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Economía & Dinero

Hacienda buscaría dar señal de austeridad con revisión del precio del cobre de largo plazo

C. Alonso y M. Leiva 27/01/2016

Los economistas afirman que con estos nuevos parámetros se posterga aún más la convergencia hacia el balance estructural fiscal. Asimismo, los expertos indican que el nuevo precio del metal rojo a 10 años se ubicaría entre US$2,6 y US$ 2,7 la libra.

El anuncio que realizó el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, de solicitar al Comité de Expertos del Precio del  Cobre de  largo plazo que revisara sus proyecciones entregadas a mediados del año pasado,  fue leído por el mercado como una señal política de austeridad fiscal de parte del  Gobierno. Y de esa manera comenzar a pavimentar el camino para las discusiones presupuestarias que se avecinan.  

Esto, debido a que desde septiembre de 2015 a la fecha, el precio del metal cayó 11,66% e incluso durante la semana pasada se cotizó bajó los US$2 la libra. Por ello, este cambio de escenario llevó a que  el precio de largo plazo fijado por el comité de expertos de US$2,98 la libra quedará por sobre la realidad que mostraban las cifras. Es más, el propio Banco Central, en el Informe de Política Monetaria (IPoM) de diciembre lo fijó en un promedio de US$2,60 la libra  para los próximos 10 años. 

De acuerdo a los expertos, con este anuncio se busca entregar un mensaje de “austeridad”, ya que en términos prácticos, para 2016 no se pueden hacer cambios en relación a los ingresos estructurales, puesto que el Presupuesto ya fue aprobado. Por ello,se buscaría  preparar el camino para los próximos presupuestos, y de esa manera frenar, o más bien contener las pretensiones de gastos que puedan aparecer.  

Esto se suma también a la revisión que Hacienda realizará de las variables macroeconómicas efectivas presentadas en el Presupuesto 2016. En ese entonces, se proyectó un PIB de 2,75% y un precio del cobre en US$2,5 la libra. 

De acuerdo a el economista y  socio de Rojas y Asociados, Patricio Rojas, y el gerente general de Gemines consultores, el anuncio responde más bien a una señal para los próximos años, ya que no tiene ningún efecto práctico en 2016 (ver entrevistas). En este punto, la economista de Libertad y Desarrollo (LyD), Cecilia Cifuentes señaló que “para los próximos años queda pendientes realizar ajustes bien significativos y por ello, lo que está tratando de hacer el ministro Valdés es de alguna forma adelantar  un poco ese ajuste para este año, de tal manera de quitar presión para 2017, año electoral”, dijo. 

Asimismo, acotó que “además esto contribuye a moderar las presiones de gasto y de nuevas reformas, porque simplemente no hay recursos disponibles”.  

Un integrante del comité de expertos del precio del cobre también comparte esta visión, ya que a su juicio Hacienda no ha dicho para qué quiere que se actualice el valor del metal, puesto que en la práctica no puede hacer nada en 2016, porque los parámetros ya están establecidos.  

Mientras que para el director alterno de Clapes-UC, Rodrigo Cerda,  “se debe hacer un esfuerzo importante este año para frenar el gasto público, puesto que de no hacerlo, el ajuste para 2017 y 2018 será muy brusco”. 

Nuevo precio del cobre

Los expertos que fijan el precio del cobre de largo plazo deben entregar sus nuevos cálculos a partir de este viernes, aunque el plazo fue extendido por Hacienda debido a que varios miembros están en período de vacaciones. Con todo, aún no se tiene certeza de la fecha en que los resultados se harán públicos. 

En este contexto, alguno de los integrantes de este comité señalaron que  el nuevo precio de referencia de largo plazo debería estar entre US$2,6  y US$ 2,7 la libra.  “Es bueno actualizar estos precios referenciales del cobre, como también habría sido positivo convocar  a los expertos del PIB potencial, porque desde que se hicieron ambas proyecciones  a la fecha han habido cambios bastante estructurales bastante importantes, por lo tanto es una buena medida poder revisar estas variables que inciden en la capacidad de gasto del fisco”, comentó un integrante del comité. Respecto al cobre de largo plazo, espera que el precio se ubique en torno a los US$2,7 la libra.  

Otro integrante añadió que  “se han intensificado algunos riesgos, ya que China se ha desacelerado más fuerte de lo esperado afectando las expectativas y precios futuros del cobre”.  Por ello, aseveró que “con esta nueva realidad el precio del cobre promedio para los próximos 10 años debería estar en torno a US$2,6 a US$2,7 la libra”. 

Mayor déficit o menor gasto

Los expertos  afirman que el menor precio del cobre puede terminar afectando  las cuentas fiscales, manteniendo por más tiempo el déficit fiscal estructural. Esto, porque cuando se presentó la Ley de Presupuesto 2016 el ministro Valdés entregó una nueva trayectoria de balance estructural, cambiando la que a comienzos del Gobierno había entregado el ex ministro de Hacienda, Alberto Arenas. Esta última apuntaba a llegar a balance en 2018. 

En dicha ocasión Valdé  señaló que la nueva trayectoria del déficit estructural partía con  1,6% en 2015, y luego se iría reduciendo 0,25 punto por año. Con ello al 2018 el déficit llegaría a 0,85% del PIB, mientras que si el próximo Gobierno decidiera mantener esta misma trayectoria, el balance se alcanzaría hacia 2021. Todo esto ahora se ve cuesta arriba, ya que lo más probable es que la convergencia hacia el balance se siga alejando. 

“Para no afectar las metas de balance estructural deberíamos tener una reducción del gasto público”, recomendó Cerda. En este punto, el economista de Clapes-UC acotó que “lo más probable es que el precio del cobre baje unos 50 centavos, es decir, pasará desde US$2,98 libra a cerca de US$2,5 libra,  y si eso es así el gasto público debería reducirse en unos US$2.500 millones para este año. Eso, en la medida que el Gobierno quiera mantener la convergencia hacia balance estructural”.  Sin embargo, acotó que “lo más probable es que el Gobierno opte por reducir el gasto, pero también por postergar la convergencia a balance fiscal estructural”. 

A su turno, Cristóbal Gamboni, economista de BBVA, puntualizó que “el cambio en el precio del cobre tiene incidencia principalmente en el balance estructural, ya que al contar con menores ingresos,  éste  se va a profundizar, no sólo para 2015, sino que también para 2016 y 2017”. El economista añadió que “esto pone en cuestión también lograr avanzar en 0,25 punto por año en la reducción del déficit fiscal estructural, tal como lo anunció el  Gobierno, y por lo demás quedará muy poco espacio para gasto, ya que además de los menores ingresos estructurales por el cobre y el PIB potencial,  los ingresos por Reforma Tributaria serán también menores que años anteriores y por ende 2017 será un año bien difícil”.

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