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Encuesta interna ratifica deterioro del clima laboral en el Instituto Nacional de Estadísticas

Carlos Alonso 25/04/2018

Una de las conclusiones señala que “se mantiene la percepción de trabajar en un ambiente poco transparente en términos de políticas, reglamentos o procedimientos que regulen temas asociados a contratos, rentas, posibilidades de ascensos, desarrollo profesional entre otras”.

El jueves 12 de abril, Guillermo Pattillo asumió como director del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) con la misión clara de reordenar la institución y pavimentar el camino hacia la autonomía plena a través de la nueva institucionalidad que hoy se discute en el Congreso.

Pero también con la misión de mejorar unos de los puntos bajos que ha tenido la organización desde que se hizo el Censo 2012: el clima interno. Es más, cuando asumió Ximena Clark la dirección del organismo en marzo de 2014, una de sus primeras declaraciones apuntó precisamente al malestar que había al interior de la entidad. “Me encontré una institución con un clima interno muy quebrado”, señaló en ese entonces a La Tercera.

Por ello, como una fórmula para determinar cómo estaba el clima laboral, la administración de Clark realizó dos encuestas: una en 2015 y la otra en 2017. Esta última se efectuó entre el 13 y 18 de noviembre, y luego se extendió hasta el 01 de diciembre, con el fin de favorecer el incremento de la cantidad de respuestas.

Los resultados a los cuales accedió PULSO no fueron positivos, ya que no mostraron ningún avance, es más, en términos globales el indicador cayó de 58% a 57%. En el desagregado, por unidad de trabajo, las posiciones más bajas la encabeza el departamento de Comunicaciones e Imagen Corporativa con un 55% de respuestas favorables, seguido por Departamento de Logística y Servicios también con 55%, Departamento de información y comunicación con 54%, y en el último lugar el Departamento de Geografía con 39%.

Asimismo, dentro de las conclusiones se menciona que se mantiene una percepción negativa respecto de la efectividad de las comunicaciones al interior de la institución, puesto que se percibe que “la bajada de la información depende más del criterio o estilo de liderazgo de las jefaturas directas que de una política organizacional que estimule la información oportuna”. Además se menciona que “la Dirección se percibe más bien lejana de la realidad de las unidades de trabajo, por lo que hay una inconsistencia en el discurso de comunicaciones abiertas versus la realidad”.

Otra de las conclusiones detectadas en el reporte señala que “se mantiene la percepción de trabajar en un ambiente poco transparente en términos de políticas, reglamentos o procedimientos que regulen temas asociados a contratos, rentas, posibilidades de ascensos, desarrollo profesional, horas pagadas o compensadas y beneficios”. Por lo demás se mencionó que las “decisiones parecen arbitrarias o sujetas a criterios personales de quienes tienen la autoridad o el poder para tomarlas y no se observa disposiciones para hacer cambios y hay una iniquidad en las rentas internas”. También se mencionó que las personas no se sienten consideradas en la entrega de información, o en la toma de decisiones sobre temas que les conciernen. En ese sentido, una de las criticas apunta a la política de pago de horas compensadas no es igual en todas las áreas y existe un malestar porque se privilegia el contratar personas externas antes que la promoción interna.

En cuanto a la gestión del desempeño el sistema de calificaciones si bien no está dentro de los tres temas más críticos también presenta una mala evaluación.

Así, en términos globales los funcionarios indicaron que se mantiene la percepción del clima organizacional respecto de la medición anterior, ya que la visión general “es que no ha ocurrido nada nuevo significativo, que sea indicativo de acciones de gestión de clima durante el período entre ambas mediciones”. Esta visión precisamente fue la que entregó en marzo -antes de la salida de Clark- la Asociación de Funcionarios del INE (Anfine), quienes señalaron que “el mal clima laboral ha sido una constante durante la gestión de la directora. La Anfine ha sido reiterativa en denunciarlo y también en denunciar que la actual autoridad no escucha el sentir de los trabajadores, como era habitual en anteriores administraciones de la institución”.