Economía & Dinero

Ricardo Caballero: “Un país no puede crecer en forma sostenida si elige gobiernos populistas muy seguidos”

C. Alonso y P. Poblete 07/08/2017

El economista tiene una mala evaluación del Gobierno de Bachelet. Asegura que su recuerdo será dominado por el daño que le hicieron al país al romper la imagen de que Chile estaba en otra liga respecto de la región. Retomar el crecimiento no será fácil, por muy bueno que sea el próximo Presidente, dice.

El viento internacional sopla a favor de los mercados emergentes y, por ende, parece razonable que Chile tenga una mayor tasa de expansión económica el próximo año, asegura Ricardo Caballero, economista y director del World Economic Laboratory del MIT. Sin embargo, es cauteloso a la hora de hablar del futuro de Chile. Critica de manera directa la gestión económica del actual Gobierno. Lo califica de populista y cree que el daño a la imagen del país será difícil de reparar. No se trata sólo de un cambio de color político hacia una administración pro mercado, pues a su juicio se debe comenzar a resolver “los problemas de fondo que llevaron a la gente a votar por un gobierno de corte populista”. Su visión global (ver nota adjunta), nacional y los riesgos que advierte, serán las temáticas que abordará Ricardo Caballero este miércoles 9 de agosto en el seminario ¿Podemos estar mejor?, organizado por Grupo Security.

¿Cómo debiera afectar a Chile el mejor escenario externo que se observa?

-El escenario central es favorable, con mejora de términos de intercambio y flujo de capitales hacia mercados emergentes. Pero el mundo bipolar (ver nota adjunta) requiere que tengamos mucha flexibilidad y fundamentales macros saneados, ya que todo puede cambiar rápido.

Este 2017 pareciera estar jugado, aunque las proyecciones de crecimiento se siguen ajustando a la baja, pero para el próximo año ya se anticipa una mejora relevante. ¿Comparte esos pronósticos?

-No estoy metido en el día a día de la economía chilena como para agregar algo a ese debate, pero a grandes líneas parece una caracterización razonable dada las sinergias que se puedan dar entre un mejor ambiente internacional y un gobierno más racional.

En Chile se ha instalado el debate sobre si ese repunte sería producto de la mayor probabilidad de que resulte electo presidente Sebastián Piñera o por factores externos. ¿Por cuál alternativa se inclina?

-Por los dos, y porque el total es más que la suma de las partes. Hay sinergias reales entre esos dos factores, pero también son una buena narrativa. Las bolsas tienen naturalmente un sesgo optimista y están en búsqueda continua de una narrativa que les dé apoyo en este sesgo.

El crecimiento ha vuelto a estar en primera plana ¿Qué tan difícil es volver a la senda del crecimiento?

-Los obstáculos son más políticos que técnicos. Es cierto que un componente importante de nuestra caída se debió a un shock externo y al efecto de este sobre la inversión minera. Pero en una economía flexible y saludable uno esperaría que otros sectores tomen parte de ese espacio, pero eso no ocurrió en Chile. Siempre en las economías hay sectores cayendo y otros expandiéndose, pero uno no puede hacer la contabilidad de los que caen para explicar la desaceleración, también debe explicar por qué los otros sectores no tomaron el espacio creado. Por supuesto que si el sector afectado es muy grande, esa sustitución será muy imperfecta, pero acá fue no existente. Eso refleja la pérdida de confianza y confusión que creó la cultura de la retroexcavadora. Debemos reflexionar bien cómo llegamos a esto último y atacar esas causas de fondo si queremos recuperar nuestra senda.

El consejero del Banco Central, Pablo García, dijo que Chile no tiene un problema estructural de crecimiento, ¿comparte esa visión?

-No vi la entrevista. Pablo es un muy buen economista, luego sospecho que sus declaraciones se referían a algo específico y estará en lo correcto respecto a eso. Desde mi punto de vista, sí tenemos un problema estructural si consideramos los problemas sociales que nos llevaron a este gobierno. Un país no puede crecer en forma sostenida si elige gobiernos populistas muy seguidos.

Además, Chile ha tenido un problema de falta de crecimiento de productividad que antecede a este gobierno. Acá nuevamente escucho el argumento de que es debido a una caída de productividad natural de la minería, pero esa no es buena explicación, sólo contabilidad parcial. Las economías modernas son dinámicas, con mucho movimiento de factores de producción desde sectores y, aún más, compañías en decadencia a aquellos en ascenso. Para entender qué le está pasando a nuestra productividad, debemos entender cómo está funcionando este proceso de reestructuración en nuestra economía y cuáles son sus principales obstáculos.

La rebaja de la clasificación de riesgo de Chile era esperable. Por lo mismo, parece no haber tenido grandes impactos en los mercados. ¿Cree que vengan más recortes? ¿Ahí se verían más bajas?

