Empresas & Mercados

Multinacionales en Venezuela venden filiales y retiran operación de balances

Carolina Mascareño 21/04/2017

Ante la situación del país, con una inflación proyectada del 720% para 2017, varias de las principales firmas han optado por abandonar sus negocios por las restricciones y el déficit por devaluación del bolívar.

Desde el miércoles, las calles de Venezuela han sido testigos de revueltas, enfrentamientos y las demandas de los opositores al Gobierno de Nicolás Maduro, los que encabezados por Henrique Capriles, se han organizado para marchar. Si bien hasta ahora el mandatario ha señalado que está “decidido a defender mi patria y a defender mi pueblo, y no voy a cederé ni un milímetro”, la movilización insiste en que se cumplan cuatro puntos: celebración de elecciones, la liberación de los presos políticos, el reconocimiento de la Asamblea Nacional y que se establezca un canal humanitario para poder abastecer a la población, ante la falta de alimentos e insumos médicos.

El panorama financiero para Venezuela pareciera no tener visos de mejorar para este año. En 2016, su economía se contrajo 18%, siendo su tercer año de recesión. Mientras que la desocupación laboral va al alza y podría superar el 25% este año. El FMI cifró en 7,4% la contracción económica y una inflación de 720% para este 2017, mientras que para 2018 prevé un alza de 2.068%.

Esta situación no sólo ha golpeado fuertemente a los ciudadanos, que deben enfrentar el día a día con una moneda devaluada, sin posibilidades de comprar mercadería o abastecerse con normalidad. El complejo escenario lleva meses afectando a las empresas que tienen operaciones en ese país. En especial a las multinacionales que han hecho mención especial en sus memorias y estados de resultado acerca de cómo Venezuela ha impactado en sus negocios. En ese sentido, varias de ellas han optado por abandonar el país, o han dejado de tener el control sobre sus filiales. Con ello, acotan sus pérdidas, pero generan una baja en las posibilidades de abastecimiento de las personas, ante la menor existencia de comercios.

La devaluación del bolívar es otro de los factores que aducen las firmas como disuasor para seguir operando en ese país.

El caso de General Motors es el más reciente, que anunció ayer que terminará de inmediato con sus actividades en la zona, debido la confiscación de sus instalaciones en Valencia, por parte de las autoridades locales. Esto, debido al conflicto suscitado en tribunales con un concesionario de Chevrolet. El sector automotor suma así otra pérdida, luego de que en 2015 Ford cesara su inversión.

Esta reacción se ha ido replicando en otras compañías desde 2014. Ese año se comenzó a hablar del comienzos de la recesión, y si bien entre ese ejercicio y el siguiente la mayoría intentó mantener sus operaciones, el 2016 se consolidaron los descensos, debido a los cambios en las regulaciones, el desplome de la moneda y las menores condiciones de seguridad para sus labores.

Ya en 2015, por ejemplo, se estableció un nuevo mecanismo de mercado, el Sistema Marginal de Divisas (SIMADI), que desde marzo de 2016 pasó a llamarse DICOM. Este organismo regula la compra y venta de efectivo y moneda extranjera, por medio de subastas periódicas. Este procedimiento es cuestionado por empresas como Masisa, que señala que sus “criterios de asignación no se basan únicamente en el precio ofertado”, por lo que “este mecanismo se ha mantenido con muy baja liquidez”.

De esta forma, empresas con activos de largo plazo, como la propia Masisa, han debido tomar resguardos para no sufrir medidas como la de General Motors; algunas como Parlamat y P&G han optado por borrar a Venezuela de sus estados financieros, mientras firmas como la productora de alimentos General Mills, decidió desprender anticipadamente de su filial en el país -Green Giant- por “los continuos golpes de divisas”. Por esta venta, la firma ganó US$ 148 millones.

Coca Cola: suma  deudas de filial y deterioro de marca

“Economía hiperinflaciondadas”. Así se denomina un apartado de la Memoria 2016 de Coca-Cola, donde el caso que se aborda es justamente el de Venezuela, debido a que en 2016 se registró un cargo de US$76 millones por las cuentas por cobrar del socio de embotellamiento que opera en ese país “como resultado de la continua falta de liquidez y nuestra revisión de la valoración del valor en dólares de los Estados Unidos que esperamos obtener al convertir el bolívar venezolano en dólares estadounidenses”.

En 2015, Coca Cola anotó cargos por US$138 millones en Venezuela. Estos se debieron al resultado de la revaluación de los activos monetarios netos de la subsidiaria por tipo de cambio. Asimismo, se sumó un deterioro de la marca venezolana, debido a mayores tipos de cambio, y una amortización de cuentas por cobrar, detalló.

G. Mills: vende subsidiaria para compensar merma

La firma General Mills, dedicada a la producción de alimentos, tuvo una baja global del 10% en ventas, uno de esos puntos se debió a la venta de su sucursal en Venezuela. En la Memoria 2016 explica que efectuaron esa transacción durante el cuarto trimestre del ejercicio recién pasado. Con la venta de “Venezuela CA” a un tercero salieron de esa nación. Como resultado de esta transacción, “registramos una pérdida de impuestos de US$37,6 millones”, apuntaron. Asimismo, se intentó impulsar las ventas de carne enlatada.

