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Datos, infraestructura y seguridad: los retos regulatorios que trae el IoT

Daniel Fajardo 30/03/2017

Desde el sector privado aplauden el crecimiento de IoT en Chile. Sin embargo, desde la industria tecnológica advierten que aún hay una serie de elementos que mejorar en cuanto a las normativas.

Un estudio reciente de la consultora Strategy Analytics concluyó que las conexiones móviles de IoT (Internet of Things) llegarán a 2.400 millones en 2025 en los segmentos de autos, utilities y seguridad. Todos estos sectores combinados representarán el 46% del total de las conexiones a IoT en el mundo.

Esto no sólo es algo de lo cual se tenga que preocupar la industria de las telecomunicaciones, las empresas tecnológicas y el sector privado en general. Un componente importante para su desarrollo son las normativas y la legislación. IoT puede estar en actividades tan diversas como la conexión de un refrigerador o un smartphone, hasta el comportamiento de una flota de camiones y la carretera donde circulan. Por lo tanto, la legislación debería contemplarla en todas sus aristas.

Datos personales

En primer lugar, los datos que generan los sensores en muchos casos son personales. El desafío es aun mayor si consideramos que, según el último Ericsson Mobilty Report, el IoT tendrá una tasa de crecimiento anual compuesta del 23% de 2015 a 2021, pudiendo incluso, superar a los teléfonos móviles como categoría con el mayor número de dispositivos conectados en 2018. El informe señala además, que habrá 28.000 millones de dispositivos conectados en 2021, de los cuales 16.000 millones estarán relacionados con el IoT (ver gráfico).

Hace dos semanas, la Presidenta Michelle Bachelet firmó el proyecto de ley sobre protección de datos personales, que forma parte de la Agenda de Probidad y Transparencia. Entre varios temas, define un estatuto especial para proteger datos sensibles, como los relacionados a la salud, biometría y geolocalización, temas clave en el Internet of Things.

Según Christian Sfeir, gerente de cloud & enterprises de Microsoft Chile, la firma del proyecto de ley es una muy buena noticia, “pues desde la industria, hemos impulsado la creación de esta figura para el resguardo de los usuarios que hoy están utilizando nuevas tecnologías. Además, el proyecto de ley está actualizando una legislación, prácticamente, del siglo pasado, en la que tecnologías como la nube, IoT, Big Data y otras que usan los datos de las personas, no existía o era desconocida”, comenta Sfeir.

Por su parte, Rodrigo Martínez, gerente general de Redd, estima que la protección de datos es clave, porque saben que los sensores están entregando información privada. “Por eso, cuando se discuta la ley en el Congreso, esto debería ser un tema prioritario. A pesar de que los aparatos conectados son propiedad de las personas, es muy simple vincularlos y geolocalizarlos, por lo que hay que tener los resguardos legales necesarios en el uso de esa información”, dice Martínez.

En la Asociación Chilena de Tecnologías de la Información (ACTI) estiman que al igual que internet en general, no existe una regulación específica para el IoT. “Este es el principal inconveniente para los consumidores, ya que la información que se procesa y almacena es personal, sensible e íntima. Por este motivo la regulación en este contexto está siendo objeto de debate. Es muy importante que el proyecto de ley permita a los ciudadanos un mejor control de sus datos personales y a las empresas aprovechar al máximo las oportunidades de un mercado único digital, reduciendo la burocracia y beneficiándose de una mayor confianza de los consumidores”, comenta Jaime Soto, secretario general de ACTI.

Justamente, respecto a la implementación en el sector privado, Redd acaba de lanzar un estudio sobre cómo las empresas chilenas están adoptando IoT, el cual reveló que el cambio cultural es percibido como la principal barrera para la implementación en el ámbito industrial, con un 21% (ver gráfico y recuadro). “Esperamos que durante la tramitación legislativa se considere un articulado que asegure el principio de libre flujo de datos, crítico para el desarrollo de la economía digital y del carácter global que tienen los negocios en la era de la Cuarta Revolución Industrial como son las soluciones en la nube o el IoT”, agrega Sfeir, de Microsoft Chile.

Infraestructura

Otro tema en el que la industria muestra preocupación es en los desafíos en infraestructura que planeta el IoT y de qué forma la normativa se alinea.

