Empresas & Mercados

La evolución para frenar la corrupción y mejorar la transparencia

Daniel Fajardo 31/01/2017

Empresas, organizaciones y el sector público incorporan cada vez más políticas y formas de cumplimiento dentro de su estructura, lo que no sólo les ayuda internamente, sino además, mejora la percepción del país al respecto.

Cerca del 50% de los adultos entre 25 y 64 años, con educación universitaria y que está en el cuarto de la población con más ingresos en el mundo, ha perdido la fe en las empresas. Esa es una de las crudas conclusiones de la última versión del “Barómetro de Confianza” de Edelman, publicado recientemente a nivel mundial.

La edición 2017 del informe mostró uno de los peores números en cuanto a percepción del sector privado desde 2012. Según la investigación, hay varias razones para esto, donde destacan, por ejemplo, el caso Panama Papers, la crisis de corrupción en Brasil y el escándalo de Volkswagen en EEUU.

En todos está involucrado el sector privado. Por eso, cada vez más crece la importancia de las políticas de “compliance” al interior de las compañías, como una forma de evitar temas como la corrupción, la falta de transparencia y en general, cumplir con las regulaciones de cada país al pie de la letra.

La definición de compliance (cumplimiento) se estableció en el Comité de Basilea, como “una función independiente que identifica, asesora, alerta, monitorea y reporta los riesgos de cumplimiento en las organizaciones”. Estados Unidos ha sido uno de los pioneros al respecto, motivado principalmente por el caso Enron, que en 2002 destapó uno de los grandes fraudes financieros de la historia de ese país. Europa comenzó a preocuparse un poco más tarde, en parte, también influido por algunos escándalos, como el sufrido por la alemana Siemens.

Lo que ha demostrado la experiencia en los últimos años es que, incluso, los casos de corrupción o falta de transparencia del sector privado y público influyen en la percepción general del país. Un ejemplo de esto es que la última versión del Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional (dado a conocer la semana pasada), ubicó a Chile en la posición 24 de 176 países, la peor desde 2009. De esta forma, nuestro país se alejó de Uruguay, que, con 71 puntos, se volvió a ubicar como el top 1 de la región, quedando 21 del ranking mundial.

Incorporarlo en la cultura. Luego del shock, Siemens se transformó en uno de los símbolos de utilización de políticas de cumplimiento a nivel mundial. Además de haber pagado una multa de US$1.600 millones, la empresa realizó un convenio con el Banco Mundial para desembolsar US$100 millones por los siguientes 15 años en programas anticorrupción.

“Pusimos en marcha una organización competente y robusta de compliance que fue facultada no sólo para cambiar los procesos de la empresa, sino también la cultura”, comenta Alexander Proels, compliance officer de Siemens para América.

Pero no basta con una cultura interna. El compliance corporativo debe incluir ciertos elementos como el establecimiento de políticas de actuación en determinadas materias, detectar y gestionar los riesgos de incumplimiento de las obligaciones regulatorias. Pero además, como comenta Pedro Trevisan, gerente de Forensic Services de PwC Chile, “los controles preventivos y la supervisión continua son elementos cruciales para el éxito de las políticas de compliance”, agrega Trevisan.

Un estudio de KPMG, titulado “El costo del compliance”, muestra que “la industria está invirtiendo fuertemente en este aspecto, alcanzando en promedio un 7% de sus costos operacionales totales para hacer frente a las necesidades en tecnología, empleados o estrategia en este ítem”.

Según los especialistas, el primer paso está en definir un “compliance officer”, quien debe conocer la legislación existente e implementarla al interior de la organización. Además, se debe redactar un procedimiento para publicarlo y comunicarlo a la organización. Incluso, en ocasiones se crea un comité especial de fiscalización para verificar periódicamente el nivel de cumplimiento de la organización.