SAMSUNG CAMERA PICTURES

Pulso Ciudad

Los ciudadanos quieren definir cómo serán sus barrios

Efraín Moraga 01/09/2017

Fundaciones como Proyecto Propio, Junto al Barrio (JAB) y Gestión Social se encargan de articular y generar instancias para que los vecinos puedan diseñar, desarrollar y ejecutar proyectos que pongan en valor los espacios urbanos que habitan dentro de la ciudad.

Un ejemplo de inclusión en la ciudad son aquellos proyectos en los que las propias comunidades participan en el diseño, recuperación y desarrollo de los espacios urbanos en los que habitan.

Entidades como Proyecto Propio, Junto al Barrio (JAB) y Gestión Social se encargan de organizar y articular estas iniciativas, para encontrar financiamiento y ejecutar obras que buscan mejorar el mobiliario urbano de diversas poblaciones y barrios.

Para llevar a cabo este tipo de intervenciones inclusivas, las comunidades adquieren un rol protagónico. Ese es el punto donde radica la mayor diferencia respecto a otro tipo de intervenciones, puesto que desde ese origen es que se generan los aportes al espacio público de mayor valor. “Nos damos cuenta que hoy más que nunca la sociedad, las organizaciones, las juntas de vecinos y los grupos de la sociedad civil están más empoderados y queriendo influir en sus territorios, en la visión que se tiene de los lugares donde viven y desarrollan. Es algo que se puede ver en cómo esto impacta directamente en su calidad de vida”, gerente de consultoría de Gestión Social.

En tanto, Proyecto Propio ha desarrollado más de 350 iniciativas en 281 barrios de 75 comunas del país, entre los que se destaca la recuperación, rehabilitación, puesta en valor y fortalecimiento de espacios comunitarios armónicos en Bajos de Mena (Puente Alto), Barrio San Luis (Peñalolén) y la Escuela Isabel Le Braun (Renca), entre otros. “Son proyectos surgen desde la comunidad. Ellas los planifican y diseñan junto a nosotros. Además, los acompañamos en la gestión del financiamiento para realizarlos. Algunas veces surgen gracias a recursos privados y, en otras, nosotros articulamos algún proyecto de política pública que permita acceder a recursos”, señala Sebastián Cantuarias, director ejecutivo de Proyecto Propio.

Esta entidad también se ha encargado de realizar proyectos de investigación y acción participativa con dirigentes sociales, diagnósticos de barrios, como es el caso del sector de San Luis y talleres de políticas públicas para el desarrollo de barrios y territorios. Además, se ha hecho cargo de la creación, desarrollo y recuperación de espacios públicos para la convivencia.

Los desafíos

A pesar de la importancia que adquieren estas organizaciones, desde Proyecto Propio destacan que no hay que desligar la responsabilidad de quienes manejan el gobierno local, puesto que también es necesario que el sector público participe de estas intervenciones inclusivas. Del mismo modo, desde la institución manifiestan que se han encontrado con algunos problemas. “Estamos en un momento en que hay muy poca participación, mucha apatía. De alguna manera, el accionar asistencialista del Estado y los privados ha generado mucha pasividad por parte de la ciudadanía en los temas que tienen que ver con lo urbano. Nosotros vamos encontrando liderazgos proactivos, positivos y formando grupos que permitan desde el territorio ir saliendo de esta inercia en que la comunidad está”, manifiesta Cantuarias.

En tanto, la fundación Junto al Barrio promueve el protagonismo de los vecinos y las comunidades en el desarrollo de ciudades más inclusivas, potenciando la organización vecinal, desarrollando procesos de colaboración entre el sector público y privado en la materialización de proyectos sociales, incentivando la participación ciudadana para mejorar la calidad de los barrios vulnerables. “Nosotros nos insertamos en barrios vulnerables en Santiago, Valparaíso y Coquimbo y trabajamos con las organizaciones sociales o comunitarias que están en el lugar, como juntas de vecinos y clubes deportivos, entre otros, y tenemos dos líneas de acción: el empoderamiento de la comunidad, para lo que tenemos una metodología fuerte de fortalecimiento organizacional, y la segunda línea de acción tiene que ver con la infraestructura, de construcción y mejoramiento de equipamiento comunitario”, dice Catalina Justiniano, directora ejecutiva de JAB.

Un ejemplo del trabajo llevado a cabo por JAB es el plan de rehabilitación del pasaje Manuel de Salas en La Pincoya, cuya génesis se produce a partir de la solicitud elevada por la agrupación Unidos Podemos. Esta intervención consistió en la restauración de fachadas a través de la reparación de muros y pintura. Instancia que contó con el aporte de los vecinos.