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Pulso Ciudad

La importancia de volver a la vida de barrio

Daniel Fajardo 02/03/2018

Según los expertos, la vida en comunidad es clave para tener ciudadanos más felices. Y a pesar de que la vida de barrio se comenzó a perder hace un tiempo, una visión más sustentable del desarrollo urbano y fenómenos nuevos como la inmigración, están enfocando nuevamente la mirada hacia los vecinos más próximos.

A UNAS POCAS CUADRAS de la estación de Metro Vespucio Norte, en la comuna de Recoleta, en plena población Escritores de Chile, hay una casa de dos pisos casi sagrada para los vecinos. Es el centro cultural “Los de la T”, que hace algunos años tuvo tanta influencia, que los alcaldes del momento pedían ayuda a sus encargados para desarrollar y convocar a eventos comunales. El nombre proviene del antiguo pasaje donde vivían sus creadores, el que tenía la forma de una T.

La verdad es que este tipo de entidades que nacen y se hacen por los propios vecinos de un barrio no son algo masivo en Santiago. Más bien es un fenómeno que a pesar de que se había perdido, de a poco se está retomando. Es que la vida en comunidad es clave para tener ciudadanos más felices. “El barrio es uno de los factores que más influye en la calidad de vida de las personas, porque es la posición física y simbólica que cada habitante ocupa en la ciudad donde vive. Y muchos de los factores del eje pobreza/desarrollo están relacionados a la posición que ese barrio ocupa en la ciudad”, comenta Sebastián Cantuarias, director ejecutivo Fundación Proyecto Propio.

Si bien Santiago tiene 37 comunas y una cantidad de habitantes que supera los 5 millones de habitantes, se estima que existen casi 100 barrios, algunos históricos como el Barrio Yungay, el Barrio Franklin o el Barrio Concha y Toro; y otros denominados por un cierto acuerdo social en las últimas décadas como Sanhattan o el Barrio Suecia. “Santiago es una ciudad multibarrial, porque posee barrios antiguos de viviendas de fachada continua como en Quinta Normal; grandes edificios en el sector de Santa Rosa; o barrios comerciales, como 10 de julio”, comenta Cantuarias.

Pero, gracias a una visión más sustentable de la ciudad y tomando en cuenta el factor inmigración, la ciudad, sus rincones y vecinos están cambiando y empiezan a mirar a la vida de barrio casi como una necesidad. “Santiago crece y se topan intereses que resultan disonantes. Santiago es diverso según el barrio o sector que se piense como categoría de análisis o población objetiva. Pero un factor común es que existe un naciente movimiento de salir al encuentro del otro”, explica Juan Pedro Pinochet, presidente ejecutivo de Gestión Social.

En este sentido, la relación entre vecinos y comunidades se puede mejorar reconociendo en primer lugar esta diversidad. “Es necesaria una mirada multidimensional para comprender los fenómenos que ocurren, donde todos los actores que se encuentran en un territorio son importantes”, agrega Pinochet.

Proyectos

Para mejorar la vida de barrio, Cantuarias cree que es clave fortalecer a las organizaciones comunitarias, partiendo por las juntas de vecinos, clubes deportivos o centros de padres. “Un barrio que no tiene una organización comunitaria fortalecida es un barrio que se empobrece”, asegura el director ejecutivo Fundación Proyecto Propio.

En este aspecto, uno de los proyectos símbolos a nivel nacional para mejorar este aspecto es el programa “Quiero Mi Barrio”, del Minvu, que existe desde el año 2006 y acaba de sumar 50 nuevos sectores a los 520 que ya existen (ver recuadro).

Por otro lado, desde las ONG como ocurre con la Fundación Mi Parque, en alianza con empresas, estado y comunidades, se han desarrollado también la recuperación participativa de espacios públicos, transformándolas en áreas verdes, mejorando la calidad de vida de muchos barrios vulnerables. También existe otra iniciativa a través de Fundación Ciudad Emergente cuyo propósito es construir ciudad de forma colectiva, es así como una de sus tácticas urbanas más conocidas es el “Malón” y que consiste en cerrar una cuadra sacar las mesas a la calle y compartir entre los vecinos. El 7 de abril se desarrollara “El gran Malón” en todo el país.

“De esta forma, la armonía en la que se dé la interacción entre estos actores que crean ciudad, ayuda a mejorar el ambiente de los vecinos y sus barrios. Necesitamos de todos para que Santiago sea mejor”, concluye Juan Pedro Pinochet.