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Economía & Dinero

Vittorio Corbo y el mundo: "Ahora tenemos viento en contra. Se acabó la fiesta. (...) Hay que remover los obstáculos internos al empleo y la inversión"

Olga Bustamante 01/02/2016

Dado el nuevo panorama internacional, prevé un crecimiento del PIB para Chile de apenas entre 1% y 2% para 2016 y no descarta una recesión en el evento que empeore la situación de China.

Por lo mismo, no descarta "que ya estemos en la última subida de tasas del Banco Central, quedará una a lo más" en este ciclo.

El ex presidente del Banco Central (BC) y actual investigador senior del CEP, Vittorio Corbo, no anda con rodeos. Es claro en señalar que el escenario mundial que enfrenta Chile se deterioró de manera importante en el último mes y que llegó para quedarse. Eso implica, entre otras cosas, una aún más magra expansión de la economía de lo que se tenía previsto para 2016 y 2017, de 2% hacia abajo, y menores presiones de alzas de tasas tanto en Chile como en EEUU. Pero más importante aún, advierte, impone a nivel interno la necesidad urgente de modificar el rumbo y dejarse de disputas, partiendo por reenfocar la Reforma Laboral. 

¿Cómo le  cambia el panorama 2016 a Chile este peor escenario externo?

Este cuadro de China creciendo menos de lo que pensábamos y con problemas de manejo interno, la caída del precio del petróleo y un EEUU que se ve menos dinámico, da un escenario externo bastante más difícil, especialmente para los países exportadores de materias primas. Pero además hace que el riesgo de estas economías suba, porque se ve menos crecimiento hacia adelante. Eso requiere ser muy prudente en la parte fiscal, y en la regulación y supervisión financiera. En esta nueva realidad hay que ajustarse. Pero lo más importante de todo, hay que remover los obstáculos internos al empleo y la inversión. Ahora es imperioso.

¿Cuánto se puede afectar la expansión de la economía local?

El nivel del PIB de noviembre pasado estuvo por debajo del de enero en cantidad a precios constantes. O sea, la economía ha estado plana y diciembre va a ser parecido. Con ello, la expansión de la actividad en Chile el año pasado fue del orden de 2%. Pero hoy estamos parados prácticamente con la economía estancada. Entonces, si  pensamos para 2016, tenemos una política monetaria algo menos expansiva y condiciones financieras para las empresas más apretadas. En la parte fiscal, ahora habrá que recalibrar a la luz del nuevo precio del cobre, con lo que el ajuste será mayor. Y a ello se suman términos de intercambio menos favorables y una construcción que anticipó mucho de su actividad por el alza del IVA. Todo eso hace pensar que si ya 2016 era un año difícil, ahora lo es más aún con el deterioro que hemos tenido en el margen

¿Eso quiere decir que ya no es sostenible un crecimiento del PIB entre 2% y 2,5%?

Yo más bien veo que el crecimiento de 2016 va a estar entre 1% y 2%.

O sea usted ya se fue de 2% hacia abajo.

Es difícil pensar cómo vamos a crecer 2% este año, porque la economía está plana. De hecho, ya mi estimación es optimista, porque creo que algo se va a hacer por el lado de destrabar lomos de toro internos, espero que seamos mucho más prudentes con la reforma laboral, porque lo que las empresas requieren en estas circunstancias es ajustarse. El mundo ha cambiado significativamente para Chile. Se nos acabó el viento de cola y ahora tenemos viento en contra. Se acabó la fiesta.

¿Y hay un riesgo de caer en recesión?

Es posible, no lo descarto, pero eso requeriría un deterioro mucho más significativo en las condiciones internacionales. Un aterrizaje más brusco en China o algún problema importante en el sistema financiero internacional relacionado con empresas petroleras que tengan problemas. También si la situación de Brasil empeora mucho más. Pero de momento lo más probable es que no sea así.

¿Este mal panorama puede extenderse a 2017?

Es difícil pensar que podamos crecer mucho más que en 2016, entre 1% y 2%, porque no veo mucho cambio en China.

¿Qué desafío nos impone internamente este nuevo escenario?

La rueda está plana, por lo que para poder crecer en 2016 vamos a tener que trabajar muy duro en crear un ambiente más favorable para la inversión y  para el empleo, disminuyendo la incertidumbre. Que consumidores y empresarios empiecen a perder el pesimismo. Entonces, lo que tenemos que ver son acciones que nos ayuden en esa dirección. Mientras no tengamos eso, es difícil pensar en una recuperación importante. Para poder crecer habrá que hacer un esfuerzo grande en mejorar expectativas. A ello pueden contribuir iniciativas como el fondo de infraestructura y seguir destrabando la agenda de proyectos de inversión.

