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Hacia un sistema de salud digital, comunicado y preventivo

PULSO 29/06/2017

por Francisco Guzmán.

Diagnosticar ciertas enfermedades, monitorear por telepresencia a un paciente crónico o garantizar que insumos médicamente críticos estén en condiciones adecuadas, son beneficios del desarrollo tecnológico y la transformación digital. Hoy Chile cuenta con la infraestructura para un desarrollo explosivo y lo que se requiere es comenzar a implementar las potencialidades de una industria capaz de generar beneficios sociales y económicos.

El ecosistema se está cimentando y -aunque pareciera insuficiente-, sabemos que desde 2005 se ha realizado más de un millón de teleasistencias médicas e informes de exámenes por vías no presenciales. Chile sobresale por el tamaño de su red de comunicaciones, con un Ministerio de Salud robusto, el tercero más grande en Latinoamérica y donde prácticamente todos los actores del sector ya están en revisiones y conversaciones para implementar distintas soluciones tecnológicas.

A nivel mundial, este despegue está marcado por el uso intensivo de nuevas tecnologías, entre las que destacan internet de las cosas (IoT), analytics o inteligencia artificial. Todo está comenzando a conectarse, máquinas con máquinas, smartphones, pulseras, tótems, automóviles, hogares. Ya se está desarrollando una condición base para interactuar de forma continua con un usuario u otros dispositivos, monitorear el estado de salud o de maquinarias, analizar información, y finalmente actuar en beneficio de un paciente o una institución.

Los dispositivos móviles, capaces de conectarse, crecen año a año. Las cifras de la consultora internacional IDC muestran cómo en 2016 el crecimiento en la cantidad de unidades despachadas por los fabricantes aumentó un 25%, acumulando más de 100 millones de dispositivos fabricados. En la misma línea, se espera que durante 2017 más de 23 millones de personas en Europa usen wearables para controlar su salud.

Las instituciones de salud -ya sean públicas o privadas- continuarán enfrentando un gigantesco proceso de transformación digital y para ello requieren conectividad: datos, telefonía e internet, infraestructura básica para interconectar sucursales, agendar horas médicas, despachar y georreferenciar ambulancias. Dado el caudal de información que está circulando, el procesamiento de datos desde un datacenter, con altos estándares de seguridad y sistemas de análisis es también fundamental.

Desde esta infraestructura base surgen una serie de aplicabilidades, vía softwares y otras soluciones técnicas como el Contact Center Cloud, plataforma que permite a las organizaciones interactuar a través de múltiples vías con sus usuarios. Gracias al IoT y Big Data, hoy es posible georreferenciar la ubicación de un recién nacido o un enfermo crítico, así como conocer la ubicación de equipamiento médico crítico. En forma incipiente ya se puede monitorear pacientes clínicos vía remota, enviar alertas y actuar preventivamente. Pronto aumentará el uso de sensores para monitorear temperaturas de salas o de equipos que requieren condiciones especiales, además de la utilización de inteligencia artificial para proyectar patrones que permitan identificar brotes de enfermedades.

Definitivamente esta transformación obliga a los distintos actores a buscar socios tecnológicos que les permitan adaptarse a estos cambios, introducir nuevas tecnologías y avanzar hacia un nuevo sistema de salud, más eficiente, robusto y al servicio de la sociedad.

*El autor es Director Mercado Empresarial TIC Claro Chile