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Gonzalo Muñoz: "Chile se tardó más de la cuenta en darle relevancia a la problemática de los residuos"

Paula Núñez 25/05/2016

El fundador de TriCiclos da cuenta sobre lo que falta en Chile para fomentar la industria del reciclaje.

Este lunes se entregó en Alemania el BMW Foundation Responsible Leaders Awards 2016, galardón que cada año destaca a un líder, que fomenta iniciativas de alto impacto y que resultan positivas para la sociedad. Esta ocasión, coincidiendo con los cien años de la compañía, el premio lo recibió Gonzalo Muñoz, fundador de TriCiclos, quien dice que reconocimientos como éste refuerzan la relevancia de la responsabilidad tanto en discursos como en prácticas. Muñoz da cuenta de cuáles son los desafíos para nuestro país en materia de residuos y reciclaje. Además, establece la importancia de la Ley REP.

¿Cómo ha evolucionado el reciclaje en nuestro país?

-Chile se tardó más de la cuenta en darle relevancia a la problemática de los residuos y a fomentar el reciclaje como una de las acciones que disminuyen el impacto medioambiental de la actividad humana.

¿Crees que ha aumentado la conciencia en la ciudadanía?

-Actualmente, Chile cuenta con un ecosistema bastante único que podría dar pie a un desarrollo muy razonable del reciclaje. El problema de la basura se ha posicionado en la opinión pública de diversas formas como un error que debe corregirse. Además, la sensibilidad respecto de la acción humana sobre los ecosistemas aumenta cada mes y existe un movimiento emprendedor activo en materia de soluciones ambientales. Por otro lado, las empresas son cada día más conscientes de sus externalidades negativas y el currículum educativo ha ayudado a incrementar la sensibilidad ambiental en los niños y niñas. Existe un mayor grado de conciencia respecto del rol que cumple cada persona para resolver este y muchos otros problemas. 

¿Qué falta para fomentar el reciclaje en nuestro país?

-Incentivos adecuados. Necesitamos que las empresas entiendan los residuos como una externalidad negativa de sus procesos, y por lo tanto, lo incorporen en el costo de los productos. Es una noticia difícil de asimilar en el corto plazo, pero tremendamente realista en el mediano y largo plazo. Lo contrario sería imaginarnos lo que sería la contaminación atmosférica de Santiago si los autos no tuvieran convertidor catalítico, o las chimeneas de las industrias emitieran sin filtro.

¿Cómo deberían operar estos incentivos?

-Lo importante es que los incentivos sean claros y se alineen rápidamente para llegar a ser positivos. La expectativa es llegar a fomentar el consumo responsable por parte del consumidor. Que las personas comencemos a elegir nuestra compra agregando el criterio de pagar por comprar la menor cantidad posible de basura. Para ello se tiene que crear una cultura asociada a la reducción de empaques, a la simplificación de estos, al ecodiseño, al compostaje, a la ecoeficiencia.  

¿Qué visión tienes de la Ley REP?

-Creo que viene a cubrir una falencia que tiene nuestra sociedad. En Chile, hasta ahora generar basura tiene un costo mínimo en el mercado, pero un costo enorme para el medioambiente y los sectores más vulnerables. Si bien la efectividad de la ley se verá en cuán fuertes y realistas sean los reglamentos, el sólo hecho de tenerla es un gran paso. 

¿Qué elementos debieran contemplarse en los reglamentos?

-Hay dos tremendamente relevantes: el primero tiene que ver con incorporar la diversidad de materiales. Es muy diferente reciclar un tostador de un computador, de modo que no pueden quedar ambos en la categoría de “electrónicos”. El otro, es el de la territorialidad. No es lo mismo recuperar un kilo de vidrio o cartón en Providencia, que hacerlo en Magallanes o el lago Chungará. 

¿Cómo surge idea de TriCiclos y qué resultados han tenido a lo largo de su desarrollo?

-La idea nace el año 2008 con la premisa de que la basura es un error de diseño. Sabíamos que los modelos económicos lineales iban a tener que corregirse hacia modelos de economía circular, de modo que nos propusimos crear una organización que tuviera un compromiso legal de generar triple resultado (social, ambiental y financiero), y que ayudara a corregir los errores que tenían los sistemas productivos y de consumo en esta materia. 

¿Los fundadores tenían experiencia en consumo masivo? 

-Entendíamos qué rol estaba jugando cada actor de la cadena, y de qué manera estaban fallando los incentivos para aumentar las tasas de reciclaje así como la conciencia ambiental de cada persona, desde quien diseña un producto, hasta la industria que podría usar materia prima reciclada en vez de materia prima virgen; pasando por quien lo comercializa, el dueño de la marca, el ciudadano como consumidor, el reciclador de base, el recolector de basura e incluso, el legislador. Esos actores nunca conversaban, y difícilmente iban a lograr alinear sus incentivos. Entonces nos propusimos crear una plataforma que permitiera que todos ellos interactuaran en base a datos reales y en torno a una experiencia práctica como la que ocurre en nuestros puntos limpios. 

Ahora estás en Brasil para expandir las operaciones, ¿cómo les ha ido en ese proceso?

-Ha sido un desafío tremendo y estamos muy contentos con los resultados que estamos teniendo. En este caso, nuestra llegada vino a ayudar a mejorar mecanismos que llevaban décadas funcionando y que no estaban logrando dar cuenta de la ley que fue implementada el año 2010. El desafío implicaba quebrar paradigmas y generar cambios relevantes. 

¿Cómo cuáles?

-El primer año logramos nuestra meta de operaciones funcionando, incluyendo un piloto con Pao de Acucar (el retailer que más puntos de reciclaje tiene en Sudamérica). Y en base a esos resultados, estamos ad portas de ampliar considerablemente la red, con una alta probabilidad de que el próximo año tengamos más unidades operativas en Brasil de las que tenemos en Chile. De hecho, nuestro primer punto limpio en Brasil fue en la primera tienda Sodimac de Brasil.