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Ganadores del premio PwC Innovación 2017 centran sus objetivos en el crecimiento

Efraín Moraga 06/09/2017

Representantes de Viña Emiliana, una empresa de producción vitivinícola orgánica y BioFiltro, un sistema de recuperación de aguas contaminadas, hablan sobre los desafíos que vienen tras ser reconocidos por su foco hacia la innovación.

Matías Sjögren:

“Este premio es un golpe de energía para seguir pedaleando”

Matías Sjögren, CEO de BioFiltro, señaló que la iniciativa -que consiste en el tratamiento sustentable de aguas servidas y Riles- demoró cerca de dos años en obtener las certificaciones para poder comercializar el sistema en Estados Unidos. “El foco de la compañía está en ampliar su participación en los mercados internacionales”, comentó Sjögren, acerca de la iniciativa que logró el Premio PwC Innovación 2017, por su iniciativa amigable con el medioambiente.

El proyecto nació en 1990 a través de un desarrollo de la Universidad de Chile, que estaba a cargo del profesor José Tohá. Consistía en la búsqueda de formas para tratar lodos y aguas servidas de plantas municipales. “Con el tiempo, Alex Villagra (uno de sus alumnos) y yo, tratamos de llevar esta solución a una escala más industrial”, comenta el CEO de BioFiltro.

Hoy, la compañía cuenta con una oficina comercial y de operaciones en Nueva Zelanda, lugar donde BioFiltro opera siete plantas de tratamiento, mientras que están próximos a desarrollar su primer proyecto sustentable en Australia.

¿Qué vino después?

-Cerca del 2005 se logra patentar lo que hoy es la tecnología BIDA, desarrollada como una solución para tratar aguas residuales de todo tipo de afluentes de origen orgánico. Después, junto a otro socio -Rafael Concha-, nos reunimos con Villagra el 2013 y creamos lo que hoy es BioFiltro.

¿Cómo se internacionalizaron?

-En 2013 abrimos operaciones en California y estuvimos dos años mostrando la tecnología en distintos prospectos de proyectos para poder obtener las certificaciones locales que nos permitirían después comercializar el sistema. Así, invertimos en plantas piloto, análisis, demostraciones y testeos, hasta que obtuvimos todos los permisos.

¿Por qué se consideran que su modelo de negocios es innovador?

-Nos dimos cuenta que más allá de vender la tecnología, queríamos apuntar a una empresa de servicios, que entregue desde la implementación y operación, hasta la solución completa. Hemos estado trabajando en esa línea para desarrollar un modelo de negocios que llamamos utility, que consiste en la financiación de las plantas en el lugar donde se ubican nuestros clientes. Cobramos por agua tratada en contratos de largo plazo, y así le quitamos el riesgo tecnológico al cliente ayudándolos a que se enfoquen en los procesos productivos que saben hacer.

¿Qué viene para los próximos años?

-Nuestro foco está puesto en Estados Unidos, que es donde hay un mercado grande. Solamente estamos ejecutando proyectos en la costa oeste del país y hay muchas oportunidades de crecer ahí. Los desafíos están en ir escalando este modelo de negocio y tener los socios estratégicos de financiamiento.

¿Cómo reciben el reconocimiento de PwC?

-Todo este camino del crecimiento y emprendimiento es muy largo, y hay muchas barreras o dificultades de por medio. Y estos reconocimientos validan que lo que estás haciendo está bien. Este premio es un golpe de energía para seguir pedaleando en esto, además de ser un reconocimiento a la internacionalización de una tecnología en mercados que son estrictamente regulados.

Sebastián Tramón:

“ Uno de los mayores desafíos fue posicionar un proyecto para el que no había demanda”

Sebastián Tramón, gerente de sustentabilidad de Viña Emiliana, comenta que el proyecto de una empresa con foco sustentable surgió como iniciativa de José Guilisasti, quien tras evidenciar en carne propia los efectos del uso de agroquímicos, decidió incentivar la utilización de sistemas más amigables con la salud de sus trabajadores y el medioambiente.

Además, Tramón señala que “uno de los mayores desafíos fue posicionar un proyecto para el que no había demanda”, y agrega: “Guilisasti empezó a ver cuál es el efecto del tipo de agricultura que estábamos haciendo, principalmente en la salud de los trabajadores, reflejado por ejemplo, en dolores de cabeza, lo que estaba principalmente asociado al uso de agroquímicos. Además, esto coincide con la llegada de empleados que se habían formado en California, los que vieron un fuerte movimiento orgánico y biodinámico en ese país”.

Los productos desarollados por Viña Emiliana se exportan a más de 50 países. Con un crecimiento promedio en cajas de un 17% en los últimos años. Las casi 1.000 hectáreas del viñedo generan botellas emblemáticas tales como Ge, Coyam, Signos de Origen, Novas y Adobe, entre otros de exportación.

¿En qué consistieron las primeras pruebas del sistema?

-Partimos en 1998 con los primeros sectores de Emiliana. Se eligió lo mejor de lo mejor para transformarlo a orgánico. Después hubo un resultado en términos de calidad y reconocimiento, a lo que vinieron los premios. Esto provocó que finalmente nos convirtiéramos completamente a orgánico. Fue un tema muy técnico, que estaba asociado al aumento de calidad y al cuidado de la gente. No fue un tema de marketing.

¿Qué desafíos tuvieron en un principio?

-Fue complicado para el área comercial, porque tuvieron que salir a vender un producto para el que no había demanda en ese momento en el mercado. Se tuvo que ofrecer y empezar a generar la demanda. Este tipo de proyectos estaba restringido a viñas muy pequeñas en Europa o Estados Unidos, pero no una grande, con la magnitud y escala de Emiliana. Además, con los canales de distribución y los volúmenes que teníamos, la tecnología para desarrollar una producción orgánica no era algo que estaba disponible en ese momento, por lo que hubo que buscarla.

¿A qué se refieren exactamente con “orgánicos”?

-La producción orgánica busca usar insumos de origen natural en la producción agrícola, eso significa no ocupar elementos como pesticidas, herbicidas o fertilizantes que sean sintéticos, o sea que sean de laboratorio. Todos los insumos que utilizamos son derivados de animales, plantas o productos minerales. Entonces, los temas asociados a toxicidad que pueda haber para los consumidores, trabajadores y el medioambiente son mucho menor.

¿Qué les pareció el reconocimiento de PwC?

-Se trata de un reconocimiento al trabajo que se ha venido haciendo hasta la fecha, de que íbamos en la dirección correcta, que nos adelantamos a los cambios y que fuimos pioneros en hacer esto. Pero por otro lado, es un tremendo desafío, puesto que nuestro objetivo es seguir siendo líderes.