Economía & Dinero

Patricio Arrau: "La obra gruesa construida por el Gobierno tiene fallas estructurales, pero que son reparables"

Patricio Poblete 06/06/2016

Estima una economía plana y que podría repuntar por las expectativas de quién será el próximo Gobierno. Cree que cualquier campaña del próximo año incorporará cambios a la reforma tributaria.

Pareciera que Patricio Arrau está en muchas materias distintas al mismo tiempo. Economista, consultor y en su calidad de administrador de fondos de inversión ha estado ligado a temas de tecnología. También asesora a Metro, ENAP y dos puertos. En el terreno político, es consejero y vicepresidente de Ciudadanos, el partido en formación de centro liberal liderado por Andrés Velasco. Sin embargo, asegura que de una u otra forma, está todo relacionado. Es que cree que el actual gobierno fracasó en su intento por instaurar un modelo “refundacional”, como dice, y terminó provocando, al menos, tres años de un crecimiento al 2%. Él cree que lo anterior, así como también el fin del binominal, abren una oportunidad para propuestas liberales de centro enfocadas en el crecimiento, productividad y buenas políticas públicas, que terminarán por darle un nuevo aire a la economía chilena.

Varios economistas han planteado que la economía tocó fondo, aunque advierten que costará que la  confianza repunte. ¿Cuál es su visión?

-Veo a la economía completamente plana, entre 1,5% y 2%. Partimos el primer trimestre del año creciendo a 2%, algo por arriba de lo que lo hicimos el año pasado. Sin embargo, no veo que el resto del año se vea cifras mayores. Seguimos pegados entre 1,5% y 2%, por lo tanto, partimos con el 2% y nos falta ver los 1,5% todavía. ¿Qué dicen los números de Imacec algo mayores y una tasa de desempleo que no subió como se esperaba? No lo veo como ningún anticipo de un punto de inflexión.

Veo que el entusiasmo y la confianza de los privados, tanto de las inversiones como de los consumidores sigue muy bajo. Los empleos de buena calidad han estado dando terreno a los de mala calidad. La encuesta del INE todavía tiene un promedio que incluye datos de febrero, de una temporada estival bastante positiva. Creo que para la próxima encuesta del INE vamos a seguir viendo alzas en el desempleo, se empezarán a materializar los ajustes de dotaciones y que nos ha venido anticipando la encuesta de la Universidad de Chile.

Vamos a seguir viendo cifras frías. Una disminución en las cifras de consumo, la inversión no repunta excepto en algunos sectores específicos como lo que se ha hecho en energía y que se ha reactivado ese sector y se han ajustado lo precios. Así, por tercer año consecutivo tendremos un crecimiento de entre 1,5% y 2%. No veo quizás hasta mediados del próximo año algún punto de inflexión de la economía chilena.

¿Ese repunte se daría por factores externos?

-Respecto de esta discusión de si son factores externos o internos, he manifestado que son los factores internos los que están explicando nuestro 2% de expansión.

Pero se da en un contexto de desaceleración de América Latina y emergentes.

-No estoy diciendo que no ha habido problemas en el resto del mundo. Lo que digo es que el resto del mundo está creciendo al 3%; nuestros socios comerciales, sobre 3%. Nosotros, a diferencia de muchos otros productores de commodities, hemos tenido un impacto favorable por el lado de las importaciones por nuestra dependencia energética. Lo que veo es que un país que estaba acostumbrado a crecer más que el mundo, a ir en una senda de crecimiento y desarrollo, hoy está creciendo un punto menos que el resto del mundo. Entonces, claro, el factor internacional puede estar explicando por qué nuestro producto potencial bajó del 5% al 3,5% o 4%, que es donde debiéramos estar. Sin embargo, no explica por qué estamos creciendo al 2% por tercer año consecutivo. Ahí es donde atribuyo a toda la discusión política que hemos tenido, los nuevos temas que han emergido, el desencuentro nacional que hemos tenido con un programa del sector más de izquierda de la Nueva Mayoría que se fue imponiendo, refundacional, que fue el que nos trajo una reforma tributaria mal hecha y poco adecuada, y que nos trajo una demolición del sistema de educación secundaria.

¿El apego al programa que usted califica de refundacional fue el problema?

