Economía & Dinero

Gloria Jiménez: “La competencia de los hombres es más valorada que el rol de las mujeres en el trabajo”

PULSO 14/11/2017

Este organismo decidió realizar un capítulo sobre brecha y género resultante de su encuesta longitudinal siguiendo las directrices de las investigaciones de organismos internacionales sostiene la investigadora COES-PUC, Gloria Jiménez.

¿Cómo se explica que las mujeres aspiren a un “sueldo justo” menor que el de los hombres? ¿Tiene que ver con que su piso es más bajo?

-Alguien podría decir eso, que están partiendo de un monto más bajo, pero desde nuestro punto de vista de la psicología social hay muchos estudios que muestran cómo la competencia de los hombres es más valorada que el rol de las mujeres en el trabajo, y eso puede llevar a que sus expectativas sean menores. También está presente el síndrome del impostor es decir que las mujeres se pueden sentir más inseguras en su puesto de trabajo, lo que las puede llevar a exigir menos dinero. Hay diversas motivaciones como que es más recompensado el rol de los hombres en el trabajo, como que ellos merecen tener más.

El estudio también abordó cuán arraigado está el estereotipo de género en la sociedad, ¿qué descubrieron de ello?

-Detectamos o más bien hicimos un perfil de las personas que apoyan el hecho de que las mujeres vayan a trabajar y ocupen menos roles domésticos.

¿Quiénes son?

-Son las mismas personas que perciben que la distribución de la riqueza en Chile es demasiado alta, que participan en actividades pro sociales para beneficiar a los demás, aquellas que están más dispuestas a participar en acciones colectivas como salir a las calles a protestar por distintos temas, en definitiva son aquellos que creen en mayor medida que el cambio social es posible.

¿Y detectaron un conflicto de género cuando ustedes preguntaron?

-Encontramos que la mayor percepción del conflicto entre géneros está en las clase social de menor poder adquisitivo. Por contraste, las mujeres de clase social alta, que cuentan con otra red de apoyo y más recursos -como ayuda externa en las tareas domésticas- perciben un conflicto menor entre géneros, y por ende también están más abiertas hacia el cambio de los roles tradicionales y son las que llevan la batuta. Y por eso castigan menos a las mujeres que trabajan, ya que muchas de ellas mismas también trabajan remuneradamente.