En el documento, la empresa se remonta a 2014 y 2015 para explicar que ya desde esos años se veían fuertes bajas en sus recursos, por la devaluación de la moneda venezolana. Para exponer sus resultados, la firma excluyó a Venezuela, pues afectaba la comparación por las pérdidas acumuladas año a año.

Parmalat: Acusa desplome del negocio local

Parmalat es clara. La compañía precisa de entrada que sus ingresos netos crecieron 2,5% en 2016, pero sólo si se excluye a Venezuela. Al considerar los resultados de ese país, a tasa de cambio corriente, este ingreso se desploma a 1,1%, reduciendo también el EBITDA a 3,2% (sin Venezuela, este alcanza el 6,6%).

Por lo mismo, en sus balances globales, la firma optó por precisar cuándo consideraba a este país y cuando no, pues sus cifras distorsionaban significativamente la comparación y el análisis de regiones.

En la Memoria se lee: “En Venezuela, la situación sigue siendo muy crítica. Al estado de incertidumbre, tanto a nivel económico y político, se suma la inflación”. Este complejo cuadro afectó a la filial local, que según detalla la empresa, “sufrió una importante reducción en los volúmenes de ventas” el año pasado.

Pepsi  borra al país de sus balances por restricciones

Las regulaciones de control de cambio cada vez más restrictivas, y un acceso reducido a dólares en los mercados oficiales de divisas, “han dado lugar a una falta de intercambiabilidad” entre el bolívar y el dólar, señala Pepsi. Debido a eso, considera que su capacidad para administrar de forma efectiva sus negocios en Venezuela se han visto sumamente afectadas.

Tal evaluación se ve difícil de cambiar en el corto plazo, subraya la compañía. Dentro de lo más grave están las restricciones a la importación de materias primas, el tener que liquidar obligaciones en dólares, y una menor capacidad de equiparar los ingresos de los negocios. Por ello, desde 2015 dejó de incluir a Venezuela en sus balances, pues las cifras de sus filiales no tendrían “una influencia significativa sobre nuestra empresa”.

P&G tacha a Venezuela de sus finanzas

P&G es otra de las compañías que precisó en su reporte 2016 que ya no incluye los resultados de las operaciones de sus filiales venezolanas en sus estados financieros.

La justificación es que desde 2015 se comenzó a desconsolidar esas cifras, dado que el cambio en la contabilidad dio paso a una cancelación de los activos netos.

La empresa también anota que los problemas del bolívar “y otros controles operativos, sus restricciones, han evolucionado con el tiempo, y pueden seguir a futuro”. Ante las dificultades cambiarias entre el bolívar y el dólar se restringió la capacidad de sus operaciones en tierra venezolana para pagar dividendos, materias primas, embalaje, y otros productos y servicios que requieren de pago en dólares. La empresa dice que todas estas circunstancias terminaron llevándola a una falta de control sobre sus filiales en ese país.

Masisa ajusta tipo de cambio y reduce costos 

La maderera posee 147.340 ha de plantaciones en Venezuela -73% son del gobierno, aunque goza del usufructo-, por lo que es uno de los países donde más activos concentra. Los cultivos de pino, por ejemplo, duplican a los existentes en Chile, por lo que la compañía ha debido enfrentar la crisis para evitar las pérdidas de esas especies.

En su Memoria 2016 detallan que “se acentuó la crisis económica debido a un significativo aumento de la escasez general que acentuó la inflación y forzó la detención de actividades productivas de muchas empresas”. Además, citan que han tenido problemas de proveedores. La firma dice que para mitigar los riesgos de confiscación, cumple “de forma estricta todos los marcos regulatorios”. En sus balances de 2015 debió hacer ajustes por efecto de la devaluación, lo mismo debió hacer en 2016. Esto implicó hacer conversiones, junto con reducir costos para enfrentar la contracción de la demanda.

General Motors en retirada y confiscada

Esta semana se sumó a este cuadro General Motors, que se vio obligada a terminar sus labores, luego de casi 70 años operando en ese país, y de 35 liderando ese mercado. Ayer, la planta de GMV fue tomada por las autoridades, impidiendo las operaciones de la firma por la confiscación de sus instalaciones. Esto se originó luego que Chevrolet, concesionario de esa compañía, denunciara a GM en el año 2000 luego que la matriz rescindiera un contrato por “ineficiente desempeño”.

Luego de la irrupción en las dependencias, también se habrían incautado autos, que habrían sido sacado de los recintos. GM ha señalado que esta acción le provocará “daños irreparables”. La firma ha dicho que el embargo es “improcedente, absurdo, fuera de la lógica jurídica y del debido proceso. Por lo mismo, aseveró estar tomando todas las medidas legales . El departamento de Estado de EEUU anunció que revisará la demanda.