Empresas & Mercados

Los desafíos que vienen para la industria del reciclaje tras la Ley REP

Paula Núñez 18/05/2016

Aceites lubricantes, aparatos eléctricos y electrónicos, baterías, pilas, neumáticos, envases y embalajes son las categorías definidas como productos prioritarios de la Ley REP que fue promulgada ayer. Tanto los productores como los fabricantes ya están invirtiendo en innovaciones y procesos para hacerse cargo de los productos. Además, comienzan a aparecer startups y emprendimientos para satisfacer la demanda.

Finalmente, llegó la promulgación de  la Ley de Fomento al Reciclaje y Responsabilidad Extendida al Productor (Ley REP), considerada como un avance significativo para aumentar los niveles de reciclaje en nuestro país. Su objetivo es crear una cadena virtuosa, donde estén involucrados todos los actores del ciclo de vida de un producto.

A partir de ahora, las empresas productoras de los residuos  prioritarios identificados por la ley  (aceites lubricantes, aparatos eléctricos y electrónicos, baterías, pilas,  neumáticos, envases y embalajes),  tendrán  que impulsar diversas estrategias, tecnologías y procesos para la recuperación de estos.  

Desde esta perspectiva, se les abre una puerta a los más de 60 mil recicladores de base que se estiman que existen en Chile, para transformarse en gestores.  “Somos pioneros en Latinoamérica en implementar este tipo de instrumento de gestión ambiental porque hoy nuestro país tiene un desafío importante. Tenemos una alta tasa de generación de residuos y  muy poco reciclaje”, dijo Pablo Badenier, ministro de Medio Ambiente.  

La autoridad señaló además, que los desafíos que enfrentan las empresas que generan productos prioritarios tienen que ver con poder tener información y registro de  la cantidad de productos que quedan fuera de uso y poder constituir sistemas de gestión que pueden ser individual o colectivos con empresas del mismo rubro. De lo contrario se exponen a multas.

La clave: diseño

Con la premisa de que la basura es un error de diseño, en 2008 nació TriCiclos, uno de los símbolos latinoamericanos de innovación en el reciclaje, que mezcla educación y distintas modalidades de “puntos limpios”. Por ejemplo, acaban de implementar uno móvil, simplemente, reciclando en un bus. “Está destinado a recorrer colegios y a incrementar el conocimiento práctico en niños y niñas”, dice Gonzalo Muñoz, CEO de TriCiclos, quien se encuentra en Brasil liderando la expansión de esta empresa B. 

El número de empresas que tratan de dar un giro y reducir los residuos empieza a crecer. Con esa idea es que surgió el upcycling. También llamado como suprareciclaje, busca transformar un artículo sin uso y convertirlo en otro que tenga mayor valor. Este concepto empezó a expandirse la década pasada con obras como “De la cuna a la cuna, rediseñando la forma en que hacemos las cosas”, escrito por Michael Braungart y William McDonough. 

Esta mirada circular parece tomar  cada día más fuerza.   “A nivel mundial es innegable la tendencia, sin retroceso, al desarrollo y toma de conciencia del concepto de economía circular, es decir, aquella en que los procesos se diseñan de modo de recuperar la mayor cantidad de materiales al final de un ciclo productivo. A esta tendencia también se le ha llamado logística reversa, haciéndose cargo de la cantidad de recursos limitados y no renovables del planeta”, cuenta Gastón Cáceres, director de ingeniería e innovación KDM Empresas.

Una de las empresas que ha apostado por ese mecanismo es Comberplast. A través de un proceso de reciclaje industrial, logran separar el cartón del plástico aluminio del Tetra Pak y convertirlo en polialuminio (mezcla de aluminio y polietileno), material que se transforman en pellets y puede ser derretidos en diversos moldes, posibilitando la fabricación infinitos objetos, como un  kayak, que cumple con los mismos estándares de calidad, seguridad y durabilidad que los fabricados con plástico virgen.  “En el caso del polialuminio, hicimos decenas de ajustes, de software y  físicos en las máquinas o en las proporciones de los materiales, llegando a una solución aún más revolucionaria por la serie de atributos que otorga este material”,  señala Julio Compagnon, gerente general de Comberplast.

Implementación tecnológica

Las baterías son otro de los productos prioritarios. Se estima que en Chile se desechan cerca de 2.400 toneladas de baterías al mes, lo que corresponde a 160.000 unidades, considerando que cada una pesa en promedio 15 kilogramos. En nuestro país, la empresa Recicladora Ambiental (RAM)-Recimat es la única que tiene los permisos y tecnología para reciclar las baterías, separar sus elementos y darle un nuevo uso. De hecho, a la planta de Calama llega entre el 75% y el 85% del total de baterías existentes en Chile. Sin embargo, la clave para su manejo es la tecnología. “Hoy en día el 60% de nuestra inversión se destina a tecnologías y procedimientos de eficiencia, producción limpia y de control de la contaminación, y gracias a ello estamos inaugurando y patentando mejoras recientes que nos permitirán no solo exportar plomo metálico, sino que exportar tecnología con valor agregado”, dice Ivo Ivocevic, gerente general de RAM.

