Pulso Ciudad

Los retos de la gestión del agua

Efraín Moraga 03/11/2017

Aplicación de tecnología y nuevos métodos de tratamiento, son claves para la eficiencia de un recurso cada vez más escaso. Sobreconsumo y pérdidas son los principales problemas.

La escasez de agua es una preocupación que atañe a todas las ciudades, y es que afecta a más del 40% de la población mundial, una cifra que podría crecer con la profundización del cambio climático. Es por este motivo que una gestión inteligente del recurso se vuelve fundamental en los núcleos urbanos.

De acuerdo a un reporte del Foro Económico Mundial, para el año 2025, la escasez de agua será una realidad diaria para aproximadamente 1.800 millones de personas.

En tanto, cerca de un 80% de las aguas residuales se vierten en el medioambiente sin recibir ningún tratamiento que permita aprovecharlas en la ciudad. “La gestión del agua en una ciudad debería ajustarse, de tal manera que no sea la misma en cada urbe. Cuando es así, se provocan problemas de sobreconsumo en zonas áridas, afectando la sustentabilidad del recurso”, explica Guillermo Donoso, investigador del Centro de Derecho y Gestión de Aguas de la UC.

Por otro lado, el aumento de las sequías y el fenómeno de la desertificación, están empeorando estas tendencias. Se estima que al menos una de cada cuatro personas se verá afectada por la escasez recurrente de agua para 2050, según señala la ONU, dentro del marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Bajando las pérdidas

Uno de los desafíos más significativos es cómo disminuir la pérdida del agua. “Hay tecnologías que permiten detectar con mayor facilidad y a menor costo dónde están los problemas, de manera de establecer una gestión preventiva y conocer dónde están las debilidades de la red”, afirma Donoso.

Según un estudio del centro en que se desempeña este académico, en Chile, el 70% del agua no facturada se pierde desde las cañerías de las empresas sanitarias. Cifra que dista bastante de lo que establece la Ley Tarifaria, que señala que dicha pérdida no facturada no debería superar el 20%.

Atendiendo este desafío, es que Aguas Andinas ha decidido utilizar tecnología para optimizar la gestión del recurso, de manera de evitar fugas. “Estamos usando infraestructuras en red para incrementar la eficiencia económica de los servicios públicos a través de prácticas de gestión, en donde la tecnología permite innovar en la provisión del servicio, optimizar su consumo, contar con información en tiempo real sobre fugas de agua, incorporar el uso de medidores automatizados, diferenciar redes por tipo de uso, instalar sensores en las redes bajo tierra, entre otros”, explica Guillermo Pickering, presidente de Aguas Andinas.

Reutilización

Del mismo modo, la descontaminación de las aguas servidas es otro desafío para las ciudades inteligentes, pues al no ser tratadas, estas generan focos de peligro para la salud de los habitantes de los núcleos urbanos. Es por este motivo que es fundamental poner atención a este problema. “Estamos usando tecnología de punta para la reutilización del agua, al tiempo que se genera biogás y fertilizante para la agricultura, lo que hoy ya realizamos en nuestras “biofactorías”. Las ciudades inteligentes tienen estos elementos”, dice Pickering.

La instalación de dispositivos tecnológicos es otra estrategia que ha desarrollado Aguas Andinas para mejorar la gestión del recurso. “La sensorización de nuestras redes, tanto de agua potable como de alcantarillado, es clave para anticiparnos a las diferentes situaciones a las que se ven expuestas varios miles de kilómetros de tuberías subterráneas”, comenta el ejecutivo.

Desde la empresa señalan que los mayores desafíos que deben enfrentar en esta materia son las fugas, roturas y variaciones de demanda, entre otras. “Para aprovechar al máximo esa sensorización, implementamos un nuevo centro de control operativo (CCO 2.0), el que nos permite monitorear en tiempo real el estado de nuestra red y los parámetros de calidad del agua”, dice Pickering.

En Chile, la cobertura urbana de agua potable alcanza el 99,8%, mientras que la red de alcantarillado a nivel nacional llega al 95,9%, una de las mejores cifras que existen entre los países de América Latina.

“Nuestro desafío es asegurar el suministro regular de agua potable a la población, además de efectuar un tratamiento del 100% de las aguas servidas, devolviéndolas descontaminadas al medio ambiente para posibilitar su reutilización”, señala el presidente de Aguas Andinas.