Economía & Dinero

Osvaldo Larrañaga: "El concepto de la desigualdad de género ha avanzado más en los estratos altos que en los bajos"

PULSO 12/05/2016

Indica que en los 2 quintiles de menos recursos a las mujeres les cuesta ingresar al mercado laboral. Agrega que "a la postre son pocos los países donde las mujeres tienen una participación laboral similar a los hombres, aunque las brechas son menores que acá".

El coordinador de equidad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Osvaldo Larrañaga, resalta los avances en disminuir la desigualdad de género desde los 90 en Chile, pero alerta sobre el rezago en los sectores de menores ingresos. En esta entrevista comenta el informe GET que ComunidadMujer presentó sobre la brecha entre hombres y mujeres durante todo el ciclo de vida.

Si aumentara la participación laboral de las mujeres, ¿cuánto podría subir el PIB de Chile?

-La lógica detrás de esa afirmación es que si las mujeres están empleadas con remuneración, se contabiliza dentro del PIB, mientras que no se cuenta cuando hacen trabajo en casa. No sería un gran aumento del PIB, porque la mayor parte de las mujeres que no trabaja tiene un bajo nivel de escolaridad y sus salarios, en caso de encontrar trabajo, serían bajos, lo que pesa poco en el PIB.

Que las mujeres no vayan a trabajar, ¿es un problema de salarios bajos como decía el informe?

-Es evidente que para muchas mujeres el estar en el hogar es una decisión voluntaria, relacionada  con factores como el tema de género de tener encima la mayor parte de las labores del hogar. Pero hoy existe cada vez más oferta pública de jardines infantiles que ayudan a hacer la transición desde la casa a un trabajo remunerado. A la postre, son pocos los países donde las mujeres tienen una participación laboral similar a los hombres, aunque las brechas son menores que acá.

¿Esa brecha difiere según estrato de ingreso? 

-El tema de la desigualdad de ingresos tiene varias caras en Chile, y una de ellas es que un porcentaje grande de trabajadores gana un salario bajo en términos absolutos, para el nivel de desarrollo del país. Los hombres toman ese trabajo porque tienen tiempo disponible, pero las mujeres enfrentan una situación más difícil, porque tienen a cargo las labores de crianza. En niveles socioeconómicos más altos se cuenta con los ingresos monetarios para salir, porque el trabajo fuera del hogar no sólo es salario, sino que tiene un montón de otras retribuciones que no son nimias. 

¿O sea que la diferencia en ingresos también influye en esta desigualdad de género? 

-La participación laboral está muy relacionada con el nivel educacional. En el caso de quienes cuentan con educación universitaria están muy a la par con los hombres, no así las de escolaridad baja. Es un hecho empírico bien marcado. En general en los países más desarrollados el nivel de participación de la mujer es más elevado, porque cuentan con mayores niveles de educación, y porque las políticas públicas tienden a ser bastante activas en términos de proveer sustitutos y hacer  más fácil la salida del hogar. Pero, aunque  permanezca un déficit importante, estas cifras en Chile son mucho mejores que antes. Desde los 90 en adelante ha aumentado la participación laboral de la mujer en los estratos medios, desde un 40% a 61% en 2013.

¿Este aumento a que se debe? 

-Es una mezcla. Hay cuatro factores que han posibilitado este cambio: la  disminución de la tasa de natalidad, que hoy llega a 1,8 hijo promedio en mujeres menores de 40 años. Ha habido también un cambio cultural no menor respecto del papel de la mujer en la sociedad. El crecimiento de la economía ha posibilitado el aumento de los salarios y de los empleos; y las políticas públicas  facilitan la salida de la mujer del hogar. 

¿Si uno de estos factores falla, como que el crecimiento se reduzca, cuánto afectaría?

-No sabría decir cuál factor es más importante. El efecto del crecimiento es indirecto. Al  final esto es una lista de factores que operan con distintas velocidades y no es que uno signifique más o que el otro no esté  funcionando en paralelo. 