Otro de los items son los neumáticos, cuyo reciclaje aún es limitado en Chile, principalmente por la falta de empresas dedicadas a su tratamiento. A raíz de ello, se evalúa complementar la ley con la creación de un mercado para el uso de caucho. De esta forma se permitiría su mezcla con asfalto en las construcción de carreteras, que además se traduce en  disminuir el ruido y el desgaste de los neumáticos cuando se desplazan.

En el caso de artículos eléctricos y electrónicos hay empresas como Entel y Miele que decidieron hacerse cargo de sus productos. “Desde 2013, tenemos una campaña de reciclaje de celulares, baterías y accesorios. Además desde 2014, estamos gestionando todos nuestros residuos operacionales electrónicos a través de la empresa Midas, que se encarga del reciclaje de teléfonos celulares, desarmando los equipos, recuperando los metales y plásticos que los componen, para reinsertarlos en nuevos procesos productivos”, señala Manuel Araya, gerente de Regulación y Asuntos Corporativos de Entel.

Una de las compañías que apostó por una visión sustentablede forma temprana fue Unilever, que en 2009 inició el proyecto Cero Residuos al Relleno Sanitario. En 2010 se generaban 12,5 kg de desperdicio por cada tonelada de producto terminado en la fábrica de alimentos Panamericana. Finalmente,  el 1 de febrero de 2013 disminuyera a cero el porcentaje, convirtiéndose en la primera planta de producción Cero Residuo al relleno sanitario de Chile.  Hans Eben, director gerente general de Unilever en Chile, explica: “ El modelo Cero Residuos al relleno sanitario confirma que para innovar se requiere mirar la realidad de una manera distinta, reflexionar hacia dónde queremos ir y modificar nuestra estructura habitual”.

Respecto a  cuáles son los desafíos que plantea el reciclaje en Chile,  Cáceres, de KDM, señala que  entre ellos se encuentra  la falta de instalaciones que permitan tratar y reincorporar productos a los ciclos productivos; y  la educación responsable y sostenida a las comunidades.

Experiencia internacional

Alemania es uno de los líderes mundiales en el reciclaje. De hecho, alrededor del 70 % de los residuos del país son recuperados y reutilizados cada año. Tres cuartos de los residuos sólidos urbanos son reciclados en ese país, entre ellos, el 99,8% de los electrodomésticos. “La estrategia de gestión de residuos se basa en la conciencia de todos los actores y requiere de la cooperación entre gobierno, industria y ciudadanos, iniciándose en el comienzo del proceso de generación de residuos, con los fabricantes del producto”, dice Cornelia Sonnenberg, gerente general de Camchal. Ella señala que existen tres componentes simples que los fabricantes deben tener en cuenta: evitar la generación de desechos, recuperar elementos de valor desde los residuos y eliminar de manera ambientalmente compatible aquellos residuos que no se pueden reciclar. 

“Chile hoy tiene una tasa de generación de residuos domiciliarios del orden siete millones de toneladas anuales y se recicla menos del 10% de esto. Esperamos que en cinco años este porcentaje aumente al 30%”, enfatiza el ministro Badenier.

Promulgación de la Ley REP

“El sentido de la ley que estamos promulgando es coordinar y sistematizar los esfuerzos de todos los actores de la sociedad para reducir la contaminación y, de paso, dinamizar la economía (…) La ley de Reciclaje crea un mecanismo para que productos que son habituales en hogares y empresas no sean botados a la basura, sino reciclados y redestinados a otro fin”, explicó la Presidenta Michelle Bachelet durante la promulgación del marco regulatorio. 

Esta iniciativa legal busca formalizar una industria del reciclaje en Chile, responsabilizando a fabricantes e importadores de seis productos prioritarios de organizar y financiar la recuperación de los residuos generados por sus productos.

“Hoy Chile cuenta con una ley que establece una política pública eficiente en materia de reciclaje y de gestión de residuos. Hoy existen empresas recicladoras que deben importar, por ejemplo, botellas plásticas de otros países para obtener la materia prima necesaria para su industria. Esta ley garantizará volúmenes suficientes de materiales para las empresas recicladoras ya existentes, y abre un gran espacio para nuevos emprendimientos en esta materia”, afirma el ministro del Medio Ambiente, Pablo Badenier.