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Economía & Dinero

El llamado de Rodrigo Valdés a la clase política: "Tenemos que trabajar más para bajar el tono, ya que las acciones de todo tipo impactan en la economía"

Miriam Leiva P. 25/01/2016

Después de participar en el foro de Davos anticipa un peor escenario externo: "Hay que estar preparados para volatilidades... el panorama global no es fácil, para nada".

Por ello, espera que los decibeles del debate público se reduzcan: "Las discusiones muy acaloradas no ayudan, y en la medida que nos demos cuenta que el mundo se nos ha ido complicando, nos va a llevar a todos a empujar el mismo carro".

El reciente viaje al exterior del ministro de Hacienda Rodrigo Valdés no fue muy alentador, debido a que la perspectiva de la mayoría de los asistentes al exclusivo foro de Davos -que se desarrolló hasta este fin de semana- es que hay demasiadas nubes en el horizonte. Tampoco el Fondo Monetario Internacional (FMI) entregó buenas noticias, ya que recortó la proyección de crecimiento 2016 para Chile a 2,1%, en una región latinoamericana que caería en 0,3%. Y el FMI es conocido por ser más bien optimista con sus estimaciones.

Desde la ciudad suiza el jefe de las finanzas menciona la palabra cautela varias veces en la conversación con PULSO, y al parecer ésta será su consigna post Davos.

El informe del FMI es desolador, ¿qué queda ministro, cruzar los dedos?

El panorama global no es fácil, para nada, porque la economía mundial está en una transición que todos esperábamos que pasara en un momento, y ahora está pasando y es compleja.

¿Significa que hay probabilidades de crecer menos de lo que dice el FMI de 3,4% para la economía mundial?

Los riesgos están desequilibrados a la baja, pero no todos. Es posible que China comience a crecer más, hay puntos muy buenos como India que está creciendo, EEUU también se ve bastante sano; pero sí hay varios lugares del mundo que son focos de riesgo: China en particular, Europa aún no sale completamente de sus propios problemas post crisis, y creo que un tema particularmente complejo para Chile es que nuestra región tiene varios problemas que solucionar.

Bueno, la región de partida no tendrá crecimiento, sino que una caída de 0,3% según el FMI.

Por ejemplo, a los países petroleros se les vino abajo el precio del petróleo muy rápido. Nosotros venimos con una caída del precio del cobre durante tres años y con una economía ajustándose gradualmente, pero los petroleros han tenido un shock parecido al nuestro en seis meses, y eso los deja en una situación bien compleja. Y tenemos el caso de Brasil que tiene sus propios desafíos internos.

El FMI indica que los problemas de la región harán que se reduzca el comercio dentro del Mercosur, ¿cómo le pega eso a Chile?

Hace tiempo que estamos sintiendo eso. De hecho, Chile tuvo una depreciación real y no hemos visto que las exportaciones distintas de cobre, y en particular las exportaciones a la región, aumenten. Esto tiene dos razones fundamentales, una es que en la región también ha habido movimientos de tipo de cambio importantes, y más crucialmente es que hay varios países en recesión, y eso no nos ayuda en nada. Brasil, por ejemplo, es un socio comercial relevante para Chile y de inversión directa, y ambos canales han estado operando a la baja. Es claro que tenemos un shock externo negativo compuesto por varios elementos; lo importante es que nos estamos acomodando, que tenemos un marco macroeconómico para acomodarlo, y creo que todos aquí -con la gente que he conversado, otras autoridades, de mercado, de multilaterales- piensan lo mismo.

¿Está tan malo el panorama que no se vislumbra recuperación?

Las recuperaciones no dependen exclusivamente de nosotros, pero nosotros podemos ayudar a que el crecimiento sea más robusto, y para ello, hay que hacer básicamente en el lado macro lo que estamos haciendo: tenemos un marco con reglas bien claras que hay que aplicarlas. En tiempos de volatilidad, cuando hay incertidumbre, es bueno no inventar cosas raras, sino que tratar de hacer lo que sabemos hacer como país y que ha dado buenos resultados.

¿A qué refiere, específicamente?

Eso incluye proteger la regla fiscal. En el lado microeconómico, Chile está haciendo también lo correcto en el sentido de modular, ajustar, afinar la agenda legislativa, y poner el foco en la productividad, que es un punto de encuentro en la sociedad. Tenemos que preocuparnos de con el mismo esfuerzo producir más, porque al final no vamos a tener en el corto plazo una ayuda externa muy grande.

El FMI aconseja a las autoridades económicas actuar con cautela, ¿cómo asume ese consejo?

Bueno, la cautela en Chile primero se basa en que no tenemos que tener puntos de vulnerabilidad, el peor negocio que puede hacer un país es amplificar los shock externos y eso pasa por tener buenas regulaciones bancarias, bancos capitalizados, empresas con hojas de balance sanos, política fiscal en orden y eso es responsabilidad de cada día.

Muchos economistas indican que insistir con las reformas, con el cambio a la Constitución, sí amplifica lo que pasa afuera, ¿cómo responde a eso?

