Economía & Dinero

James Foster: "Enfoque multidimensional permite mejorar políticas de pobreza"

Francisca Guerrero 26/08/2016

El académico de la Universidad George Washington e investigador asociado de la Universidad de Oxford, James Foster, participó del seminario “Pobreza multidimensional: incorporación de entorno y redes” del ministerio de Desarrollo Social. El experto destacó que la encuesta Casen ahora analice aspectos como las redes de apoyo, para él fundamentales en cuanto a las capacidades que tienen las personas de superar la pobreza. 

¿La medición de la pobreza a través de los ingresos está obsoleta? 

-La medición por ingresos es lo que he hecho la mitad de mi carrera desde 1984 y continúa siendo importante hasta 2016, porque muestra los recursos que la gente tiene para comprar las cosas que necesita, algo muy relevante. El enfoque multidimensional aborda otros aspectos de la pobreza que no se ven por medio del ingreso. Por ejemplo, si donde vives hay escuelas o servicios de salud. Intenta analizar lo que realmente está pasando con la gente en sus vidas, qué es lo que les toca enfrentar, y sí una de esas cosas puede ser un bajo ingreso, pero las condiciones que enfrentan son asuntos mucho más directos y el gobierno puede hacer algo al respecto. 

Además de educación y salud, ¿Qué otros asuntos hay que considerar?

-Podríamos continuar con una serie de aspectos, incluyendo las condiciones de vida y los lazos entre la gente. También el acceso a servicios básicos (algo que se analiza en las nuevas preguntas de la encuesta Casen), que es algo que consideran muchas mediciones en el mundo porque el gobierno puede hacer algo al respecto. 

¿Hay una medición multidimensional estándar o cada país tiene la propia?

– Si te quieres comparar con el resto del mundo puedes usar el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) del PNUD, pero dado que debe funcionar para más de 100 países la medición es limitada por necesidad. Pero, por ejemplo, los países de Latinoamérica son similares, entonces podríamos imaginar un índice para la región. Pero, obviamente, cada país debe desarrollar uno propio, abordando sus prioridades para un diagnóstico. En esto el Banco Mundial se dio cuenta de que puede aconsejar pero son los países los que están en control. Hay diferentes medidas para diferentes intereses.

¿Qué hacer con las diferencias al interior de un mismo país?

-Depende del contexto determinado de cada país. La mayoría de los países quieren tener un criterio unificado y su ventaja es que todos entenderán qué significa ser pobre. Hay países como China que se ven obligados a diferenciar porque la diferencia entre los que viven en ciudades y zonas rurales es de siglos. Pero en países de menores dimensiones lo más aconsejable es contar con una sola medición. 

¿Qué le parecen las nuevas preguntas que integró la encuesta Casen en su avance hacia una medición multidimensional?

-Me parece interesante que hayan abordado las redes de apoyo. La idea básica de pobreza es que careces de ciertas capacidades y, como vivimos en sociedad, muchas de esas capacidades residen en otras personas, en los vínculos con los que contamos. Esto se mide recolectando datos, de los lazos con grupos sociales diversos, si tienes pocos quizá implica que tienes menos capacidades. Es como el dinero, se trata de capital social.P