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Economía & Dinero

Mario Marcel: "Si estamos pensando en el rango de crecimiento 2016 que dio el BC, claramente nos estamos acercando más al 2%"

Miriam Leiva P. 28/01/2016

No obstante, reconoce que este menor dinamismo está restando presión inflacionaria, ayudado por la baja del petróleo.

Da cuenta de que este escenario influirá en el manejo de tasas: "Vamos a ir paso a paso, y vamos a ser cautelosos en el proceso de normalización monetaria".

En tres meses, el nuevo consejero del Banco Central, Mario Marcel, ha cambiado su rutina, sus temas de trabajo y hasta de barrio. “He tenido que hacer una transición bastante rápida, no sólo climática, llevaba 8 años fuera de Chile, volver a instalarme, trabajar acá no era algo tan simple, pero en la práctica ha resultado bastante bien”, admite, agregando que la planificación de los productos del instituto emisor lo han ayudado a centrarse en la macroeconomía.

“Estos tres meses han sido como una especie de MBA intensivo, porque junto con conocer mejor al Banco, me he tenido que subir a un tren en marcha, ha sido gratificante” indica.

Marcel es el candidato más mencionado como futuro presidente del Banco Central (BC), cuando en diciembre cese el período de timonel de Rodrigo Vergara. De una manera muy polite responde que está preparado, sin descartar la opción: “Según la institucionalidad, la Presidenta tiene que nombrar al presidente entre los cinco consejeros, y los cinco no solamente tenemos que estar disponibles para presidir el consejo, sino que estar preparados para hacerlo”.

Ya en temas más coyunturales, admite el cambio de escenario que ha significado este inicio de año y cómo la caída de los precios, tanto del cobre como del petróleo, afectará no sólo el crecimiento y la inflación, sino también la política monetaria. 

¿Cómo ve el escenario externo considerando que el ministro de Hacienda tras Davos concluyó que está peor de lo previsto?

La economía mundial sigue complicada. El proceso a través del cual se sale de una crisis grande como la que experimentó la economía mundial es complicado y largo; el eje se va trasladando de región, de países, donde hay mucho oleaje generado por ajustes anteriores. Tuvimos una crisis financiera en EEUU en 2008, después se trasladó a Europa con componentes fiscales importantes y ahora llegó al mundo emergente incluyendo a China, Brasil, Rusia y Sudáfrica. Junto con esto se están produciendo ciertos cambios estructurales de cómo se balancea la economía y todo eso lamentablemente nos ha traído algunas sorpresas negativas a Chile por la caída del precio del cobre y por esta recomposición de la actividad.

Este deterioro externo, ¿está cumpliendo el riesgo a la baja expresado en el Informe de Política Monetaria, IPoM de diciembre?

En el último IPoM se indicó un sesgo negativo y ha habido caídas adicionales en el precio del cobre, una revaluación adicional del dólar en todos los mercados, y otros factores internos como que la agricultura volvió a aplanarse. Todos esos elementos juntos, hacen que nos estemos moviendo más hacia abajo en el rango de crecimiento que estimó el BC.

¿Eso implica entonces que se recortará la proyección de crecimiento del PIB 2016 en el IPoM de marzo?

Cada IPoM va actualizando la información respecto del anterior. Lo que en diciembre se veía como riesgo hoy se ha ido consolidando, porque cada vez son más fuertes las señales de que la caída del precio del cobre va a perdurar por bastante tiempo, y eso en Chile siempre es algo que nos afecta mucho.

El rango actual va de 2% a 3%, ¿en cuánto se puede ajustar?

Se ha ido materializando el riesgo a la baja en actividad y nos vamos moviendo más a la parte baja del rango, lo que en la medida que se vaya confirmando tiene que reflejarse en el próximo IPoM. Si estamos pensando en el rango de crecimiento 2016 que dio el BC, entre 2% y 3%, claramente nos estamos acercando más al 2%. 

Con el sector externo deteriorado, ¿qué puede impulsar a Chile para que se expanda más que el 2,1% de 2015 este año, o no podrá?

Obviamente, el escenario externo es más negativo para Chile, no cabe duda. Mientras mayor sea el componente idiosincrático de la devaluación -en específico, lo relacionado con el cobre-, mayor aún es la posibilidad de que se generen algunas ventajas competitivas en algunos sectores. En ese sentido, un cambio interesante de notar es que de la devaluación del peso el año pasado, sólo un 15% se explicaba por factores idiosincráticos, y todo el resto respondía a la revaluación global del dólar. En estas primeras semanas del año, es más o menos un 30% de factores propios y 70% por el dólar y eso es importante porque estamos ganando en competitividad. Uno espera que en un ciclo se vaya rebalanceado la actividad y vayan creciendo las exportaciones, lo que no se producía porque todos se devaluaban. Hay que ver si este año será diferente.

