2335621_500.jpg

Economía & Dinero

Deirdre McCloskey: "El rápido crecimiento económico ha salvado más de la pobreza que programas de gobierno"

G. Villalobos/F. Guerrero

Aunque resalta la importancia de la educación, asegura que gratuidad a nivel superior es un subsidio a la clase media alta. Además, dice que en Chile como en el mundo la superación de la pobreza la darán las mejoras probadas en el mercado.

Es una de las voces más fuertes de la defensa del liberalismo y el libre mercado en Estados Unidos. Deirdre McCloskey, académica de historia y economía de la Universidad de Illinois de Chicago, visitará nuestro país el próximo 6 de octubre para ofrecer la conferencia “La otra mirada de la libertad”, organizada por La otra mirada. En entrevista con PULSO fue clara en su mensaje: no es la magia de un programa de redistribución de un gobierno lo que permitirá superar la pobreza en Chile o en cualquier otro país del mundo, sino la libertad de las personas de buscar su bienestar, con la responsabilidad de ayudar a los pobres. Bajo esa primicia, destaca lo fundamental de la educación, aunque no le parece acertada la gratuidad universal del nivel superior. 

¿Cuál será el principal foco de su presentación en Chile?

– Ahondaré en el último libro de mi trilogía “La era burguesa”, publicado pocos meses atrás: “La igualdad burguesa: ¿Cómo las ideas, no capitales o instituciones, enriquecieron al mundo”. La primera parte de la trilogía, “Las virtudes burguesas” fue traducido el año pasado por el Fondo de Cultura Económica. 

El nuevo libro dice que el liberalismo nació en 1700, con personas que van desde Adam Smith o Mary Wollstonecraft hasta gente común y audaz para innovar. El resultado fue el aumento más grande del ingreso real por persona en la historia, desde US$2 por persona al día como promedio en el mundo en 1800 hasta los US$33 actuales. 

Brasil está en el promedio. En países como Chile, que se han liberalizado, el promedio es más alto, cercanos a los US$43 al día, mientras que en Estados Unidos es de US$130. 

No fue una acción del gobierno o de los acuerdos a los que llegaron los sindicatos, tampoco fue la pura inversión o la explotación de los pobres. Fue por mejoras probadas en el mercado. La gente común después de 1800 cada vez fue más libre de inventarlo todo. 

No hay razón por la cual Chile no pueda tener los estándares de vida de Estados Unidos, si el gobierno deja a la gente sola para innovar y si el público cumple con el comercio y deja de esperar magia del gobierno. 

Chile es considerado como uno de los países más desiguales de la OCDE. ¿Qué políticas deberían aplicarse para mejorar la igualdad de crecimiento?

– Lo que es más importante es que Chile entró a la OCDE. Ahora está en el club de países prósperos y democráticos. El rápido crecimiento económico ha salvado más de la pobreza que los programas de redistribución de los gobiernos dirigidos por políticos con dedos pegajosos. 

Chile ahora tiene a menos del 3% de su gente viviendo con miserables US$2 al día, que era el promedio con el que vivía todo el mundo en 1800 y con el que aún viven países como Chad o Etiopía. Se levanta a los pobres dándoles la oportunidad de trabajar y dándoles oportunidades a sus hijos.

En Chile el enfoque para combatir la desigualdad ha sido poner el foco en la educación, ¿le parece acertado?

– No. Pagarles a todos la escuela primaria por supuesto que es una buena idea. Que el gobierno provea las escuelas no lo es, porque de esa manera son sobrepasadas por los sindicatos de profesores que se enfocan en su propio bienestar, no en el de los niños. Hacer la educación superior gratis para todos es simplemente subsidiar a la clase media alta cuyos hijos ya están bien preparados para ir a la universidad. Mejor enfocarse en los pobres.

Pero el verdadero problema no es la desigualdad. Quitarle a los ricos para darle a los pobres no ayudará mucho a la lucha contra la pobreza, además es algo que se puede hacer solo una vez. La reforma agraria, una vez, es una buena idea. Matando el crecimiento económico con sobre impuestos a la innovación no lo es. El crecimiento económico, desde los US$3 a US$130 al día o más, enriquece a los pobres cada año, por siempre. El mejor plan es dejar que todos trabajen e innoven. 

Necesitamos dejar de pensar que la pobreza se puede superar por actos del Congreso Nacional. Es un pensamiento mágico y necesitamos superarlo los estadounidenses (por ejemplo, con las propuestas mágicas de Donald Trump) tanto como los chilenos.

La pobreza solo es superada con más productividad. La economía más rica es la que se basa en mejoras probadas en el mercado y viene de la gente libre, no de las leyes. 

¿Cuáles debiesen ser los parámetros de una educación de calidad?

– Yo rechazo la educación estatal, todas las escuelas deberían ser privadas. Pero yo no me opongo a que el Estado establezca altos estándares para todos los estudiantes. Ciertamente, tampoco tengo objeción a pagar impuestos para educación para todos. Tú y yo deberíamos pagar impuestos para proveer el dinero para que la gente pobre pueda ir a las escuelas. 

Aplicando su enfoque respecto a cómo los países podrían ser más ricos, ¿qué políticas recomendaría a Chile?

– No soy experta en Chile. Me da vergüenza decir que ni siquiera sé leer en español. Por lo tanto, lo único puedo sugerir es lo que siempre ha sido cierto, que el “fraternal y real liberalismo”, que reconoce la responsabilidad de ayudar a los pobres, pero permite a la gente abrir un almacén donde quieran, entrar a cualquier ocupación y comerciar en casa y en el extranjero sin enormes impuestos, es lo que ha hecho al mundo más rico.  

Los intelectuales de las últimas tres décadas han tenido tres ideas políticas. Dos de ellas, nacionalismo y socialismo inventados en el siglo XIX fueron muy, muy malas. Si tú piensas como ellos, quizá también te guste su combinación inventada por Mussolini y Hitler, el nacional socialismo. La tercera idea, una muy, muy buena, inventada en el siglo XVIII, especialmente en la Ilustración Escocesa, fue el liberalismo. Esta es la igualdad de oportunidades “escocesa”, igualdad ante la ley, igualdad de dignidad social. Según escribe Adam Smith, “todo hombre (y mujer) persigue su propio interés a su manera, en el plan liberal de la igualdad, libertad y justicia”. Ese tipo de liberalismo funcionó. La vieja política nacional socialista en Chile, de sustitución de importaciones, por ejemplo, no funcionó. 

La protesta social en Chile suele cuestionar el modelo basado en el mercado, llamado a una mayor participación del Estado, ¿qué le parece este enfoque?

– Ellos están diciendo que quieren más decisiones tomadas compulsivamente y respaldadas por el monopolio de la violencia del Estado, en lugar de los acuerdos voluntarios entre las personas libres. Les sugiero que vuelvan a pensar su amor por la violencia compulsiva.