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Economía & Dinero

IPC de servicios, la otra inflación que complica al Banco Central: completa casi 2 años sobre 4,5%

Carlos Alonso 05/01/2016

A noviembre, los servicios registraron una variación de 4,6% en 12 meses y la explicación apunta a un mercado laboral resiliente al ciclo de desaceleración, a las menores holguras de capacidad y al efecto de la indexación. Se suma a impacto del tipo de cambio.

El próximo viernes se conocerá el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre y las expectativas mayoritarias apuntan a un registro de 0,1%. De ser así, la inflación terminará 2015 en 4,5%, ubicándose por segundo año consecutivo sobre el techo del rango de tolerancia del Banco Central (2% a 4%), luego de cerrar 2014 en 4,6%. 

Si bien el principal factor que está detrás de la persistencia de los precios altos es el alza del dólar, que durante el año pasado subió 17% -pasando de $605 a $710-, el IPC de servicios también ha sido un dolor de cabeza para el instituto emisor. Esto, por cuanto ha mostrado un comportamiento inusual, ya que pese a la desaceleración por la que atraviesa la actividad económica, se ha mantenido por sobre 4,5% en 12 meses desde marzo de 2014.  A noviembre la variación anual  fue de 4,6% y los expertos coinciden en que demorará en converger bajo 4% en el corto plazo.  

De acuerdo al Central, la inflación de servicios representa el 44% de la canasta del IPC y su tasa de variación anual es bastante más persistente -en torno a 4,5% promedio en los últimos 10 años-. Eso hace que por su ponderación y nivel típicamente más alto, es habitual que contribuya más al agregado del IPC.  

Sobre este punto, el Central profundizó en el último Informe de Política Monetaria de diciembre al señalar que “más allá de la sostenida depreciación del peso, la permanencia de la inflación en niveles elevados también se relaciona, como se destacó en septiembre, con holguras de capacidad que si bien se han ampliado, muestran una magnitud menor a la de otros ciclos de bajo crecimiento”.  

En ese sentido, el BC precisó que esto es “particularmente evidente en el mercado laboral, donde la tasa de desempleo continúa baja y el crecimiento anual de la ocupación total oscila en torno a 2%, con un empleo asalariado que aumenta a tasas superiores en el margen”. 

Es más, la autoridad monetaria enfatizó que desde mediados del 2013 a la fecha, el incremento anual del IPCSAE de servicios pasó desde cerca de 3% a valores próximos a 5% en el último año y medio, reflejando en parte el impacto del tipo de cambio en algunos de sus componentes, en un contexto donde la indexación a la inflación pasada y el estado de las holguras de capacidad no han favorecido su descenso.  

En todo caso, vale hacer presente que la inflación de servicios sólo ha cedido fuertemente en épocas de crisis, siendo la más reciente la subprime, cuando pasó de 8,6% anual  en noviembre de 2008 a 1,3% en el mismo mes de 2009.

Juicio de los economistas

Los economistas afirman que las razones detrás de esta persistencia inflacionaria se pueden dividir en dos: la primera se relaciona con las menores holguras de capacidad que tiene la economía, la baja tasa de desempleo y el alza de los salarios; mientras que la segunda razón se explica por la indexación (inflación pasada) que tienen algunos servicios como los básicos, donde destacan las cuentas de la luz y el agua.  

Aníbal Alarcón, de BBVA,  subraya que la mayor inflación de servicios “tiene mucha relación con algunos productos importantes de la canasta que están asociados a salarios, específicamente el servicio doméstico”. A ello “se suman servicios básicos como luz y agua, que están altamente indexados e inflación pasada”. 

A su turno, Antonio Moncado, de Bci Estudios, acota que “la inflación de servicios está muy determinada por la carga indexatoria que tiene la inflación y, por ello, uno de sus determinantes es la inflación rezagada”. 

En esa misma línea, César Guzmán de Inversiones Security  sostiene que “hay efectos de segunda vuelta de la depreciación cambiaria que afecta a los servicios, y otra es que el PIB potencial es más bajo que el estimado, por lo tanto las brechas de capacidad son menores”.  Mientras que Mauricio Carrasco, de CorpResearch, manifiesta que  “lo que ha estado presionando es un mercado laboral resiliente, porque si uno mira la tasa desempleo, ésta se ha mantenido estable impidiendo que estas presiones bajen”. 

Perspectivas

Para 2016, los expertos esperan que la presión de los servicios comience a ceder, junto con un aumento en la tasa de desempleo. Pese a esta visión, añaden que existen riesgos que esto no suceda, complicando aún más la tarea al BC de devolver la inflación hacia la meta de 3%. “Vemos una economía todavía muy débil, por lo que la inflación no transable (servicios) se mantendría o se moderaría gradualmente”, afirma Guzmán. 

Sebastián Senzacqua de Bice acota que “este año el mercado laboral debería estar menos dinámico y empezar a internalizar el bajo ciclo económico, aumentando su tasa de desempleo hacia un 7%”. Eso, dice Senzacqua, “ayudará a contener la inflación de servicios”. 

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