-Todavía estamos con una calificación alta y en un periodo donde todos los spreads de crédito están muy comprimidos – recuerde que estamos en la fase especulativa de la economía bipolar. El costo de estas rebajas se verá cuando estemos en la fase de baja toma de riesgos. No hay nada mecánico ni inevitable que nos lleve a nuevos recortes. Si damos señales claras de que enmendaremos el rumbo, se acabará el problema. Estamos partiendo de una deuda muy baja y con muy poca participación de inversores extranjeros en ella.

¿Qué balance hace del gobierno de Michelle Bachelet? ¿Rescata algo? ¿Cuál es el peor legado?

-Más de algo bien habrán hecho, pero su recuerdo será dominado por el daño que le hicieron al país al romper la imagen de que Chile estaba en otra liga respecto al resto de Latinoamérica, en términos de su proceso de toma de decisiones económicas. Obviamente que estamos muy por encima de Venezuela y similares -si los hay- en términos de instituciones, pero se observó una pendiente negativa en una dirección que todo el mundo creía era parte de un pasado al que nunca volveríamos. Independientemente de cuán bueno pueda ser el próximo gobierno, la imagen de que todo puede cambiar rápido para mal tomará más de un periodo presidencial en borrar. Es un riesgo adicional, y grande, a considerar en cualquier decisión de inversión real o financiera en nuestro país.

¿Qué puede hacer el próximo gobierno para ayudar a borrar esta imagen?

-Si el elegido es Sebastián Piñera, no me cabe duda que las decisiones económicas serán técnicamente mejores, y eso ayudará en el corto plazo. Pero el problema es más de fondo, no se trata sólo de una mejor gestión económica, sino de comenzar a resolver los problemas de fondo que llevaron a la gente a votar por un gobierno de corte populista. Si no creamos las condiciones para que los problemas de desigualdad de oportunidades se puedan resolver eficientemente, la sociedad volverá a mostrar su frustración y volveremos a caer en costosas pseudo-soluciones populistas y anticuadas. Si hasta los franceses, inspiradores de muchas de estas, han dicho basta, después de pagar grandes costos económicos por décadas.

¿Y si no es el elegido, será el fin del modelo neoliberal?

-El riesgo está, con grandes costos para el país. El modelo de mercado es como la democracia, imperfecto, pero sus sustitutos más cercanos están a años luz de ellos.

Es más, en ambos sus imperfecciones son dinámicas, cambian en el tiempo. Por ejemplo, en el caso de la democracia, mezclada con twitter y el iPhone, han creado un proceso de segregación de información política extremadamente costosa. Pregúntenle a EEUU de esto, que terminó eligiendo a Trump!… pero la solución no es ni eliminar la democracia, ni los métodos de comunicación modernos, sino buscar soluciones dentro de ellos. Hoy en día, por ejemplo, se están creando aplicaciones que introducen aleatoriamente conversaciones del otro lado político en los chats de corte político. Facebook usará métodos de inteligencia artificial para clasificar y diluir noticias falsas.

Y así, con el paso del tiempo y la creatividad humana, transformaremos las sinergias negativas en positivas, y tendremos un electorado más informado que antes. De más está decir que eliminar la democracia o el iPhone podrían aparecer como soluciones tentadoras en el corto plazo, pero con enormes costos para la sociedad.

Algo similar ocurre con la economía de mercado y sus desafíos recientes. No cabe duda que la economía de mercado ha producido gran progreso a nivel global, pero también es cierto que en las últimas décadas ha producido grandes inequidades y perdedores de corto plazo en su interacción con el proceso de globalización y automatización tecnológica. Al igual que con la democracia y el iPhone, la solución no está en abandonar la economía de mercado y al progreso tecnológico, sino en buscar mecanismos dentro de ellos para minimizar sus costos y, eventualmente, dar vuelta las sinergias.

¿Tasas de la Fed? “Ya veremos si llega a 3%, por ahora dudo que llegue allí en un horizonte cercano”

El plano internacional parece estar marcado por una renovada baja del dólar a nivel global en un ambiente en el que la Fed tardaría más en elevar la tasa de interés. ¿Cuál es su evaluación del ámbito global?

-Estamos pasando por un momento positivo para la economía global. El tipo de cambio es un precio relativo que depende de muchos factores, no sólo del diferencial de tasas de interés de corto plazo. El dólar se apreció fuertemente hace un par de años porque aunque todas las economías avanzadas tenían las tasas pegadas al suelo, Estados Unidos iba claramente adelante en términos de su recuperación. El dólar tuvo otro periodo de apreciación importante cuando se produjo la euforia de posibles reformas después de la elección de Trump y el congreso republicano. En los últimos meses se han perdido esas dos ventajas -Europa y el resto del mundo está finalmente achicando la brecha de recuperación con EEUU, y la gente tiene una visión más realista de lo que es Trump-. Ni el Fed, ni ningún otro banco central realmente determina la tasa de interés, ellos sólo tratan de apuntarle a la tasa neutral determinada por la economía y las percepciones de los agentes económicos respecto a factores como los mencionados arriba.

