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Los modelos de TV pública en el mundo que mira la industria local

C. Cabello / F. Guerrero / G. Villalobos 13/11/2017

La capitalización extraordinaria de TVN abrió el debate sobre la necesidad y la factibilidad de una televisión pública de calidad, capaz de subsistir en el tiempo. Al momento de hablar sobre modelos exitosos en el mundo, Inglaterra, Alemania y Japón son mencionados como ejemplos.

¿Es posible que sobreviva de forma independiente un canal con orientación pública? La pregunta ha cobrado relevancia a raíz de la crisis financiera que enfrenta TVN, que llevó al canal a recurrir al Estado en busca de financiamiento. Por ley, el canal debe autosustentarse a través de los flujos propios de su negocio. Esto, fue establecido en la ley de TVN como una fórmula para reducir las presiones de los Gobiernos de turno. De hecho, en vez de recibir aportes del Fisco, éste puede retirar parte de las ganancias del canal. Eso sí, esto ha sucedido sólo en dos ocasiones: en 2008 y en 2010, por un total de $890 millones.

En paralelo a su objetivo de generar recursos para subsistir, el canal cuenta con un rol establecido por ley, que para muchos se ha dejado de lado, cumplir un servicio público. Según cuentan al interior de la estación, ambos objetivos -el comercial y el nacional- se han visto enfrentados en los últimos años y habrían llevado al canal a no contar con una estrategia clara. La dificultad de definir lo que es el servicio público es otro de los obstáculos.

Al momento de hablar sobre los modelos exitosos que miran con atención desde la industria, hay tres que se repiten: el modelo clásico de la BBC, su símil en Japón -la NHK- y el sistema mixto de la televisión pública alemana. Aunque cuentan con fórmulas de financiamiento distintas, las tres tienen un elemento en común. Todas reciben un aporte fijo vía impuestos. Su importancia en el total de los ingresos de cada estación varía, siendo el 60% en el caso de la alemana y casi la totalidad del presupuesto de la inglesa y la japonesa. También, las tres señales cuentan con una gran audiencia y disputan los primeros puestos en términos de rating. Y, además, tienen una parrilla con programación para niños y una oferta cultural. Temas definidos por los tres sistemas como un servicio público.

BBC: el referente inglés que se ajustó por promesas políticas

La televisión pública inglesa es considerada como el mayor referente de calidad en el mundo, tanto por su masividad como su calidad. La British Broadcasting Corporation (BBC), opera varios servicios de televisión, radio y multimedia, todos con valores editoriales al servicio público.

¿Cómo se financia? Cada ciudadano del Reino Unido que quiera ver la señal, sea en el soporte que sea, debe pagar un impuesto de 147 libras al año (US$193). Si un ciudadano no paga, se le cobra una severa multa que puede llegar a las 1.000 libras (US$1.320). Este ingreso, que se denomina canon televisivo, es el que financia a la BBC casi en su totalidad y les permite permanecer libres de publicidad. Otra parte del financiamiento viene de actividades comerciales, como la exhibición del contenido de la BBC en el mundo y la venta de productos de la cadena.

En 2015, el Gobierno inglés acordó que las personas mayores de 75 años fuesen liberadas de ese pago. Para compensar estos menores ingresos, aumentó el canon televisivo de 145 a 147 libras, tras siete años congelado. Además, amplió el espectro de usuarios que están obligados a pagar, incorporando a quienes acceden a los programas con computadores, tablets o smartphones. Sin embargo, esto no fue suficiente para compensar la liberación de impuestos para parte de sus clientes. Por ello, el holding presentó un plan para reducir sus gastos en un período de cinco años en 20%, que incluía el recorte de 1.000 de sus 18.000 trabajadores.

BBC publica cada año su presupuesto anual, en el cual detalla el gasto futuro de los recursos -programa por programa- y la forma cómo se propone cumplir con la misión. El detalle se encuentra disponible para todo el que quiera acceder a él en su página web. Para 2018, por ejemplo, la compañía proyecta que los ingresos provenientes del pago del canon a la televisión alcance los 3.800 millones de libras.

La tarea de garantizar la misión pública de BBC recae en un consejo (BBC Board), nombrado por el Gobierno, que establece la dirección estratégica, la misión creativa y el presupuesto. El grupo, que tiene 10 miembros, también es responsable de las actividades comerciales.

La fórmula mixta que sustenta a la televisión pública alemana

La televisión pública alemana ha adoptado un modelo mixto desde sus comienzos, en la década de los ‘50. Es decir, recibe tanto un aporte estatal como ingresos por publicidad. Esto, ha permitido que la industria haya llegado a esta década sin mayores sobresaltos.

