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Empresas & Mercados

Bolsas mundiales comienzan 2016 en rojo por caída bursátil de China que golpeó a EEUU

Leonardo Ruiz 05/01/2016

En Estados Unidos se sintió fuerte el impacto, con el índice Dow Jones viviendo su peor inicio de año desde 1932 entre miedos de una desaceleración global, después de que las lecturas de manufactura a lo largo de todo el mundo mostraran enfriamiento.

Las bolsas mundiales partieron el año con el pie izquierdo. En una jornada que recordó al 24 de agosto del año pasado, que fue catalogado como un lunes negro, las acciones chinas tuvieron pérdidas de hasta 7% tras datos que mostraron que el sector fabril se contrajo por décimo mes consecutivo y de que los inversionistas anticiparan el final de una prohibición a las ventas de acciones para el fin de esta semana. Eso golpeó el ánimo de los inversionistas a nivel global.

Según los datos del PMI manufacturero chino, la actividad cayó desde 48,6 puntos en noviembre hasta 48,2 en diciembre, por debajo del nivel de 50 puntos que separa expansión de contracción. El Shanghai Composite cayó 6,86%, el CSI 300 de grandes empresas chinas retrocedió 7,02% y el Shenzhen Composite bajó 8,22%, su noveno mayor descenso desde 1996.

“El reporte de manufactura de China es para diciembre y ojalá que los manufactureros ganen confianza más adelante en este nuevo año”, aseguró Chris Rupkey, director de MUFG Union Bank. “Abróchense los cinturones, porque los mercados y manufactureros apuntan a que podría ser un viaje muy movido”, agregó en una nota a clientes.

Los inversionistas también vendieron acciones antes de la inminente expiración de una prohibición de ventas de activos que pesa sobre los principales accionistas de las empresas que cotizan en bolsa, que había sido impuesta durante el desplome que sufrió el mercado en agosto.

EEUU también sintió el impacto, con el Dow Jones viviendo su peor inicio de año desde 1932 entre miedos de una desaceleración global, ya que para empeorar la preocupación de los inversionistas, el banco central chino fijó el yuan a mínimos de cuatro años y medio, devaluándolo aún más contra el dólar estadounidense. Además, el dato manufacturero de EEUU también mostró una desaceleración inesperada en diciembre (ver nota relacionada).

“Este año será una repetición de 2015, con mayores riesgos”, dijo Peter Dixon, economista de Commerzbank, en una nota. “El tema de la economía global se basa en fundamentos débiles, con una desaceleración adicional en China e incertidumbre sobre las medidas de política en las economías desarrolladas”.

Amazon fue la acción que más pesó sobre el S&P500 y en el Nasdaq, retrocediendo 5,9%, aunque la que perdió más dentro del S&P500 fue Netflix, con -6,6% después de que la firma de gestión de riqueza Robert W. Baird recortara su calificación desde neutral. Las acciones de Apple tocaron su menor nivel desde agosto de 2015, llegando a perder 3%, pero cerrando finalmente con una baja de 0,4%, ya que al igual que otras de Wall Street redujo las caídas justo antes del cierre del mercado.

En el sector energético, sin embargo, la historia fue distinta, después de que los precios del petróleo subieran tras el aumento de las tensiones en Arabia Saudita posteriormente a un quiebre diplomático con Irán que generó ruido en todo el orbe: China declaró estar muy preocupada, mientras EEUU y Alemania llamaron a actuar con mesura, y Rusia se ofreció para mediar y ayudar a poner fin a la disputa.

Analistas coincidieron en que las miradas ahora estarán en los datos económicos desde EEUU, para calcular cuál será el próximo movimiento de la Reserva Federal, que subió las tasas por primera vez en diez años en diciembre.

Debut del interruptor

La agencia estatal de noticias Xinhua confirmó que China utilizó ayer por primera vez el mecanismo de “cortocircuito”, que había anunciado el año pasado, para detener caídas fuertes en un mercado de valores donde el mayor apalancamiento de inversionistas individuales alcanzó un boom en solo un par de meses en 2015, que fue seguido por el derrumbe de unos US$5 billones (millones de millones). Y es que, por ejemplo, el índice CSI 300 de las empresas más grandes de China, subió o cayó 5% al menos 20 veces entre junio y septiembre, con variaciones de más de 7% más de la mitad de las ocasiones.

“El interruptor intensifica la presión de vender y el sentimiento de pánico a medida que el índice se acerca a los umbrales, porque los inversionistas no están familiarizados con él”, dijo a Bloomberg el estratega de Central China Securities, Zhang Gang. “Estos caminos podrían ser visto por gestores de dinero como buenas oportunidades de compra, especialmente para empresas de gran capitalización”, agregó.

Futuro para China

De todas maneras, los analistas mantienen optimismo con China. Capital Economics escribió que aunque la débil demanda externa pueda estar pesando en algunos segmentos de la economía china, en general esta parece estar mejorando. “Esperamos mejorías en las condiciones, ya que el impacto atrasado del alivio de política monetaria en el último año sigue traduciéndose en una actividad más fuerte”, señaló.

La consultora espera que a menos que las condiciones se deterioren notoriamente en los próximos meses, como ocurrió a inicios de 2015, la base de comparación será mucho menor, por lo que gran parte de los datos de actividad general serían mejores en los próximos meses.

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