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Pulso Ciudad

Desigualdad: la deuda pendiente de las viviendas en las áreas metropolitanas

Efraín Moraga 05/01/2018

Reducir los campamentos y el déficit habitacional, fortalecer los permisos de edificación e implementar estándares urbanos mínimos, son los principales desafíos de cara a lo que será el 2018 en materia de desarrollo de infraestructura urbana.

Según cifras de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), más de 500.000 familias de los primeros seis deciles de la población necesitan un lugar donde habitar, por lo que uno de los principales desafíos en 2018 será modernizar el sistema de planificación para acompañar esta fuerte demanda.

“Chile está en condiciones de abordar exitosamente esta situación sobre la base del trabajo conjunto del sector público y privado y una mejor focalización del gasto social en viviendas, entre otras iniciativas”, señala Sergio Torretti, presidente de la CChC.

Según el Censo 2017, en Chile existen 6.499.355 viviendas, de las cuales un 98,8% son particulares y un 0,2% son colectivas. En tanto, actualmente el promedio de personas por hogar es de 2,99, un 19% menos que lo registrado en la medición de 2002, cuando ese indicador llegaba a 3,69 habitantes.

“Uno de los principales problemas que existen en materia de vivienda y urbanismo, es la desigualdad. Este es un fenómeno que se produce, especialmente, en las grandes áreas metropolitanas. Se trata de un punto sumamente importante y que se tiene que abordar a partir de este año, por lo que es un desafío para el próximo gobierno”, afirma Luis Fuentes, director del Instituto de Estudios Urbanos UC.

Así, al déficit de vivienda para enfrentar la demanda, se suman las malas condiciones en términos de la calidad de la construcción, falta de inserción urbana, conectividad, seguridad, concentración de la población y densidad.

“El Estado se tiene que hacer cargo de los lugares donde existen proyectos de vivienda sociales y el camino es la regeneración urbana, que tiene que ver con focalizar la inversión, mejorar la calidad de la vivienda, pero, por sobre todo, invertir en espacio público”, manifiesta Fuentes.

Para enfrentar estos desafíos, es clave modernizar el sistema de planificación urbana, considerando que varios aspectos que conforman a la ciudad han cambiado. “Estimamos necesario y urgente avanzar hacia una planificación urbana con mirada de largo plazo, que se construya sobre la base de consensos y cuente con mecanismos de coordinación que articule visiones tan legítimas como diversas”, destaca Torretti.

Según un estudio de la CChC, el 18,3% de la población del Gran Santiago -poco más de un millón de personas- vive en barrios con un entorno urbano crítico, mientras que un 60% reside en barrios con un nivel de acceso a equipamiento intermedio.

“Estimamos necesario que se definan estándares urbanos mínimos para asegurar niveles básicos de infraestructura, equipamiento y servicios a todos los habitantes del país, independiente de su condición socioeconómica”, dice Torretti.

De cara a la estrategia para lograr estos objetivos, desde el gremio comentan que es clave el rol del sector inmobiliario. “Hoy también tienen la responsabilidad de establecer una nueva relación con las comunidades en que se insertan sus proyectos, lo que debe guiar desde la concepción de una obra hasta la post venta”, señala el presidente de la CChC.