Alemania cuenta con una de las mayores cadenas de televisión en el país: Zweites Deutsches Fernsehen (ZDF), a la que se suma Das Erste. Desde 2013, los alemanes pagan un impuesto de 17,50 euros mensuales, unos 210 euros anuales (US$240), conocido como “contribución de difusión”, las que van en directo beneficio de las estaciones de TV y de algunas radios. Este pago reemplazó la antigua tarifa GEZ que se cobraba por cada dispositivo de radio y televisión que hubiese en cada domicilio. Esta información se levantaba a través de una declaración que supervisaban inspectores que cada cierto tiempo visitaban los hogares.

Pero con la masificación de la TV a través de Internet, las personas comenzaron a optar más por contenido online para evitar el pago. Así, Alemania estableció un nuevo impuesto fijo por hogar.

Los únicos que se encuentran liberados del pago son las familias y estudiantes de bajos ingresos, mientras que las personas discapacitadas pueden solicitar pagar una tarifa reducida. Todas las empresas, sean pequeñas, medianas o grandes, desembolsan según su número de empleados.

A este ingreso estatal se suma el que obtienen a través de la transmisión de publicidad. Ésta, está sujeta a ciertas normas y sólo puede cumplir objetivos comerciales. Los canales privados permiten que el 20% de su programación sea de uso publicitario, lo que equivale a cerca de tres a cuatro horas al día. Pero en los canales públicos, se permiten máximo 20 minutos diarios. Los domingos y festivos -días en que hay más niños viendo televisión- la publicidad está prohibida. En promedio un comercial de 30 segundos cuesta al año entre 7.800 euros y 24.300 euros, con un promedio de 14.730 euros. Es decir, según declara el canal, se reciben 883 millones de euro anuales. Este monto equivale a aproximadamente el 40% de los ingresos totales de la TV pública alemana.

El gasto de los canales es publicado de manera anual en la página web institucional de cada estación. Cada una cuenta además con un plan anual que detalla los ingresos esperados, el gasto por programa y los costos de administración. Y aunque tengan ganancias al final del año, estos dineros no se quedan en la caja propiamente tal de la compañía, sino que pasan a una cuenta de reserva especial. Es decir, su balance parte todos los años desde cero.

NHK: TV a la que los japoneses dedican 51 minutos diarios

Cuatro señales de televisión nacional y dos internacionales, cuatro radioemisoras, plataformas digitales y hasta dos centros de investigación (de audiencias y tecnología) forman parte de NHK, el grupo de medios estatal de Japón, al que los nipones le dedican 51 minutos diarios. Con 92 años de historia, y mirando los ejemplos europeos, el país asiático ya tiene resuelto el financiamiento de este gigante de las comunicaciones, que de todos modos enfrenta el desafío de adaptarse al avance de Internet.

Para financiar sus gastos, de US$6.000 millones en el caso del presupuesto fiscal 2017-2018, todos los japoneses que tienen al menos un televisor en su hogar o empresa, firman un contrato de acuerdo al cual cancelan tarifas mensuales de US$11,1 para la televisión abierta y US$19,64 por cable. De ahí proviene casi el 100% de los ingresos de esta empresa pública, en línea con lo consignado en su Ley de Difusión.

Para los japoneses, el sistema de tarifas de recepción no sólo asegura fondos estables para NHK, sino que resguarda su independencia e imparcialidad editorial, aspecto crucial para la visión de la estatal. “El deber de una emisora pública es ofrecer programas imparciales y de alta calidad. Los programas nunca deben ser influenciados por el gobierno o una organización privada”, señalan en su página web.

Allí mismo establecen como uno de sus deberes “proporcionar una amplia gama de programas y una parrilla equilibrada, sin influencia del rating o los intereses de un tercero”, tarea que cumplen a cabalidad.

Además del canal general, que tuvo su estreno en 1953, en televisión abierta cuentan con otro dedicado a la educación, con un especial énfasis en la programación infantil.

Por cable, está el canal BS1, que se concentra en el contenido noticioso y que durante estos años realiza una promoción especial de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Además tienen el BS Premium, de educación y entretención, con espacio para el arte, música y cine.

Por otra parte, en el extranjero están NHK World TV y NHK World Premium, canales a través de los cuales el grupo cumple su misión de presentar a Japón al mundo.

Aunque todo parece marchar sobre ruedas, los cambios que experimenta la audiencia a nivel global también presentan novedosos desafíos para NHK.

“Aunque la televisión sigue siendo una fuerza dominante en el mercado de los medios, ha ido perdiendo terreno en los últimos años. Los espectadores ven cada vez más videos en línea y las emisoras están bajo una creciente presión para utilizar Internet como parte de su estrategia comercial”, indican en el reporte “Tendencias de los medios de información en Japón”, de Media Innovation Lab. NHK intenta adaptarse a los nuevos tiempos y ya comenzó su prueba para difundir mediante internet su programación. Sin embargo, las cosas se les podrían complicar, dado que “el Gobierno planea revisar la Ley de radiodifusión, que limita la capacidad de NHK para transmitir simultáneamente programas en línea”, detallan en el informe.