado. Los belgas pasaron de ser una nación unitaria a una federal en 1830, luego de separarse de los Países Bajos, cuando se estipularía el desarrollo sobre la base de tres macrozonas: Flandes, Valonia y Bruselas, donde no sólo es el lenguaje el que cambia, sino también las leyes y planificación urbanas. Las regiones poseen autonomía tributaria, es así como la ley permite el diseño económico propio para las regiones de Bélgica. Entre las zonas mencionadas, destaca la Región Flamenca, que en la actualidad es la que cuenta con la mayor tasa de exportaciones en el mundo y la más prospera de esta nación.

Otro país líder en regionalización es España. Cuando terminó el Gobierno de Franco, en el inicio de la transición a la democracia, el Presidente Adolfo Suárez inició una política de descentralización del país en base a la disminución del gobierno central y el otorgamiento de mayor poder a las regiones. El país hispano tiene 18 Comunidades Autónomas, como Cataluña, Euskadi, Valencia, Islas Canarias, la región de Melilla (está en África), entre otras, siendo Andalucía la más poblada, mientras que su capital Madrid, está en la cuarta posición en cantidad de habitantes, a diferencia de Chile que sólo en su Región Metropolitana concentra el 40,5% de la población total, según el Censo de 2017.

Sin embargo, no todos ven como positiva la mirada autónoma. De hecho, algunos académicos ven en la formación de las comunidades autónomas la justificación del conflicto independentista con Cataluña, comunidad autónoma que aporta el 19% al PIB español y que se caracteriza por ser una región exportadora hacia toda la Unión Europea.

Jorge Cachinero, executive director del Senior Management Program de IE Business School y miembro del Consejo Científico del Real Instituto Elcano, sostiene que “después de la transición a la democracia a finales de los ‘70, España se convirtió de facto, en todo, menos en el nombre, en un sistema federal con 17 comunidades autónomas y 2 ciudades autónomas (Ceuta y Melilla, en el continente africano), que disfrutan de amplios poderes, garantizados por la Constitución y sus respectivos Estatutos de Autonomía”. Añade que en cualquier caso, España es uno de los muy pocos casos en Europa donde se ha preservado exitosamente la integridad nacional. “De hecho, no se ha producido ni un solo cambio territorial dentro del país en los últimos dos siglos. Al margen, por supuesto, del proceso de independencia y de construcción nacionales en las que, en su momento, fueron sus posesiones coloniales”, indica.

Descentralización en América Latina:¿un fracaso?

A pesar de la importancia que ha cobrado la descentralización en los últimos años, la mayor parte de los análisis se centra en sus ventajas y desventajas, tomando como punto de partida el cambio del equilibrio de poderes entre gobiernos nacionales y entidades subnacionales. Latinoamérica no ha estado exenta de esta ola descentralizadora. Argentina, Colombia y Brasil, por ejemplo, integraron este tipo de políticas entre la década del ‘70 y ‘90. Sin embargo, desde el mundo académico aún se cuestiona la efectividad de estas medidas. Tulia Falleti, directora del Programa de Estudios Latinoamericanos de la universidad de Penn, en su investigación “Descentralización y política subnacional en Latinoamérica”, cuestiona este supuesto mostrando que en los países de la región donde la descentralización dio mayor poder a los alcaldes y gobernadores como Brasil y Colombia, la variación del poder entre niveles de gobierno ha sido mucho menor que en México y ha sido prácticamente inexistente en Argentina. Su propósito fundamental es, entonces, determinar qué explica esa variabilidad en el cambio del equilibrio de poderes entre niveles nacionales y subnacionales de gobierno, después de varias décadas de descentralización.

En Chile, en lo que respecta a su historia se ha demandado por mayores libertades para las regiones, considerando también los intentos de repúblicas federales y los distintos programas de descentralización, que aún tienen concentrado el poder político, urbano y tributario, en la zona central del país.

Jorge Cachinero señaló que “a título exclusivamente personal, diría que un proceso de esas características, en Chile o en cualquier otra nación, sólo debería abordarse desde la más absoluta lealtad institucional entre todos los partidos políticos y entre todos los territorios del país para evitar consecuencias no deseadas.