Economía & Dinero

Rosanna Costa: "El discurso estuvo de espalda a la realidad y a la gran mayoría que no sintoniza con las reformas"

Carlos Alonso 23/05/2016

Dijo que si quería reactivar el crecimiento, debía mostrar convicción y espacio para la inversión privada. Sobre la Reforma Constitucional, "más que criticar a la gente que se resta de participar habría que entender por qué se restan".

El tono afable y la  búsqueda de acuerdos público privado es lo que rescata la subdirectora de Libertad y Desarrollo (LyD) Rosanna Costa, del mensaje que entregó la Presidenta Michelle Bachelet. Sin embargo, cuando empieza a analizar más en detalle el discurso de 21 de Mayo, la ex directora de Presupuestos tiene una mirada crítica, ya que asegura que no se hace cargo de los problemas que atraviesa el país.

¿Con qué sensación se queda después de escuchar el discurso de la Presidenta Michelle Bachelet?

-Lo que se rescata es el tono afable donde se destaca el desarrollo de la obra gruesa del Gobierno y que busca una alianza público privada para reactivar el crecimiento, pero si uno empieza a desmenuzar el contenido, lo que se ve es que va de espalda a los problemas que ha tenido la obra gruesa del Gobierno, su implementación, de espalda al deterioro que está mostrando el mercado laboral, de espalda a la sensación de inseguridad, por ejemplo, no mencionó lo que pasa en la Araucanía. El discurso estuvo de espalda a la realidad y a la gran mayoría que no sintoniza con las reformas.

Pero hubo varias menciones al crecimiento económico y llamó a un pacto por un crecimiento para que sea sostenido en el tiempo.

-El discurso si quería buscar una puerta y reactivar el crecimiento propiamente tal, tenía que mostrar convicción, espacios de que había credibilidad en el emprendimiento, la innovación, en la inversión privada. Y si bien en el discurso, el crecimiento ocupa una parte importante de minutos, sigue relegado a las alianzas público-privadas, a lo que se pudiera hacer en base a estos acuerdos, pero no en volver a creer en el sector privado.

¿Le faltó convicción al Gobierno cuando menciona crecimiento?

-Sí, porque el crecimiento no es un listado de medidas, es convicción de que existen los espacios de creatividad del sector privado, confianza en lo que va hacer. Si bien hay un reconocimiento y frases bien valiosas de que sin crecimiento no hay desarrollo social, cuando llegamos a lo concreto, esto queda en la agenda de productividad, programas de viviendas, obras de concesiones, embalses, alianzas público-privadas, pero la invitación se queda ahí y no vuelve aparecer el sector privado pujante. No hay un llamado ni una convicción de que diga la mirada cambió y volvemos a confiar en el mercado.

En cuanto a medidas concretas, ¿cómo califica el anuncio de la creación de 62.500 nuevos empleos, 25 mil nuevas viviendas y una inversión fiscal de US$430 millones en tres años?

-Son programas de iniciativa pública para reactivar al sector privado, pero como lo mencioné, donde está la confianza en las iniciativas privadas. El fondo de infraestructura también es inversión pública y ahí tendremos un endeudamiento por US$9 mil millones. Por ello, cuando hablamos de crecimiento ¿dónde está la innovación que trae negocios nuevos desde la iniciativa privada?

Entonces ¿no ve que hay un cambio de prioridades que permitirán al país mejorar su crecimiento y nos quedamos con un PIB en torno a 2% durante este período?

-Este capítulo está bastante cerrado. Las últimas cifras nos muestran un crecimiento de 2% en el primer trimestre empujado por la demanda externa más que interna. Tenemos algo más de inversión después de varios trimestres con cifras negativas, pero por factores puntuales por lo que no veo señales nítidas ni en las cifras ni el discurso que busque reactivar el ánimo emprendedor del sector privado.

¿Le pareció una buena medida que todas las leyes que sean iniciativa del Ejecutivo incluyan una evaluación de su impacto sobre la Productividad?

-Esta es una buena propuesta. Ojalá que esto se logre a través de una evaluación lo más independiente posible y me parece que esto avanza en aumentar la eficiencia en las medidas que tome el sector público.

En materia fiscal, la Presidenta dijo que se seguirá en el proceso de consolidación fiscal gradual, con una reducción del déficit estructural en 0,25% del PIB por año, ¿es una buena señal?

-Dentro de las cosas valiosas del discurso hay un apoyo a la gestión del ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés. El ministro sí ha mostrado una tremenda convicción y ha luchado mucho por dar señales de que la responsabilidad fiscal es parte de la política de Gobierno.

¿Ve al ministro Valdés un poco solo en el discurso pro crecimiento?

-El ministro ha estado bastante solo en el Gobierno con este mensaje. Y a eso se le puede atribuir que ha tenido menos impacto en el contenido de otras reformas como la laboral, educacional, y su solidez aparece más en temas fiscales.

En ese sentido, ¿faltó alguna mención a la Reforma Laboral o era lo que tenía que hacer debido a que sigue en trámite ese proyecto?

-Ahí hubo una omisión. Acá hay artículos de un proyecto de ley vetados por inconstitucionales y mensajes nítidos en otras áreas que deben adecuarse. Esto requiere ajustes en el proyecto y me da la impresión que no está claro cómo se abordarán. No obstante, el problema de la Reforma Laboral, es que falta una mirada mucho más hacia la necesidad de adecuar nuestro mercado laboral a los desafíos que imponen las nuevas tecnologías.

Sobre la Reforma Constitucional, la Presidenta dijo que son claves el respeto a la propiedad privada, pero al mismo tiempo señala que se requieren derechos sociales que protejan a las personas, ¿pueden convivir ambos derechos de manera equitativa?

-Hoy día la Constitución respalda el derecho a propiedad, reconoce también una función pública, pero cuando ambos aspectos colisionan es muy nítida al decir que hay que compensar a valor de mercado al dueño o la propiedad. Ahora no está claro cómo se conciliará. En el discurso da un paso adicional, ya que habla explícitamente de avanzar en derechos sociales y ahí uno dice si los derechos sociales son judicializables y es el juez quien define el gasto público, por lo que la responsabilidad fiscal queda relegada a un segundo lugar. Ahí se abre una nueva interrogante. No queda claro, no se cierra el debate, y quedan las mismas dudas que había antes.

¿Qué le pareció el llamado que hizo la Presidenta a participar en el proceso de reforma constitucional y la crítica que hace a quienes se restan?

-Más que criticar a la gente que se resta de participar habría que entender por qué se restan de participar, y la explicación es que hay cosas que se ven pre trazadas, las preguntas apuntan más a una dirección que a otra y no se ha generado la suficiente confianza en la institucionalidad para que la gente sienta la tranquilidad para defender sus ideas.

Sobre los temas de pobreza no hubo ninguna mención explícita ¿faltó ese aspecto? 

-Efectivamente no hubo mención, pero es algo que no viene hace tiempo, el énfasis está en distribución más que en pobreza, y no necesariamente son las mismas políticas y no necesariamente cuando se mejorar la distribución se atiende a los más pobres y, por lo tanto, hace un rato los temas de indigencia y pobreza quedan relegados.