Hay dos temas acá. Cuando hablo de amplificar me refiero a mecanismos macroeconómicos que dejan a un país mucho peor después que recibe un shock externo. Por ejemplo, si uno tuviese un shock externo en el precio de las materias primas, es exportador, el tipo de cambio no lo deja moverse y tuviera problema en la balanza de pagos, esa fue una mala política que amplificó; pasa si un ente corporativo no tiene un manejo cuidadoso de los riesgos cambiarios y se le cae el tipo de cambio y quiebra, a ese tipo de riesgos se refiere el FMI. Otra cosa distinta es que en Chile tenemos una agenda de cambios sociales y políticos bien ambiciosa, que tenemos que hacer con cuidado; no significa no hacer las cosas, sino que hacerlas de una manera cuidadosa, de manera de no abrir puntos de incertidumbre que al final no aportan.

El FMI rebajó la proyección de crecimiento para Chile en 2016 a 2,1%, ¿está cerca de la revisión que están realizando en Hacienda?

Lo que hizo el FMI fue actualizar sus proyecciones, está cerca de lo que espera el mercado, por lo tanto no hay una gran sorpresa. Nosotros vamos a actualizar nuestras proyecciones en los conductos regulares que es cuando vamos a la comisión mixta a mediados de año, tenemos que ver si lo hacemos antes. Pero la proyección específica de Hacienda para el tema presupuestario no es la oficial, la oficial son los parámetros estructurales.

¿Hay riesgo de crecer menos de 2% considerando que el FMI es catalogado generalmente como optimista?

Dependemos mucho de lo que pasa en el mundo, y tenemos que ver cómo evoluciona la economía global, y eso incluye riesgos financieros sin duda.

¿De qué riesgos financieros se enteró en Davos?

No me enteré pero sí calibré que la situación de China es algo más complicada de lo que esperaba, pues los mercados están un poco desconcertados y preocupados por lo que pueda pasar; está la situación norteamericana porque viene la elección y empieza a ser un tema de debate. También está el tema de los mercados emergentes y su situación financiera, los spreads han ido aumentando, los inversionistas ven con más cuidado este mundo y eso tenemos que tomarlo en cuenta.

¿Puede venir un nuevo remezón por el lado de China?

Hay dos riesgos bien importantes, uno es el manejo cambiario que haga China, pues no es fácil manejar un tipo de cambio fijo; y, como se sabe, tiene un nivel de deuda bien elevado y no parece, por el momento, estar siendo solucionado. En el escenario actual no se ve emisión de deuda, y eso queda como un tema pendiente.

¿Cuándo habla del riesgo de los emergentes, qué significa eso para Chile? ¿Menos inversionistas?

Significa que los mercados mundiales pueden no ser tan convenientes como son hoy. Hay que tener cautela y estar preparados para volatilidades.

¿Será mucho más difícil encontrar financiamiento fuera?

No diría que mucho más difícil porque las condiciones financieras en términos históricos siguen siendo convenientes; si bien los spreads subieron en los últimos meses, las tasas de interés aún son bajas. Lo que parece ser cierto es que la etapa de plata fácil en el mundo está quedando atrás y las cosas se van normalizando, la velocidad a la cual se normalizará nadie la sabe.

Tras este panorama, ¿cree que habrá recuperación de los niveles de confianza en Chile, considerando que los indicadores no muestran ni un repunte?

Esas medidas son muy similares a las que hemos visto en otras partes del mundo, son muy cíclicas. Diría que lo que más nos preocupa en Chile es la disociación que existe a nivel de consumidores y empresas entre la sensación que tienen de su propio bienestar o realidad empresarial, versus lo que perciben del país. Lo que es raro en Chile hoy es ese nivel de discrepancia récord respecto de los últimos años, ése es un tema que tenemos que trabajar.

¿Cómo se trabaja, y a qué adjudica esa disociación?

Estamos un poco más pesimistas de lo que debiéramos, las discusiones muy acaloradas no ayudan, tenemos que encontrarnos todos en temas comunes como la productividad. En la medida que todos nos demos cuenta que el mundo se nos ha ido complicando, nos va a llevar a todos a empujar el mismo carro.

Pero uno ve la discusión pública cada vez más acalorada, la semana pasada se presentó un proyecto para anular la Ley de Pesca que encendió los ánimos…

Prefiero opinar de ese tema de vuelta en Santiago, lo he monitoreado desde acá, pero no me gustaría opinar desde lejos.

Se lo pregunto porque al final es la Nueva Mayoría, el conglomerado de Gobierno, el que exacerba la discusión pública, ¿usted les pedirá más cautela?

Tenemos que trabajar más para bajar el tono, creo que fuimos bastante exitosos hace seis meses, cuando los ánimos estaban bastante caldeados y logramos ponernos de acuerdo en varias cosas como el Presupuesto. Espero que podamos hacer lo mismo en otros temas que están sobre la mesa, tenemos que tener noción y cuidado, ya que las acciones de todo tipo impactan en la economía, tenemos que tener más en mente la economía de nuestro país.

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