Pulso Ciudad

Educación: la base para lograr una verdadera economía circular

Daniel Fajardo 03/11/2017

Reducir al mínimo la cantidad de residuos, es el norte en el que están empeñadas muchas ciudades en el mundo, para así, lograr un sistema económico más sustentable, dentro del marco de una smart city. En Santiago aún queda mucho camino por recorrer.

Según un estudio de la empresa de reciclaje de residuos Recupac, las capacitaciones de los colegios chilenos sobre educación ambiental ha aumentado este año un 60% con respecto al 2016.

Esto es un signo de cómo se está tratando de empoderar a la población, desde sus primeros años de enseñanza, sobre la importancia de reciclar o recuperar la basura, tema clave dentro del concepto de “economía circular”, que está en la base de las ciudades que pretenden ser más inteligentes. La misma nueva ley de reciclaje (REP) tiene un presupuesto asignado para fines educativos.

Se entiende por economía circular, la metodología para que el valor de los productos, los materiales y los recursos, se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible, reduciéndose al mínimo la generación de residuos.

La Tercera Encuesta Nacional del Medio Ambiente (abril de 2017) que realiza el Ministerio del Medio Ambiente (MMA), indica que, según los ciudadanos, las principales acciones individuales para cuidar el entorno son: no botar basura (38%), cuidar la naturaleza (19%) y reciclar (18%); y un 86% afirma que dejaría de comprar un producto si se demuestra que daña el medio ambiente. Además, la basura y suciedad en las calles, es lo que más preocupa a los chilenos, después de la contaminación (ver gráfico).

En los últimos años ha tomado mucha fuerza el concepto de economía circular en las municipalidades de la Región Metropolitana, que al alero del programa Santiago Recicla del Seremi del Medio Ambiente, ha resultado en la instalación de 24 puntos limpios en 18 comunas de la región.

Entonces ¿de qué forma se puede mejorar las prácticas de reciclaje en Santiago a nivel de planificación urbana? Según Isidro Pereda, gerente general de Recupac, los sistemas de reciclaje tienen tres componentes fundamentales: educación ambiental, logística de recolección y valorización para su posterior reciclaje. “Por lo tanto, cada una de estas actividades se debe abordar considerando las mejores prácticas que existen en otros países, como lo que sucede en algunas ciudades europeas y norteamericanas, para luego considerar nuestras particularidades y adaptarlas,” apunta Pereda.

Esta empresa opera en las comunas de Santiago, Huechuraba y Providencia, en una recolección selectiva de residuos reciclables, que incluye educación ambiental para los habitantes. “Los vecinos puede ver cómo una caja de cartón es retirada desde su domicilio, compactada y luego enviada para su transformación en papel y finalmente, en caja de cartón para su uso, cerrando de esta manera el ciclo en forma circular”, agrega Pereda.

Conversión ecológica

En Chile, botar basura en un relleno sanitario cuesta entre $15 a $25 por kilo y dependiendo de las cantidades, porque entre más residuos se boten menor es la tarifa. “El gran desafío está en avanzar hacia un sistema integral de gestión de residuos, que debe tener tres pilares. Primero está la conversión ecológica de los hogares, lo que implica que las personas opten por formas de consumo que minimicen la cantidad de desechos que generan y se comprometen a reciclar sus desechos antes que botarlos al vertedero”, explica Nicolás Bär, director ejecutivo de la Asociación de Industriales del Plástico (Asipla) y agrega: “El segundo es una logística inversa eficiente, para lo que es necesario que haya recolección diferenciada de residuos y un mayor número de puntos limpios. Y finalmente, se debe fomentar la creación y desarrollo de mercados que demanden materiales reciclados”.

Asipla se ha estado reuniendo con más de 50 municipalidades a lo largo del país para hablar sobre la importancia de este tema, además de organizar un seminario internacional con la empresa TriCiclos sobre “ecodiseño”. “Si bien aún nos queda mucho camino para llegar a un sistema de recolección eficiente, vemos que las municipalidades han tomado conciencia y están aportando su grano de arena para que estas iniciativas vayan en aumento”, asegura Bär.

Otro pilar clave dentro de esta economía circular que pretenden ciudades como Santiago -en vísperas de que comience a funcionar la REP- son los recicladores de base, cuyo número se estima en unos 60.000 a lo largo de Chile, quienes tendrán que comenzar a certificarse y, en algunos casos, a capacitarse en la nueva normativa.

Exequiel Estay, secretario general del Movimiento Recicladores de Chile y director de la Fundación Reciclaje Inclusivo, explica que es absolutamente necesario un cambio cultural para lograr una economía más circular. “Efectivamente, los puntos limpios son parte de la solución, pero sin una ciudadanía sensibilizada en el tema y ‘centros de valorización’ que nos aseguren la trazabilidad de los residuos recuperados, todo podría ser nuevamente un trabajo en vano”, dice Estay.

Además, el dirigente de los recicladores agrega: “La verdadera realidad frente a una economía circular es que muy pocos profesionales de los municipios conocen bien el concepto. Creo que será un proceso lento de plasmarlo”.