¿Y ve indicios de poder movernos en esa dirección?

Para resolver un problema primero hay que saber que existe. Yo leí una entrevista al ministro de Hacienda el lunes pasado donde evidencia que tiene muy claro el horizonte. Lo tenía ya desde antes, pero cuando fue a Davos quedó más convencido todavía que el escenario externo se nos ha deteriorado significativamente y frente a ello lo que se requiere es fortalecer los mecanismos que tiene el país para ajustarse: un fisco que acote la dinámica de gasto, el BC autónomo, la Super de Bancos haciendo su trabajo. Se necesita ser muy prudentes. La fortaleza fiscal hay que seguirla regando todos los días. Hoy está un poco bajo peligro porque el precio del cobre a largo plazo se ve más bajo, pero celebro que el ministro le haya pedido al comité de expertos que revise ese valor.

¿En cuánto debiera corregirse esa cifra que hoy está en US$2,98?

Creo que no debiera ser muy distinto de US$2,30-US$2,35, pero el comité lo puede dejar en unos US$2,50.

¿Qué espacio de crecimiento deja eso para el gasto público hacia adelante: entre 2% y 3%?

Lo más probable es que así sea. Habrá que ajustar hacia abajo su crecimiento y en algunos casos cortar. Pero el problema de Chile no ha sido la expansión del gasto público. La economía se ha desacelerado por el shock externo y también por la incertidumbre interna. Entonces, ese ajuste del gasto debiera ir aparejado, como dijo el ministro en su entrevista en PULSO, con hacer un esfuerzo muy grande para crear un ambiente de menos disputa, porque ahora vamos en el mismo avión y si nos ponemos a pelear nos podemos caer porque hay tormenta. Cuando pelean todos al interior de un avión en una tormenta no se puede concentrar ni el piloto.

¿Ve al ministro Valdés capaz de sacar esa tarea adelante?

Ha sido exitoso en convencer a los actores de que la situación fiscal ha cambiado y que eso exige ser más prudentes. Donde sí se le ha hecho más dura la tarea es en lo que tiene que ver con la Reforma Laboral. Ahora espero que el país entero entienda que la situación ha cambiado y mucho, y que lo que se debe pensar es en cómo se orientan las reformas en función de mejorar la productividad. El tema de la productividad debiera unirnos porque nos ayuda a todos, pero no se baja por Internet. Requiere crear un ambiente más favorable para la inversión, para contratar trabajadores y para mejorar la eficiencia.

¿En qué pie queda la acción del BC en este nuevo escenario?

El BC va a tener que ir recalibrando la desaceleración que ha tenido la economía y la implicancia que ello conlleva para las brechas de capacidad, y qué significa eso para la inflación hacia adelante.

¿Y considerando todos esos factores qué da?

Si pongo todo eso en mi licuadora lo más probable es que se van a requerir alzas de tasas mucho más moderadas que lo que pensaba hace dos meses o incluso no descarto que ya estemos en la última subida de tasas, quedará una a lo más.

¿Eso quiere decir que la tasa podría quedarse en 3,5% o cuando mucho llegar a 3,75% en este ciclo?

El BC tenía en su modelo una tasa que tenía que subir tres veces más en los próximos 24 meses y ese escenario cambió. Habrá otra trayectoria de gasto público, de exportaciones netas, de crecimiento del PIB. Entonces, lo más probable es que cuando en marzo el BC recalibre el escenario, las alzas de tasas ya no estén en la ecuación o a lo más habrá una.

¿Y al no subir la tasa, no existe el riesgo de que la inflación siga alta?

Va a tener tiempo el BC para ir calibrando eso, pero el riesgo de inflación lo veo mucho más acotado. Este año puede cerrar en torno a 3,4%, volviendo al 3% en 24 meses, pero requiriendo menos alzas de tasas porque va a haber menos demanda agregada.

¿Si el dólar vuelve a $730 o más arriba, no puede presionar la inflación? 

El escenario más probable, con un cobre que a lo más llegará a US$1,80-US$185, con tasas en EEUU que veo difícil que las sigan subiendo, con política monetaria más expansiva en la zona euro, es que el dólar va a fluctuar entre $680 y $740. Gran parte de la depreciación en Chile ya se hizo, porque el BC no interviene en el mercado cambiario.

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