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Empresas & Mercados

La tibia despedida de Bachelet: “Cuando nos pidan cuentas, vamos a decir que nos atrevimos”

G. Villalobos / M. J. Tapia 20/10/2017

La Presidenta enfrentó ayer su último Enade ante los empresarios. En un escueto discurso defendió su legado y destacó sus logros. Todo, en medio de una sala cordial, pero con ausencia de efusividad.

Un impecable azul que combinaba con el fondo fue el color escogido por la Presidente Bachelet para despedirse del empresariado, en Enade 2017. El martes había sido el turno del Encuentro Anual de la Industria, organizado por Sofofa, y ahora se aprestaba a dar su último discurso en la reunión más importante de los empresarios. Pasada las 9.00 horas, llegó la mandataria a CasaPiedra, siendo recibida no sólo por el dueño de casa -el presidente de Icare, Juan Benavides- sino también por el titular de la CPC, Alfredo Moreno. Prácticamente todo el empresariado representado en ambos líderes le daba la bienvenida a la presidenta. De ahí en adelante, la cordialidad -sin efusividad- fue la tónica.

Ingresó al salón en medio de un tibio aplauso. Sillas vacías en primera fila y la ausencia de los controladores de grandes grupos económicos fueron parte de la escenografía. Asistentes justificaban la inasistencia al hecho de que el evento de Sofofa había sido dos días antes, por lo que ya habían escuchado a la mandataria, otros lo atribuían directamente a falta de interés. Más allá de ello, la presidenta tuvo paciencia. Expuso toda la testera antes que ella: Benavides, Moreno; la presidenta del Consejo de Ministros de Perú, Mercedes Aráoz, y finalmente, tras una hora, Bachelet. En escuetos 20 minutos plasmó su mensaje: “Aquí en mi última Enade, no tengo problemas en asumirlo: mi gobierno tomó la opción de enfrentar estos desafíos difíciles, con todos los costos que esto implica”. El martes ya había marcado el punto en Sofofa: “Chile va en la línea correcta (…) Yo puedo continuar, pese a la crítica permanente de ‘frenesí’ o ‘hemorragia’ legislativa. Podemos enviar proyectos de ley de aquí a que terminemos el Gobierno”. Una fría despedida.

Erráticos acuerdos

Las palabras acuerdo, diálogo y consensos fueron transversales en los discursos de la Presidenta y los representantes del mundo empresarial en el marco de Enade; aspiraciones que se redujeron sólo a eso: en las presentaciones, las diferencias volvieron a reflotar. Si bien, ambos apuntaron a avanzar en conjunto, hubo distancias evidentes. El titular de la CPC valoró el rol de la empresa y de los emprendedores; la Presidenta, en tanto, no destacó nunca la importancia del empresariado. Por el contrario defendió su legado y los invitó sólo a avanzar en ciertos consensos elementales, al tiempo que los empresarios volvieron a criticar las reformas.

“Yo creo que en Chile debiéramos cambiar la conversación desde la recaudación a los incentivos, porque qué sentido tendría si lo que necesitamos es inversión, tener una ley tributaria que desincentiva la inversión o que sea tan complicado pagarlo, que sea un costo”, dijo Moreno. Hace unos días el candidato de Chile Vamos, Sebastián Piñera, presentó sus medidas económicas, en las cuales apuntó -justamente- a establecer mecanismos para fomentar el ahorro y la inversión y a bajar el impuesto de primera categoría al promedio de la OCDE; ahora ese era el punto esgrimido por su ex canciller.

Las propuestas de Moreno no quedaron sólo en materia tributaria. Aprovechando la presencia de la mandataria propuso la creación de un Sernac que evaluara los diversos servicios del Estado.

Minutos antes Benavides había apuntado a la necesidad de hacerle frente a los desafíos: “En Chile llevamos años debatiendo reformas y proyectos que no se hacen cargo de estos desafíos, incluso algunas nos dejan más expuestos a las devastadoras consecuencias sociales a que nos expone la hoy llamada ‘cuarta revolución industrial’. Basta viajar unos pocos días por el mundo desarrollado para entender que si no cambiamos a tiempo, corremos el riesgo de quedarnos atrás”.

En once páginas, la presidenta -pasada las 10.00- comenzó su despedida, reafirmando lo hecho por su administración. “El encuentro de Enade este año tiene una particularidad que no podemos pasar por alto: el país se encuentra en momentos de definiciones; se requieren espacios de reflexión, sobre un piso común, para contribuir a un debate capaz de levantar la mirada”, señaló. Y ahí el llamado fue claro: “No pretendo ni que cambien de opinión política, ni que se conviertan en apasionados adherentes al Gobierno. Lejos de eso. Sí me gustaría, al menos, que podamos avanzar en torno a ciertos consensos elementales”: educación, recuperar las confianzas, perfeccionar la competitividad de los mercados y modernizar el aparato estatal. “Instancias para generar confianza y trabajar colaborativamente no nos han faltado. Y muchos de los presentes aquí han sido activos y creativos participantes en ellas”, enfatizó, luego que varios ejecutivos se quejaran en su momento de ausencia de diálogo.

El tema tributario no fue recogido por la Presidenta. Y la propuesta de Moreno de crear un servicio de defensa de los consumidores fue mencionada por la mandataria. Pero no en el sentido pedido por la CPC. “Veo todavía resistencias frente a iniciativas que yo creo que son importantes para seguir avanzando en confianza. Iniciativas, como por ejemplo, una mejor protección a los derechos de los consumidores”, dijo Bachelet. Y añadió: “Chile espera, de los empresarios y los gremios, un mayor liderazgo en la defensa del consumidor; son ellos los que deben estar en la primera línea de la defensa del mercado”.

Sin hacer frente directamente a las peticiones de Moreno y Benavides, la Presidenta aprovechó su última participación en Enade para defender la agenda del Gobierno durante su mandato. Una administración que, según aseguró, heredó “una economía con productividad casi estancada, una economía que venía desacelerándose desde la segunda mitad del 2013”, y que se va a entregar en vías de recuperación, dijo.

En ese escenario, y tras la polémica por el rechazo al proyecto Minera Dominga en el Comité de Ministros, reiteró que el objetivo de su mandato era generar un crecimiento inclusivo y sustentable, en el que aún no se ha logrado consenso. “Me encantaría poder decir que es parte del piso común desde el que edificamos el desarrollo de Chile, pero falta. Confió en que los resultados terminarán por convencer a los que se han quedado rezagados en la dirección que ha tomado el nuevo mundo”, detalló.

Y en esa línea, enfatizó: “Cuando nos pidan cuentas, vamos a decir que nos atrevimos, que avanzamos cuanto pudimos y que otros, sobre esa base, podrán hacer su parte”. Entre el mismo tibio aplauso inicial se dijo adiós, cerrando una historia de cuatro años de tensa relación.