-Había un proyecto refundacional que tuvo dos errores de diagnóstico. Uno, qué es lo que estaba pidiendo la ciudadanía respecto de las reformas que quería. Efectivamente nos habíamos quedado rezagados en muchas cosas. Nos habíamos dedicado a endeudar a la familia para educación superior, no nos habíamos preocupado de fiscalizar adecuadamente las instituciones de educación superior…pero la demanda no era demoler todo. La demanda era ‘hagamos todos los ajustes pero sigamos consensuando un modelo de desarrollo hacia el futuro’.

El segundo error de diagnóstico que está marcando el fracaso de este proyecto refundacional es que no tuvo la capacidad de prever el impacto que este mismo set de reformas tendría en las tasas de crecimiento. Jamás evaluaron que podíamos terminar por tres años consecutivos, y quizás más, al 2%. Es una tasa realmente baja para nuestro nivel de desarrollo, crea tensiones. Pero el reconocimiento del impacto en el crecimiento es lo que está explicando la aparente moderación y cambio de énfasis que estamos viendo. Las reformas refundacionales se detuvieron. Hasta ahí llegó esta obra gruesa, una obra que tenía más vigas, más pilares, pero llegó hasta ahí porque el realismo ha terminado imponiéndose: la falta de recursos. Los efectos del bajo crecimiento explican que el proyecto refundacional de la Nueva Mayoría esté fracasando, y que estemos haciendo una gradual vuelta hacia una mirada pro crecimiento y enfatizar la productividad, y que al mismo tiempo está modificando las alternativas políticas que podemos observar hacia delante.

¿Entonces cree que las expectativas privadas repunten o se elevarán recién con el cambio de Gobierno, como lo afirmó JP Morgan?

-Está la posibilidad de que podemos replantearnos cómo hacer las cosas, estamos volviendo a mirar el crecimiento. Por lo tanto, efectivamente creo que el punto de inflexión podría venir a mediados de 2017.

¿Por expectativas del cambio?

-Lo que veo es que sí hay una oportunidad y tengo mucho optimismo, porque creo que al caerse y fracasar el modelo refundacional de la NM, que era un poquito iluminado, y que no era suficientemente amplio en la búsqueda de consenso, junto al fin del sistema binominal, hoy es posible pensar la discusión política de una manera muy distinta. A mitad del próximo año, vamos a tener propuestas muy distintas, entre las cuales estarán las que esperamos contribuir desde Ciudadanos. Veo una inflexión a mediados del próximo año con la nueva discusión política y la expectativa de quién va a ser el próximo gobierno.

Antes de entrar a Ciudadanos. ¿Cree que la obra gruesa realizada por esta administración tiene fallas estructurales o se puede construir sobre esta?

-La obra gruesa construida por el Gobierno tiene fallas estructurales, pero que son reparables. El próximo Gobierno las corregirá. Estoy convencido de que se revisarán muchas cosas. Cualquier campaña del próximo año incorporará cambios a la reforma tributaria. La reforma a la reforma tributaria no resolvió el problema.

¿Qué cambios propone?

-La desintegración del 65% es muy mala, la encuentro muy nociva. Hay que volver a integrar al 100%. Creo que también hay que pensar si la tasa del 27% es una tasa adecuada para nosotros para competir, dado que estamos arriba del promedio de la OCDE, o debiéramos quedarnos en una tasa del 25%. Lo que sí estoy convencido es que la reforma como está hoy rinde mucho más de 3 puntos del PIB. Una integración del 100% y una tasa del 25% con toda la fiscalización que corresponde para la evasión, rinde fácil 3 puntos del PIB.

¿Esa discusión política incluirá la educación?

-Se volverá a plantear si la gratuidad universal es razonable o no. Creo que es una pésima idea, la peor política pública que he conocido. Eso sí, creo que no hay espacio para revertir la parte de la reforma enfocada en la secundaria. Ahora habrá que enfocarse en los aspectos que mejoren la calidad de la educación pública y la subvencionada gratuita.

Respecto de Ciudadanos, los intentos políticos de centro no han sido exitosos. ¿Por qué ahora sí lo sería?

-Nunca los liberales de centro hemos estado juntos, siempre hemos estado dispersos. Hoy hay proyectos liberales de centro, moderados social cristiano, de centro izquierda y de centro derecha que han estado convergiendo hacia una mirada más de centro liberal. Aún falta que se confirmen los bloques. Nosotros inscribiremos nuestro partido el 28 de julio.

