Empresas & Mercados

Chilenos valoran Ley de Etiquetado, pero dudan que cambie sus hábitos alimenticios

Gustavo Orellana 06/06/2016

Estudio mensual El Pulso del Consumidor, elaborado por Go Research y la Escuela de Publicidad de la UDP, muestra también un rechazo mayoritario al aporte fiscal a TVN.

Una buena ley, pero que no generará mayores cambios en los hábitos personales de consumo.

Así ven los chilenos la Ley de Etiquetado de Alimentos, que entrará en vigencia el 27 de junio, según muestra el estudio El Pulso del Consumidor, que elaboran Go Research y la Escuela de Publicidad de la UDP.

Ante la consulta. “A partir del 27 de junio los alimentos envasados deberán contener un signo “pare” que advertirá a los consumidores sobre la presencia de altos niveles de azúcares, calorías, sodio o grasas saturadas en los alimentos. ¿Cómo evalúa usted la medida?”; el 82% respondió “bien” o “muy bien”, mientras que sólo el 5% lo consideró “mal” o “muy mal”. Para un 13% de los encuestados, en tanto, se trata de una medida “regular”.

No es todo. Para el 81% se trata de una normativa “que permitirá que las personas tomen mejores decisiones en la compra de sus alimentos”, mientras que para el 74% “aumentará la transparencia de los fabricantes”. El 71%, en tanto, opina que “las autoridades de Gobierno tomaron una medida correcta para promover la salud de la población”.

Sin embargo, a la hora de anticipar los cambios personales que se generarán a partir de la implementación de la medida las respuestas cambian. Así, para el 62% de las personas esto no modificará mayormente los hábitos de consumo (el 28% opina lo contrario), mientras que cerca de la mitad, el 43% (versus 48%), estima que no considerará esta información y seguirá comprando los alimentos de siempre.

El 35% estima que se trata de una medida “exagerada” (el 59% cree lo contrario); el 81% señala que con esta medida ya no se podrá seguir disfrazando a los alimentos como “saludables” cuando en realidad no lo son (el 13% no piensa igual); y el 70% señala que “da la impresión que ya no se puede comer nada, porque todo hace mal”.

Visión sobre las empresas. La medición también muestra un nuevo deterioro en la evaluación sobre el desempeño de las empresas en general, que cae a 26% (desde 37% en la medición anterior y 45% en marzo) en respuestas “bien o muy bien”. En el caso de las Pymes la cifra se mantiene constante en 44% (43% en abril) y para las grandes empresas desciende desde 18% en abril a 14%, el menor nivel desde comienzos de año.

Por sectores de la economía, Minería sigue liderando en percepciones positivas, aunque bajando desde el 64% en abril a 47%. Telecomunicaciones sigue casi igual (41% versus 42% en abril); Productos de Consumo cae estrepitosamente (de 50% a 36%) y Bancos baja 20 puntos porcentuales, de 52% a 32%.

Aún menor es la percepción positiva respecto a Clínicas, que llega a 29% después de alcanzar el 44% en abril; de Grandes Tiendas y Supermercados (de 44% a 25%) y Energía, que baja de 43% a 25%.

Isapres, en tanto, solo llega a 7% de evaluaciones positivas (14% en abril), y AFP el 5%, desde el 14% del mes previo.

Otro tópico analizado por la encuesta fue el anuncio de aporte fiscal a TVN, que llega a US$70 millones de manera directa, más otros US$25 millones para el canal cultural. Mientras el 40% lo aprobaría, el 59% lo rechazaría. En tanto, el 62% piensa que es necesario que exista un canal de TV abierta, educativo y cultural sin publicidad financiado por el Estado, mientras que el 35% cree que el Estado tiene el deber de financiar la TV pública. El 54% no está de acuerdo con este punto.

Ley de etiquetado, una oportunidad para mejorar la reputación empresarial

Aparte de la permanente dinámica política y las dimensiones macro y microeconómicas, el gran tema de este mes, será el asunto de la ejecución de la nueva “ley de etiquetado” de alimentos envasados. A la cual tanto el Ministerio de Salud como el Senador Girardi, le han asignado un gran valor en términos de política de salud, como también político propiamente tal. Es un proyecto que aporta a la alicaída imagen del gobierno.

Hasta ahora, lo que más se ha visto en los medios de comunicación es la opinión de los involucrados – Empresas y Ministerio de Salud – pero poco o nada acerca de quién es objeto de la ley, el consumidor de alimentos. Por esta razón, en el estudio decidimos medir la percepción del consumidor. Los resultados son sorprendentes y dan para reflexionar en torno a la eficacia de la ley.

Como era de suponer, el 82% evalúa positivamente la medida; lo que no es de extrañar, si consideramos que Chile a nivel global es uno de los países que más consume calorías provenientes de alimentos procesados y ultraprocesados, llegando a 1800 calorías ( media es de 700 calorías ), compartiendo este lamentable honor junto a México y Alemania ( estudio Euromonitor 2015 ).

También el nivel de acuerdo es muy alto, por sobre el 70%, en relación a dimensiones tales como:

1. Mejorará la decisión de compra de alimentos.

2. Habrá más transparencia por parte de los fabricantes.

3. El gobierno hizo lo correcto.

Por lo tanto, es una ley que le permite mejorar a la industria su reputación, tema no menor como veremos más adelante en los indicadores de percepción empresarial.

En el análisis de los siguientes datos, se manifiesta la rebeldía del consumidor, como también algunas contradicciones vitales. Un 70% señala que da la impresión que todo hace mal y que ya no se puede comer nada. ¿Campaña genérica de los fabricantes de alimentos procesados? ¿Mejorar etiquetado nutricional en los envases?. Y, un 62% asevera que la ley no modificará los hábitos de consumo de las personas, cerrando con que un 43% no considerará los “disco pare” en los envases. O sea, seguirá comprando los alimentos de siempre. Casi un motín a bordo.

Entonces, veamos las oportunidades que se abren.

El sector “productos de consumo masivo” y “grandes tiendas y supermercados” obtienen su peor evaluación desde que se inició el Estudio de Percepción Empresarial en noviembre 2015; respectivamente un 36% y 25% de bien o muy bien. Posición extremadamente vulnerable para ambos sectores. En términos generales, tampoco cambia la tendencia, de – todos los sectores industriales – tan solo el 26% de los consumidores posee una opinión positiva.

Cambiar las percepciones si es posible para la industria de alimentos. Evolucionar desde el ángulo de las quejas, lamentos y lobbying a una acción proactiva en pos de mejorar la información de las etiquetas tanto en contenido como en un diseño menos críptico para el ciudadano consumidor, por ejemplo; como también en conjunto con el Ministerio de Salud y Educación ( o sin ellos ), desarrollar campañas de educación – no de marketing si de responsabilidad social – para mejorar los hábitos alimenticios de los chilenos es la oportunidad y camino a partir del 27 de junio. Con esto se logra cumplir con un imperativo ético, tanto para las empresas como para el gobierno de turno, como también mejorar la reputación de las empresas, por defecto.P