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Pulso Ciudad

Llegó el otoño: cómo se prepara Santiago para una mayor contaminación

Daniel Fajardo 23/03/2018

En mayo comenzará a regir el plan Santiago Respira, que incluye la restricción permanente a dos dígitos para vehículos catalíticos fabricados antes del 2012. Según la ministra de Transportes, Gloria Hutt, ya están trabajando con el Seremi del área para definir horarios y zonas de aplicación de la medida. Pero el plan también tiene otros elementos para tratar de descontaminar la cuenca metropolitana.

EL VERANO se acabó y llegó el otoño. No sólo las hojas en el suelo y la disminución de temperaturas lo anuncian. Como lo muestra la historia, en las próximas semanas comienza a aumentar la contaminación en la cuenca de Santiago y con ello, una serie de medidas para paliar el problema.

Los esfuerzos por descontaminar la capital ha sido una constante en los últimos años y, justamente el gobierno que finalizó hace algunos días hizo una serie de ajustes e iniciativas que comenzarán a regir este año, en el marco de los planes de descontaminación. En el caso de Santiago, se trata del Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica de la Región Metropolitana, conocido popularmente como “Santiago Respira”, el cual fue aprobado por la Contraloría a principios de noviembre de 2017. O sea, ahora hará su debut.

Esta regulación establece exigencias y límites de emisión para diversas fuentes, como la industria, el transporte, la calefacción a madera (leña), los compuestos orgánicos volátiles, la maquinaria fuera de ruta, y como novedad, la agroindustria. El plan está dirigido especialmente a contaminantes de particulado fino que se encuentran en condición de saturación o latencia en la Región Metropolitana (principalmente MP2,5).

Pero Santiago Respira es un concepto que va más lejos, fomentando mejorar la calidad de vida en la urbe. Establece mecanismos de compensación de emisiones, de fiscalización y de promoción de transportes limpios como la bicicleta y los vehículos eléctricos. Según datos gubernamentales (administración anterior) el plan significará una reducción de 63% de las emisiones de transportes, 19% de las emisiones de industrias y 93% del sector residencial, logrando reducir en un 60% la contaminación en invierno.

Restricción vehicular

Una de las medidas más novedosas de Santiago Respira, y que se estrenará este año, se trata de la nueva restricción vehicular permanente que afectará a dos dígitos de vehículos fabricados e inscritos antes del 1 de septiembre de 2011. Esta regirá desde mayo a septiembre. O sea, queda menos de un mes. “Lo interesante es que la medida no sólo disminuirá el material particulado fino, sino que, paralelamente, aumentará la velocidad del tránsito de automóviles, lo que descongestionará más las vías, mejorando la movilidad”, comenta el ex ministro del Medio Ambiente, Pablo Badenier.

Desde el actual gobierno, indican que ya están preparados para la puesta en marcha, así como también, para evaluar su eficacia. Según la ministra de Transportes y Telecomunicaciones (MTT), Gloria Hutt, con el objetivo de informar adecuadamente la medida, “el Seremi de Transportes de la Región Metropolitana establecerá una aplicación gradual de esta restricción, en zonas de la ciudad que informaremos, una vez que sean definidas. Asimismo, evaluaremos el impacto de esta disposición para analizar si verdaderamente contribuye a reducir las emisiones de MP 2,5 de fuentes móviles o si es más eficaz otra medida”, dice Hutt.

De hecho, según Hutt: “El nuevo Seremi de Transportes (Eddy Nelson Roldán) fue nombrado esta semana y tiene como tarea prioritaria definir una metodología de aplicación que será informada a la ciudadanía oportunamente”.

Por otro lado, el plan establece que este Seremi podrá definir horarios y zonas de aplicación, criterios que está estudiando el MTT en estos momentos, para que los habitantes de Santiago los conozcan antes de mayo. “Nuestro objetivo es que los santiaguinos que sean afectados por esta medida sean informados a tiempo para poder planificar sus viajes con la debida antelación”, agrega la jefa de la cartera de Transportes.

Electromoviliad

Pero descontaminar Santiago es un trabajo que va más allá de la restricción vehicular o de un plan que dure unos meses. Según especialistas, se requiere cambios más drásticos en la forma de vivir y que aumente la conciencia de sus habitantes en los períodos donde crece el volumen de material particulado fino. “Más allá de las medidas de emergencia (muy necesarias por cierto), es momento de pensar en cambios de fondo que permitan a Santiago reducir la contaminación del aire y sus males asociados. Es clave asumir una visión sostenible para la movilidad urbana, para lo cual se debe reducir la dependencia del transporte en combustible fósiles”, comenta Ricardo Bosshard, director de WWF Chile.

El líder de esta organización conservacionista se refiere al fomento de una matriz energética con energías renovables y encaminar a Chile a una electrificación del transporte público, como ha sucedido en otros países. Además está internacionalmente comprobado que la contaminación de las ciudades influye bastante en las emisiones globales de CO2 (ver recuadro).

Estimaciones de Generadoras de Chile consignan que en un escenario optimista habrá 462.778 vehículos livianos eléctricos en Chile al 2030, mientras que en el escenario conservador esta cifra se reduce a 128.502. De hecho, en el ámbito del transporte público, hay que ver si la nueva licitación del Transantiago que tendrá que elaborarse -luego de haber sido declarada recientemente desierta- , aumente la obligación de un número específico de buses eléctricos en la flota de los operadores del sistema.

“En nuestro programa de Gobierno hemos definido un decidido impulso a la electromovilidad y a las tecnologías de baja emisión, especialmente en el transporte público”, comenta la ministra Gloria Hutt, y agrega: “Buscamos dotar a la ciudad con buses no solamente cómodos y modernos, sino también altamente eficientes y amigables con el medioambiente”.

Por su parte, Claudio Seebach, vicepresidente ejecutivo de Generadoras de Chile, señala: “Si bien la compra de buses eléctricos tiene mayores costos de inversión, los de operación, que son más bajos – y la simpleza de la mantención- ayudan a recuperar los beneficios de una manera más rápida”.

Pero ¿podrán los vehículos eléctricos mover la aguja en la descontaminación? Según Badenier, sí, pero “aunque el parque de estos autos aún no es significativo, esperamos que aumente cada vez más, a medida que bajen sus precios. Mientras tanto, hay otras alternativas para disminuir la contaminación como certificaciones especiales o vehículos híbridos”, dice el ex ministro del MMA.