Para algunos, Janet Yellen “advirtió” que la tasa de interés neutral podría situarse bastante por debajo de los niveles históricos. Algunos creen cercana a 3%. ¿Comparte esa visión?

-Llevo hablando desde hace muchos años de un nuevo equilibrio con tasas muy bajas, principalmente producto de factores de riesgo, demográficos, y regulatorios. Sigo en la misma línea. Ya veremos si llega a 3%, por ahora dudo que llegue allí en un horizonte cercano.

El costo de financiamiento y el dólar bajo, y una economía china que parece fortalecerse. ¿Estamos ad portas de un nuevo ciclo favorable para los emergentes? ¿El cobre volverá sobre US$3 la libra?

-Sí, ya lo estamos viendo. Los flujos de capitales a mercados emergentes están repuntando, producto de las condiciones que usted describe además de que se han completado una serie de ajustes en muchas economías emergentes.

Difícil saber si el cobre llegará a US$3 o no, pero los futuros a un par de años no están muy lejos de eso. China es muy importante en todo esto, y siempre existe la incertidumbre de si lograrán manejar el exceso de expansión de crédito en una forma gradual, y ahora se han agregado el riesgo de un posible conflicto comercial con EEUU, o de las enormes repercusiones de un conflicto bélico entre este último y Corea del Norte.

Hace tiempo que no se veían tantos motores de la economía mundial funcionando al mismo tiempo: EEUU, China y ahora Europa. ¿Es tan así? ¿Qué consecuencias puede tener esta sincronía?

-Así es, casi todas las instituciones dedicadas a las siempre imprecisas predicciones, anticipan un repunte del crecimiento global para este año, y aún más para el próximo. El comercio internacional, muy deprimido después de la crisis subprime, está mostrando evidencia claras de repunte. El mundo aún tiene muchas holguras, luego no espero muchas presiones inflacionarias de momento, aunque la distribución de esta inflación dependerá de que veamos en materia cambiaria.

¿Cuáles son los riesgos que usted advierte en su escenario central?

-Fuera de los riesgos puntuales de China y conflictos bélicos que ya mencioné, veo enormes riesgos, no de grandes crisis, pero sí de una recuperación muy frágil. El buen momento de que estamos hablando está ocurriendo en un contexto excepcional para la toma de riesgo financiero -el exceso de retorno de activos riesgosos sobre el de los activos seguros está a niveles muy elevados para esta etapa de la recuperación, y con una volatilidad realizada de estos activos riesgosos excepcionalmente baja. Esta combinación mantiene su valuación muy elevada, y aun así apenas nos alcanza para tener una recuperación mediocre. La vulnerabilidad de este escenario a algún shock que eleve la volatilidad percibida en forma sostenida, como un evento geopolítico de primer orden, es muy grande.

Rogoff dijo en Pulso que no espera una crisis financiera en 10 o 20 años. ¿Cuál es su análisis?

-Las grandes crisis normalmente llegan de ángulos que no esperamos, ya que están escondidos en la complejidad del sistema financiero. Por ejemplo, el problema central de la crisis del subprime no fue el precio de las propiedades que todos veían (eso por sí solo habría creado una crisis menor), sino la explosividad de las estructuras financieras sentadas en los balances de los bancos de inversiones y otras instituciones financieras apalancadas -la importancia de estas sólo se fue entendiendo en el medio de las crisis, pero para entonces era tarde y cundió el pánico. Tanto los agentes privados como los reguladores aprenden de estas crisis, luego es más difícil que se repita un evento similar en un horizonte relevante. Pero ya veremos, la “creatividad” humana es ilimitada…

Existe preocupación por las acciones de las tecnológicas ¿Será la próxima burbuja? ¿Ve otra?

-Creo que debido al mecanismo que describí, estamos entrando en una fase de un mundo bipolar, donde la distancia entre recesiones y periodos de crecimiento con especulación financiera es muy corta. El miedo a esta corta distancia mantiene las tasas bajas durante tiempos normales, lo que facilita la especulación de aquellos que están más optimistas o que necesitan generar retornos más altos. Como dije anteriormente, mientras no salte la volatilidad de forma sostenida, creo que las altas valuaciones serán parte de este frágil equilibrio general.

¿Qué probabilidad ve de que salte la volatilidad en forma sostenida?

-Es difícil asignar una probabilidad a este tipo de cosas y depende del horizonte. Lo probabilidad es altísima en un intervalo de dos años, pero muy difícil de determinar para los próximos seis meses, porque es una colección de eventos cada uno de ellos de baja e imprecisa probabilidad. La volatilidad salta principalmente por tres tipos de factores. Correcciones técnicas de mercados, recesiones y problemas geopolíticos. La primera es impredecible, pero no lleva a cambios sostenidos a no ser que quiebre algo importante dentro del sistema financiero. Esto último no se ve probable. Tampoco es altamente probable que caigamos en una recesión (por razones distintas de un salto en la volatilidad) en el corto plazo. Nos quedamos entonces con el gran imponderable de los problemas geopolíticos… y yo no pongo las manos al fuego por Trump…