Santiago de Chile

Pulso Ciudad

Los cambios urbanos que generan los millennials

Efraín Moraga 01/12/2017

Una menor necesidad de equipamiento urbano, experiencia por sobre la adquisición de bienes durables y una mayor consciencia por el medioambiente, están entre los principales conceptos que generarán cambios en cómo se constituyen las ciudades de cara al futuro. Expertos aseguran que las consecuencias de la entrada de la generación Y se podrán ver en un lapso de 25 años. En tanto, debido a la naturaleza volátil de los jóvenes que conforman este grupo etario, es fundamental poner atención a los diferentes detalles que generan estos fenómenos.

Los millennials (aquellos nacidos entre 1980 y 1995), son la generación que viene a revolucionar la constitución de las ciudades. Menor demanda de equipamiento urbano, crecimiento de alternativas sustentables de transporte y una propensión al arriendo, están entre los principales tendencias que está impulsando este segmento.

Los millennials son más pragmáticos que generaciones anteriores y evitan largos tiempos de viaje. Además, les gusta vivir cerca de los lugares donde trabajan. Este es un aspecto relevante cuando consideran el factor vivienda. También buscan lugares con acceso, donde no vea mermada su calidad de vida. “Esta generación trata de que sus espacios estén siempre conectados. Esto generará cambios sustanciales en las ciudades”, señala Daniel Halpern, director de Desarrollo de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica (UC).

Por ejemplo, el 78% de los millennials dispone de un teléfono móvil, mientras que un 70% utiliza notebook (ver infografía), según un reporte del Centro de Innovación BBVA. En tanto, el mismo informe revela que en 2017 esta generación representa alrededor del 50% del consumo a nivel mundial.

“Se están generando cambios fundamentales. Estos van a tardar entre 20 y 25 años. Es decir, lo que dura una generación. Los millennials van a afectar a la ciudad en términos de movilidad, pues estamos ante un grupo social que no gusta de moverse, prefieren trabajar a través de las redes sociales y quieren estar en su casa. Además, no se casan ni tienen muchos hijos. Eso también le quitará presión a la provisión de servicios básicos de la ciudad”, señala Gerardo Vargas, arquitecto urbanista del Observatorio Urbano Local de la Zona Metropolitana de Puebla (OmetropueAC).

Así como la ciudad cambia porque los millennials dejan de hacer algunas cosas en la ella, esta también al ritmo de las nuevas generaciones. “Tienen una nueva mentalidad, la que apunta hacia la protección del medioambiente y la sustentabilidad. Esto va a hacer que se reduzca el uso del automóvil y se fomenten los medios de transporte que generen menos consumo de hidrocarburos”, dice Vargas.

Aunque se espera que la Generación Y provoque varios cambios en las ciudades, aún hay algunos aspectos a los que hay que poner atención. “se debe analizar cuál es su comportamiento demográfico. La difusión de las tecnologías de la información puede provocar un cambio sustancial en cómo se desarrollan estos aspectos”, dice el urbanista mexicano.

Roberto Moris, investigador del Instituto de Estudios Urbanos de la UC, comenta que la ciudad se va construyendo con una cierta inercia en función de su historia, por lo que es necesario tomarse con cautela los cambios que podría provocar la generación Y. “Cuando vemos cómo el mercado inmobiliario va reaccionando en función de ciertas demandas de la comunidad, uno se puede dar cuenta que los perfiles de los consumidores tienen un alto impacto en el tipo de desarrollo de las ciudades”, dice Moris.

Este fenómeno quedó en evidencia con la llegada de los baby boomers tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, lo que tuvo un alto impacto en los modelos de urbanización.

El cambio

Los millennials se diferencian de sus antecesores, fundamentalmente por su renuencia a firmar compromisos, lo que genera un cambio de paradigma. “Todavía no tienen grandes responsabilidades. En su mayoría son profesionales jóvenes con mucha libertad de movimiento y sin niños. Los representantes de esta generación, prefieren arrendar antes que endeudarse para comprar una propiedad, lo que tiene un impacto en la ciudad”, manifiesta Pablo Allard, decano de la Facultad de Arquitectura y Arte de la UDD.

Así, esta generación prefiere la vida urbana al aire libre. Esto genera la puesta en valor de algunos espacios de las ciudades, tales como los restaurantes, los cafés, bares, foodtrucks y plazas de bolsillo, entre otros. Además, prefieren la bicicleta al transporte público. “Arman su sistema de vida en torno a barrios que tienen una oferta de comercio especializado, más que en grandes cadenas. Eso está revitalizando ciertos sectores de la ciudad. Además, esta generación también está compuesta por arquitectos, diseñadores, mueblistas y decoradores, quienes están dejando su huella en las urbes”, dice Allard.

Experiencias y colaboración

Los millennials prefieren los espacios colaborativos para el desarrollo de sus actividades cotidianas. Esto ha generado cambios sustanciales, pues para seguir esta tendencia, el mercado ha instalado una serie de cafés con co-work y otras alternativas similares para estar a tono con este grupo etario, pues lo más importante para ellos es la experiencia. “Prefieren ir a lugares donde se manifieste un espíritu más colaborativo, donde les ofrezcan tener conectividad a internet, para que puedan trabajar tranquilos. Por ejemplo, incluso los bancos se están adaptando a esta tendencia”, dice Halpern.

Además, esta misma búsqueda de experiencias, los motiva a buscar una mejor calidad de vida, lo que está estrechamente relacionado con mejores áreas verdes y espacios públicos. “Muchos van a hacer actividad física a parques y plazas, otros salen a caminar. La generación Y no oculta su preferencia por la práctica del deporte y eso es algo que se hace notar en la ciudad”, manifiesta Halpern.

Así, la experiencia toma mayor importancia para esta generación. “Los millennials son conscientes de que el objeto es algo transitorio, sin embargo, el beneficio que genera, aunque sea momentáneo, adquiere mayor importancia por el servicio que presta. Esa orientación va a tener un impacto en las ciudades. Es algo que se puede traducir en la postergación de la compra definitiva de una vivienda, por sobre el mercado de arriendo”, dice Moris.

Aquí radica la diferencia fundamental: “Las otras generaciones, en promedio, pueden tener entre tres o cuatro propiedades a lo largo de su vida, mientras que los millennials no pretenden adquirir la propiedad, sino que valoran la posibilidad de moverse. Eso genera un cambio sustancial en la ciudad”, asegura Vargas.