Economía & Dinero

Argentina: el impacto del fin al cepo cambiario a sólo un mes de su aplicación

Paulina Breschi 15/01/2016

A diferencia de lo que se pensaba, el shock ha sido menor. El dólar ha fluctuado libremente y ha habido un aumento de depósitos en dólares y en pesos. Con todo, el Gobierno espera una inflación para este 2016 de 25%, y de 5% para 2019.

“Estoy conforme con cómo funcionó la salida del cepo”, dijo con optimismo el martes Mauricio Macri en una conferencia de prensa refiriéndose a la eliminación de las restricciones del mercado cambiario que habían sido aplicadas por el gobierno de Cristina Fernández en octubre de 2011. Frase a la que se sumó su ministro de Finanzas el día miércoles: “Hubo una pequeña joroba (en la inflación para 2016) de dos meses por la salida del cepo, que no tuvo ni por asomo el impacto de lo que decían que iba a tener”.

Y es que desde el 17 de diciembre de 2015, día en que se hizo efectiva la eliminación del cepo anunciada por Prat-Gay, el país ha observado un comportamiento positivo: el tipo de cambio ha fluctuado libremente entre los 12 y 14 pesos; sigue existiendo el mercado paralelo pero con un spread de 5% (antes era de 55%); se ha observado un aumento de depósitos en dólares y pesos; y las reservas internacionales han retomado fuerzas volviendo a los niveles de noviembre, con un aumento de US$1.550 millones.

Según dijo a PULSO el economista jefe de Management & Fit, Matías Carugati, “la salida del cepo fue menos traumática de lo esperado, dio inicio a un proceso de normalización de operaciones con el exterior que puede ser aprovechado por los bancos. Por su parte, la suba en las tasas de interés, que después de una década dejaron de ser negativas en términos reales, favorece la intermediación aunque a corto plazo la demanda de crédito puede verse resentida”.

El ex presidente del Banco Provincia, Gustavo Marangoni, dijo a radio La Red en Argentina que no pensaba que fuera “tan fácil salir del cepo cambiario. Fue un paso importante, lo hizo sin stress cambiario, sin corridas a las reservas del Banco Central”.

Con el fin al cepo, también se logró levantar varias restricciones que mantenían al mercado inactivo. “Ha sido una operación sumamente exitosa”, dijo a PULSO Andrés Borenstein, economista jefe para Argentina de BTG Pactual. El experto explica que contrario a lo que se pensaba, el tipo de cambio estuvo “más tranquilo” y se ubicó por debajo de los valores del mercado paralelo (dólar blue). 

Carugati detalla que el mercado paralelo sigue existiendo puesto que todavía hay personas que hacen transacciones, puesto que tienen problemas impositivos y porque superan el límite impuesto por el gobierno de Macri, de US$2 millones mensuales, aunque en efectivo sólo se pueden retirar US$500.

Según cifras oficiales, en lo  diciembre el incremento de las colocaciones en moneda extranjera llegó a los US$255 millones. A fines de 2014 el Banco Central contaba con US$7.460 millones, mientras que hoy posee US$9.145 millones, correspondientes a empresas e individuos, lo que representa un alza de 22,5%. El aumento de depósitos en dólares “va en función de una mayor confianza, de la liberalización de las tasas y de la posibilidad de ahorrar impuestos al no estar alcanzados los depósitos bancarios por el impuesto a la riqueza”, explica Borenstein.

Por su parte, los depósitos en pesos también subieron. Sin embargo, ambos economistas coinciden que se debe a la emisión monetaria y de la inflación, por lo que podría ser un fenómeno no necesariamente atribuible al fin del cepo, aunque la liberalización de tasas de interés puedo haber afectado.

Uno de los temores que existía antes de que se liberara el cepo, era que la gente corriera de inmediato a comprar dólares. Sin embargo, eso no sucedió. “Por un lado hubo generación de confianza y, por otro, las mayores tasas de interés hicieron que la gente mirara el dilema entre invertir en pesos o comprar dólares. A nivel de las empresas, como el máximo es US$2 millones, no hay tanta posibilidad de ‘dolarizar’ el portafolio”, explica Borenstein.

Otra de las preocupaciones era el impacto que tendría la devaluación en la inflación del país. Sin embargo, ambos economistas creen que aunque creció inicialmente, se logró contener. Y aunque los pronósticos inflacionarios para un difícil 2016 no son positivos, el Gobierno espera una inflación de 25% para este año y de 5% para 2019.

El experto de Management & Fit estima que en los primeros meses de 2016 el peso sumará presiones devaluatorias, aunque “el resultado final dependerá de las acciones y señales que emita el Gobierno en materia cambiaria, monetaria y fiscal. La orientación de la política económica parece promisoria aunque cabe tener en cuenta que el proceso de estabilización que se inició con la gestión de Macri llevará su tiempo, enfrentará dificultades y, ciertamente, tendrá costos”.

Quizás un buen resumen de lo sucedido en materia cambiaria es que ahora se puede volver a comprar dólares por internet sin impuestos adicionales a precios de mercado.

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