¿Ve que la desigualdad de género esté relacionada a las carreras que eligen las mujeres?

-Eso ha cambiado mucho. En otros tiempos ellas no ingresaban a ninguna carrera, salvo a pedagogía, y hoy es más parejo: dentro de las carreras mejor pagadas el ingreso es bastante igualitario en medicina, odontología, ingeniería comercial, arquitectura y derecho. El desbalance está en ingeniería, que sigue siendo un feudo de hombres, lo que tiene mucho que ver con las matemáticas.

¿Somos malas para los números las mujeres? 

-No tengo idea. Pero voy a dar un dato: en todas las pruebas de medición estandarizadas, Simce y PSU, las mujeres tienen un puntaje promedio inferior a los hombres en matemáticas, y eso sucede en muchos países. En la prueba PISA a los hombres les va mejor que a las mujeres en matemáticas, sólo que en Chile la brecha es más alta. En la PISA 2012, de 64 países Chile ocupó el lugar 3  en cuanto a la mayor brecha en matemáticas después de Colombia (1°) y Luxemburgo; detrás de nuestro país están Costa Rica, Liechtenstein, Austria y Perú.

¿Finalmente cuál es el impacto de esta desigualdad de género?

-Hay que desagregarlo por nivel socioeconómico. Es cierto que las profesionales pueden tener problemas en el trabajo o en las remuneraciones, pero las más afectadas son las mujeres de los dos quintiles de menores ingresos. Tienen menores oportunidades de integrarse al mercado laboral en cuanto están en sus casas, y por mucho que se diga que cuidar niños es satisfactorio, estar toda la vida dentro de la casa es bien chato. El concepto de la desigualdad de género ha avanzado más en los estratos altos que en los bajos. Uno puede decir que la desigualdad de género es importante, pero en los estratos más bajos el tema es más complejo. 

Osvaldo Larrañaga es uno de los cinco asesores externos del Gobierno para la realización del Censo 2017, quienes ya se reunieron una vez con el ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, para seguir el proceso.

Contraloría impugnó algunas facultades de la Comisión Nacional del Censo, ¿qué le parece?

-No soy experto en derecho administrativo, pero cada vez que ha habido un Censo se activa esta comisión, y hasta ahora nunca había habido un cuestionamiento. No sé si cambió el criterio del contralor, pero es absolutamente necesario que exista una coordinación entre los organismos públicos. 

¿Va bien encaminado el Censo?

-Este es un proceso largo, ahora  está en su fase intermedia, se está realizando el precenso que es un levantamiento de las viviendas.

¿Los tiempos del proceso están dentro de lo programado?

-Entiendo que está bien. Esto es un montón de trabajo y siempre hay que solucionar problemas.

En el piloto se detectaron problemas con los censistas,  ¿es algo común?

-El piloto es para eso. Cuando se testea en la realidad  una forma de trabajo, se aprende qué está funcionando y qué cambiar para que cuando el proceso se haga de verdad, funcione bien. Es mucho mejor detectar problemas en los pilotos, a que salgan después cuando no hay oportunidades de modificarlo. Todas las etapas se pilotean.

¿Ello da la certeza de que terminará bien el Censo?

-Creo que todo el mundo tiene la convicción y en esto no hay diferencias políticas, de que no es una alternativa que el Censo no funcione. Debe funcionar, tiene que ser así. En la medida que se haga un trabajo con tiempo, planificado, piloteando, se van cerrando los espacios de incertidumbre, aunque siempre pueden pasar cosas como un terremoto el día antes.

Es que ya hubo un Censo que no funcionó.

-Por eso mismo, no puede volver a pasar. Lo que pasó en 2012 fue muy extraordinario y nadie hoy está pensando en cambiarse de carril, no debería haber sorpresas.

¿Está tranquilo entonces de que todo saldrá bien?

-Tranquilo-nervioso. Lo suficientemente preocupado para no confiarse y hacer todo para que funcione bien.