¿Coincide con el ministro Rodrigo Valdés en que hay una leve recuperación de la inversión en sectores no mineros?

El último trimestre de 2015 hubo una leve mejoría en áreas distintas de la minería como el transporte, pero no tenemos claro si continuará hacia adelante. Lo que sí es cierto es que la caída de la inversión que vimos por varios semestres tenderá a estabilizarse y ojalá empecemos a ver una recuperación. 

¿Y el consumo?

El consumo también ha tenido una recuperación leve, sobre todo el consumo de bienes durables, pero todavía son cifras dentro del rango de crecimiento en torno al 2%. Mientras las políticas fiscal y monetaria están siendo expansivas, con sus limitaciones para compensar el efecto del ciclo, la demanda interna privada tiene un espacio para recuperarse. Eso se ve por dos lados: uno desde lo macro, porque el déficit de cuenta corriente es muy pequeño (-0,8%); y dos, porque cuando uno analiza las expectativas encuentra que hay una brecha respecto de la situación propia y del país, muy significativa, de alrededor de 15 puntos en la encuesta que aplica el Banco Central.

¿Qué se puede hacer con esa diferencia?

Acá en Chile hay un mensaje importante que dar: “Mire si a usted no le está yendo tan mal, no es que sea una excepción, es que la economía no está en crisis, sino que sigue creciendo y existen oportunidades de inversión”. Hay sectores cuyos niveles de deuda no son extremadamente altos, el crédito está barato, por lo tanto posibilidades de mejora de la demanda interna privada existen.

¿La baja del petróleo va a moderar un poco la presión inflacionaria que se observaba en el IPoM de diciembre?

El IPoM de diciembre ya captura algo, pero con posterioridad el precio del petróleo ha caído más y se ha despegado del cobre. Es decir, hoy día la caída del precio del petróleo es más profunda y tiene que ver con factores de oferta.

Y el alza del dólar, ¿cómo juega en este mix?

Eso lo tendremos que ponderar en nuestro próximo IPoM, pero lo que está claro en estos momentos es que si el sesgo a la baja en actividad se está materializando, y si el menor precio del petróleo tiende a consolidarse, ya son dos factores que reducen las presiones inflacionarias y entonces la política monetaria podrá continuar siendo expansiva.

¿Eso significa que en términos del ajuste en tasas, también se modifica el escenario de dos alzas para este año?

Lo que dijimos en el IPoM fue que la política monetaria seguiría una trayectoria similar a la que estaba implícita en los indicadores de mercado y que se implementaría de manera pausada, y que la velocidad dependería de la nueva información. Por lo tanto, ya hubo una señal en diciembre en el sentido de que aquí vamos a ir paso a paso y vamos a ser cautelosos en el proceso de normalización monetaria, mirando lo que va ocurriendo con la economía y con los distintos determinantes de la inflación. 

Pero insisto, ¿eso quiere decir que ya no prevén esas dos alzas durante 2016?

Eso lo vamos a ver en marzo, lo que sí me parece es que la información que se ha venido incorporando valida el carácter pausado del ajuste de tasas que ha definido el BC.

¿Qué se entiende ahora por pausado cuando hubo dos alzas en un trimestre?

El término pausado se incorporó con el último IPoM y en la reunión de diciembre, estamos viendo cómo se cumple, y cómo se implementa desde diciembre en adelante.

¿Lo anterior a pesar de que la inflación subyacente sigue alta, tal como lo señalaron en el comunicado de enero?

La inflación subyacente sigue más alta que la efectiva. Hay que recordar que se le quita al IPC para llegar a la subyacente los precios de los combustibles y los alimentos, los que están bajando en los mercados internacionales de manera bastante significativa y duradera. Entonces, es algo que no puede obviarse. No hay que perderse en cosas contables o metodológicas. Si hay presiones de precio de alza o a la baja que son duraderas, aún cuando le llamemos no subyacente, igual es algo que tenemos que tomarlo en cuenta.

¿Y esta baja del petróleo será duradera?

Todo parece indicar que no va a parar de un día para otro. Hay factores de oferta que van a tener un impacto más allá de lo que estamos viendo en el día a día.

¿Se puede entonces decir que el BC está más aliviado y que la inflación no subirá más allá del rango meta que se ha impuesto de 4%?

El BC no va a estar aliviado hasta que se haya logrado el objetivo de política monetaria, y hasta el momento todos estos son elementos que juegan para ver con cuánta rapidez y dificultad vamos a lograr esa convergencia. El propio mercado ya está dando expectativas de que esa convergencia se va a producir un poco antes, porque no sólo espera que la inflación sea 3% en 24 meses, sino que para fines de este año está esperando un 3,5%, versus el 3,8% del IPoM.

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