Economía & Dinero

Una de cada tres personas con educación terciaria está subempleada en el país

Miriam Leiva P. 18/05/2016

Según un informe de Clapes-UC, ha aumentado el número de ocupados en trabajos para los cuales están sobrecalificados. En el primer trimestre hubo 620.121 en esta posición, de los cuales 120.269 se ubicaron en la categoría Cuenta Propia.

El 29,8% de las personas que cuentan con educación terciaria completa estaba subempleada en términos de competencia durante el primer trimestre de este año, es decir, casi uno de cada tres, según  datos del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales, Clapes-UC. 

En el primer cuarto del año hubo 620.121 empleados con educación superior completa desempeñándose en ocupaciones que requieren un nivel de competencia menor a su nivel de formación.  Esta cifra se ha incrementado en 216 mil personas en 6 años (lo que equivale a un alza de 53,5%), ya que en 2010 este número llegaba a 403.854. 

Y si se compara con igual período del año anterior, el resultado es superior en 29.570 personas. “Ello implica que 28,4% del empleo creado en el último año corresponde a subempleo por calificación, es decir, cuando el tipo de trabajo que se desempeña implica que la persona se encuentra trabajando por debajo de su plena capacidad y, por ende, genera un valor agregado menor”, indicó el economista y asesor senior de la entidad, Juan Bravo. 

Esta categorización de subempleo corresponde a la Clasificación internacional de Grupo Ocupacional (CIUO) según estándares reconocidos por la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo). En este grupo se incluyen profesionales en las áreas de ciencias exactas, sociales, humanidades y artísticas entre otros, que terminaron sus estudios tanto en universidades como en centros de formación técnica o institutos profesionales.

Según el INE, hay 10 grupos ocupacionales y aquellos que cuentan con educación terciaria completa deberían estar empleados en las tres primeras categorías: miembros del poder Ejecutivo y de los cuerpos legislativos y personal directivo de la administración pública y de empresas; profesionales científicos e intelectuales; y técnicos y profesionales de nivel medio.

Los que están trabajando en las otras siete categorías se consideran subempleados: empleados de oficina; trabajadores de los servicios y vendedores de comercios y mercados; agricultores y trabajadores calificados agropecuarios y pesqueros; oficiales, operarios y artesanos de artes mecánicas y de otros oficios; operadores de instalaciones y máquinas y montadores; trabajadores no calificados y otros no identificados. 

“En definitiva, si una persona estudió física nuclear y al final se dedica a tener una tienda comercial, claramente  hay una inversión inadecuada por estudiar tantos años. Desde el punto de vista económico hay un desaprovechamiento del potencial de la persona, hay un desperdicio de recursos”, explicó Bravo.

Domina en cuenta propia. Si se observa por categoría ocupacional, las cifras indican que hay 2.079.445 personas empleadas con educación superior completa. De éstas, 1.681.282 son Asalariados y 253.071 por Cuenta Propia.

Pero si se divide por los niveles de ocupación se observa que del total, 1.459.324 se desempeñan en los tres primeros niveles, y 620.121 en los otros niveles de subempleo. De éste último, 356.942 personas son Asalariados privados; 90.685 Asalariados en el sector público; 120.269 por Cuenta Propia y 52.225 en resto de actividades (familiar no remunerado, servicio doméstico, entre otros).

Si bien la mayor proporción de subempleo (72%) corresponde a la categoría Asalariado, para Bravo el nivel más preocupante sería el de Cuenta Propia. Ello, porque en proporción con el total de ese segmento, los Cuenta Propia subempleados representan el 47,5% versus el Asalariado privado que llega a 30% y el Asalariado público que alcanza un 18,4%.

“El tema es preocupante si se considera que del total de Cuenta Propia con educación completa, uno de cada dos profesionales son subempleados. Esta preponderancia es muchísimo más alta que las correspondientes a otras categorías”, recalcó el economista de Clapes.

Bravo explicó además que estas cifras revelan un problema de política pública en cuanto a que hay un descalce entre la oferta educacional y las necesidades del mercado laboral, lo que es un tema más cíclico. “Esta medición tiene dos caras. Una cíclica y otra de situación económica en términos de que cuando empeora y existen menos oportunidades, la gente trata de obtener sus ingresos de otra manera y está dispuesta a ejercer un cuenta propia aunque no sea en su área”, concluyó Bravo.