Economía & Dinero

Pablo Breard, de Scotiabank: "Chile se va a beneficiar de un vecindario más ordenado"

Francisca Guerrero 19/05/2016

El jefe de Economía Internacional en Scotiabank asegura que en Latinoamérica se vive un cambio de régimen en el que el desafío para Chile es la competitividad.

Nuevos y favorables vientos corren en Latinoamérica de acuerdo al jefe de Economía Internacional en Scotiabank, Pablo Breard, quien desde Toronto, Canadá, ha seguido los procesos políticos y económicos de la región con optimismo. Asegura que las cosas ya lucen mejor tanto en Argentina, con la administración de Mauricio Macri, como en Brasil, con el gobierno interino de Michel Temer, marco en el cual se abren importantes oportunidades para Chile.  

¿Cómo evalúa los primeros seis meses de Mauricio Macri en Argentina?
La administración del Presidente Macri es de transición, avanza hacia un cambio estructural. Es un lujo tener ese tipo de gobierno. Macri heredó una economía patas para arriba y para poner el carro nuevamente a andar ha venido sacando los palos de la rueda que puso la nefasta administración anterior. Pero eso va a tomar algo de tiempo. 

Por ahora va muy bien, porque está generando confianza y reestructuraron la deuda, por primera vez de una forma prolija y ordenada. Pero todavía no comienza el cambio estructural en Argentina, por ejemplo, hay que afrontar una reforma laboral, ver el tema fiscal. 

Algunas de las medidas que impulsa la administración de Macri son impopulares, ¿ve riesgos a nivel social?
Yo eso no lo veo como un riesgo, es más bien una realidad. Cada país tiene su realidad sociopolítica y hay que entenderla. Hay ciertos países donde los sindicatos tiene un mayor nivel de actividad, ejemplo de eso es Alemania, Francia, Italia y Argentina. Pero en Canadá la actividad sindical es muy limitada o casi nula. Entonces, hay que entender que esa es una realidad de estructura política-económica que va a estar siempre presente en Argentina. No se trata de un riesgo, sino de una evaluación pragmática de una realidad con la cual hay que coexistir. Bajo esa consideración, a lo que debería aspirar el país es a una mejor calidad de la dirigencia sindical, para que todos se beneficien, no solo un grupo.

¿Cuáles son las oportunidades puntuales para Chile en Argentina?
Los cambios en Argentina van a ser especialmente buenos para el sector privado chileno. Si rebobinamos la cinta una década para atrás era claro que había mucho interés, hubo mucha inversión directa de capitales chilenos en sectores claves en Argentina. 

En el cambio estructural es donde está la oportunidad para Chile, de una integración energética bilateral, del sector forestal, en el aprovechamiento del poder agroindustrial que tienen los argentinos. 

Este sector ha sufrido de una carga impositiva muy grande, mientras que el resto del mundo se dedicaba a subsidiar a los agrícolas. Cuando se elimine esa carga impositiva se estará aceitando una maquinaria que va a generar estabilidad e ingreso de divisas para toda la región. 

¿Cómo evalúa la situación de Brasil?
El cambio en Brasil es endógeno, es la propia gente la que lo buscó. Ellos le están diciendo que no a las malas prácticas, a la corrupción. El sistema judicial ha funcionado de manera muy radical pero positiva, así lo demuestra el que hayan sido procesados líderes del sector público y privado. 

Brasil es un país democrático y respetuoso de sus procesos, así que todo el juicio político ha sido muy ordenado. Lo que tenemos ahora es un gobierno interino y el escenario base sobre el que todos estamos trabajando es que en seis meses se haga efectivo el juicio político contra Dilma Rousseff. Si es así, el gobierno interino pasa a ser uno de transición, ya efectivo por dos años, periodo en el que veremos cambios de naturaleza estructural. 

¿Cuándo los anuncios y medidas de Michel Temer podrían impactar las expectativas de Brasil?
Hay que ser pacientes. El cambio no va a pasar de la noche a la mañana. Si se ordenase a Venezuela, desde el punto de vista político e institucional, podríamos ver un boom porque el país tiene recursos, pero Brasil es una economía integrada, mucho más compleja. De todas maneras, el ajuste macroeconómico ya comenzó. Las cuentas externas comienzan a mejorar; de hecho su déficit de cuenta corriente es uno de los más bajos de la región. En déficit fiscal empieza a mostrar señales tímidas de recuperación, mientras que la inflación va a comenzar a bajar y probablemente va a llegar a un nivel de 7% este año y cercano al 5,5% el que viene. Pero la confianza va a llegar cuando se vea a un gobierno sólido en el poder, que no es interino, y con una política económica que alcance cierta continuidad. 

En este caso, ¿cuáles son las oportunidades para Chile?
Este es el momento para estar en Brasil, para estudiar los sectores y las empresas. Es el momento para unir infraestructura de transporte entre el Atlántico y el Pacífico, porque si Chile no se apura lo va a hacer Perú. Hay proyectos viales de conectar los dos océanos, por un lado tenemos a Panamá, que amplía su canal y comienza a construir la tercera vía el mes que viene, pero en el sur puede darse a través de transporte terrestre. 

Con todo, ¿cómo ve la situación de la región en su conjunto?
Hay un cambio estructural en el vecindario, un cambio de régimen político en Latinoamérica. Lo vimos con el acercamiento que ha tenido EEUU con Cuba, en las elecciones parlamentarias en Venezuela y muy claramente con lo que pasa en Brasil y Argentina. Con muy poca excepción, América Latina es vista desde fuera como una oportunidad y donde se deben entender las políticas de gobierno más que un a líder en particular. 

Podemos hasta llegar a pensar que el Mercosur puede ser redefinido para que sea un bloque más pragmático; menos proteccionista y más integrador. 

¿Cómo sitúa a Chile en este nuevo contexto latinoamericano?
Chile se va a beneficiar de un vecindario más ordenado. Ustedes tiene una economía integrada y cuentan con la estructura económica que les permite seguir integrándose a los países que se lo permitan. Tienen una oportunidad fabulosa en el nuevo ciclo económico mundial, porque están integrados al Pacífico, a Norte América y gradualmente más integrado a los países más importantes de Sudamérica en términos de tamaño. En este escenario, el desafío para Chile será la competitividad, no solo abrir mercado, porque ya no tienen que convencer a nadie sobre lo abierto de su economía y su política integracionista. Chile puede tener tasas de crecimiento más elevadas y depender menos del cobre.