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Economía & Dinero

Moody's afirma que Brasil continuará en recesión pese a los Juegos Olímpicos

EFE 16/05/2016

La agencia de calificación dijo que si bien el evento deportivo dejará un legado "duradero" de infraestructuras en la ciudad, difícilmente "alterarán" el escenario de recesión económica que atraviesa Brasil.

La agencia de calificación de riesgo Moody’s señaló hoy que los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, si bien dejarán un legado “duradero” de infraestructuras en la ciudad, difícilmente “alterarán” el escenario de recesión económica que atraviesa Brasil.

“Los Juegos Olímpicos de Río dejarán en la ciudad mejorías duraderas en las infraestructuras y supondrán un aumento temporal en la recaudación de impuestos pero, tan pronto termine el evento, el país volverá a la recesión económica”, afirmó la agencia en un comunicado.

De acuerdo con los informes manejados por Moody’s, los Juegos de Río 2016 han supuesto una inversión de más de 7.100 millones de dólares en infraestructuras solo en la “Cidade Maravilhosa”, lo que supone un gasto similar al realizado en las doce ciudades que acogieron el pasado Mundial de fútbol, en 2014.

Sin embargo, apuntó Moody’s, el “boom” que ha supuesto el proyecto olímpico para las empresas de ingeniería y construcción locales “ya ha terminado”, puesto que prácticamente todas las obras han sido finalizadas.

Además, el impacto será “limitado” pare el sector bancario, ya que el volumen de crédito destinado a las infraestructuras olímpicas apenas supone una pequeña partida de la cartera de crédito de estas instituciones.

Moody’s sí reconoce beneficios para la ciudad de Río de Janeiro, gracias al aumento de la recaudación de impuestos que generará la previsible llegada de unos 350.000 turistas a la ciudad durante el próximo agosto, cuando se celebren los Juegos Olímpicos.

El pasado mes de febrero, la agencia de calificación de riesgo rebajó el grado de inversión de Brasil a ‘Ba2’, con “perspectiva negativa”, ante la previsión de un mayor deterioro en las facilidades del país para obtener créditos externos, el “ambiente” de recesión y su creciente deuda pública.

Las agencias Fitch y Standard & Poor’s ya le habían retirado el sello de “buen pagador” al país ante su oscuro panorama económico y político.