Esperamos competir en las parlamentarias y presidenciales el próximo año. Con el fin del binominal el campo de la discusión política está abierto, está líquido, no está cerrado. Está dispersándose también en Chile Vamos la discusión. Creemos que un proyecto de centro, con contenido liberal, puede entusiasmar a una mayoría importante.

Con figuras que van desde Mariana Aylwin y Lily Pérez…

-Por supuesto. Estamos en un acuerdo en Sentido Futuro, el bloque con que estamos con Amplitud, y por cierto que me siento extraordinariamente cerca de todo el grupo democratacristiano que ha estado también criticando el bajo énfasis en el crecimiento que la NM ha tenido. Tengo muchos conocidos en el mundo de la Nueva Mayoría que son personas excepcionales de políticas públicas moderadas, que estuvieron en el proceso anterior de la Concertación y que les gustaría ver un nuevo bloque. El presidente Ricardo Lagos es un gran estadista y es una de las alternativas que está disponible. Se va a configurar una nueva alianza en la que esperamos estar en la próxima competencia.

¿Y cómo se asegura que, cuando aparezca la opción presidencial de Sebastián Piñera, Amplitud y otros no se cambien a esa alternativa?

-Bueno, veremos cuál es la opción que presenta el presidente Piñera. Tiene que resolver su tema en Chile Vamos. En una primera vuelta habrá bastante dispersión y alternativas. En una segunda vuelta sólo dos pasan. Ese es el juego político a mirar el próximo año.

¿La carta de Ciudadanos será Andrés Velasco?

-Fue el fundador, pero decidimos formar un partido que no es personal. Si Andrés Velasco decide participar o no es una decisión que él debe tomar.

Entonces, la apuesta será llegar a segunda vuelta o apoyar a una nueva coalición que se forme.

-Nuestra apuesta es hacer una nueva oferta política. Si vamos a estar en segunda vuelta o en alianza que esté en segunda vuelta…definitivamente es altamente probable que estemos con alguien que esté en segunda vuelta, al menos.

¿Una alianza sin prejuicios? Por ejemplo una alianza con Piñera

-Somos una nueva oferta de centro liberal que tomaremos nuestras decisiones de alianza en su minuto.

¿Incluso apoyar al candidato de centro derecha?

-Aspiramos a estar en una opción de centro en la primera vuelta. En su momento, y dependiendo de las opciones de la segunda vuelta, no me cierro a nada.

“Las empresas públicas tienen que ser muy bien administradas”

Usted es asesor de Metro y como economista liberal, qué le parece esta discusión de las empresas estatales que se ha dado a raíz de pérdidas en algunos casos o ampliación de giros en otros.

-El tema relevante en las empresas públicas es que tienen que estar muy bien administradas, eficientemente administradas. Fui presidente de dos empresas portuarias (Iquique y San Antonio) entre 1998 y 2011. Tengo un enorme aprecio por las empresas que se administran bien y una crítica bastante grande de las que no se administran bien y lo hacen más políticamente.

¿Cree que la discusión que se ha dado es simplemente ideológica?

-No es el tema si la empresa es pública o privada. No veo que la discusión debe ser ideológica entre que tengan que desaparecer las empresas públicas o que cada vez que se plantea, como ha sido el caso de Metro, la ampliación del giro para poder hacer, en este caso, medios de pago digitales, tengamos que enfrentar una guerra fría de debate ideológico me parece absurdo.

Acá cada empresa debe ser analizada en su mérito. Hoy asesoro a varias empresas públicas. A Metro, ENAP, a dos empresas portuarias. Estamos hablando de empresas que están funcionando muy eficientemente. No me cabe duda que ENAP ha dado vuelta los resultados. Estoy completamente de acuerdo con que ENAP se integre hacia el giro eléctrico.

En el caso de Metro, es un empresa de lujo. Tenemos una empresa metropolitana de gran calidad que ha tenido que soportar una presión tremenda por el Transantiago, pero que terminó haciéndolo bien. 

Y por lo mismo, por la masividad, las ventajas de espacialidad que tiene en sus estaciones, la experiencia que tienen sus usuarios con los pagos digitales de la tarjeta BIP, es una gran ventaja competitiva entrar en el mundo de los medios de prepago. Habría sido un error dejar fuera a Metro.