Chile tiene buenas cifras al respecto. Según el ranking de Internet que publica Akamai, nuestro país es el tercero con mejor velocidad de internet de América, después de Estados Unidos y Canadá, con 8,6 Mbps, bastante superior al promedio mundial de 7 Mbps. Además, el estudio, titulado State of Internet & Security correspondiente al 4Q de 2016, indica que la velocidad en nuestro país aumentó en un 39% con respecto al año anterior.

Jorge Alzamora, ex jefe de Modernización de Gobierno Digital, explica que la calidad y la capacidad de la infraestructura de telecomunicaciones es fundamental. “IoT exige soportar grandes volúmenes de datos, por eso no sólo se requieren grandes inversiones, sino también regulación en cuanto a la resiliencia de las redes ante catástrofes y redundancia entre otros elementos, especialmente en ciertas industrias y áreas críticas”, indica Alzamora, quien actualmente es director de Multindustrias de Cognitiva.

Se estima que para 2020 habrá 212 mil millones de sensores conectados en el planeta, 50 mil millones de aparatos, 2,5 mil millones de redes y 4,4 mil millones de apps. Por eso que, independiente de las regulaciones, “las compañías deben desarrollar estrategias de IoT que sean holísticas y, a pesar de que el tema está actualmente en las agendas de las empresas, las organizaciones enfrentan una serie de complicaciones en su implementación”, apunta Rodrigo González, presidente ejecutivo de Accenture Chile.

Por su parte, Alex Castaneda, vice presidente y gerente general de ventas de Zebra Technologies para América Latina asegura que Chile necesita una regulación al respecto. “Desde el punto de vista regulatorio, Chile está mucho más avanzado que la mayoría de Latinoamérica para adoptar tecnología, pero aún así se necesita de una orquestación desde arriba, para que los beneficios del IoT sean transversales a toda la ciudadanía y no solo quede en las empresas”, concluye Castaneda.

Seguridad

Relacionado a la infraestructura y la protección de datos hay un tema clave en la implementación de IoT: la seguridad, tomando en cuenta que esta tecnología implica billones de datos de millones de personas que se procesan. En otras palabras, la materia prima del Big Data.

Para Ericsson, el mercado chileno actualmente goza de una avanzada regulación en el sector TIC, “la cual, ha permitido que sus servicios de banda ancha fija y móvil se hayan desarrollado de manera significativa. En este contexto, para fomentar la innovación de servicios IoT, se recomendaría que el gobierno considere continuar con programas que brinden apoyo al sector privado y den predictibilidad a sus inversiones, entre los cuales, está reforzar sus políticas de seguridad/ciberseguridad, las cuales son claves para continuar expandiendo la economía digital; y seguir desarrollando la agenda de liberación de espectro radioeléctrico a precios razonables, para permitir la introducción de servicios 5G en el 2019 o antes”, indica José Ayala, director de relaciones de gobierno e industria para América Latina de Ericsson.

Christian Sfeir agrega: “estamos dispuestos a establecer compromisos contractuales que aseguren el cumplimiento de los principios establecidos por la OCDE para asegurar a nuestros clientes los más altos estándares de seguridad”, comenta el ejecutivo de Microsoft.

De hecho, la M2M Alliance ya dio la voz de alerta a nivel mundial, acerca de la necesidad de estándares homogéneos de seguridad con respecto a la gran cantidad de dispositivos conectados bajo el paraguas de la IoT, que, según Gartner, llegarían a 8.400 millones de aparatos antes de que termine este año 2017.

La importancia del cambio cultural en las empresas

El estudio de Redd reveló que el cambio cultural es percibido como la principal barrera para la implementación de soluciones IoT. Al respecto, Rodrigo Martínez, gerente general de Redd, señala: “es que la industria 4.0, a través de la digitalización y los nuevos sistemas de información, vendrá a transformar y hacer más eficientes los procesos productivos, lo que exige un cambio de mentalidad relevante, no solo en el empresariado, sino que en la sociedad en su conjunto”, dice.

Por su parte, Cristián Cáceres, gerente de Acanto-Teknos agrega: “La conversación sobre IoT no sólo debe estar en el ámbito de las áreas de TI de las empresas, pues quienes ven los beneficios de implementarla son las áreas productivas, de gestión o de negocios de una organización. Son ellas quienes tienen la capacidad de ponerle un valor monetario a los potenciales beneficios, y así financiar las inversiones necesarias para la implementación”, apunta Cáceres.

Rodrigo González, presidente ejecutivo de Accenture Chile, las compañías deben actuar rápido, “ya que los competidores y emprendedores ya están investigando cómo aplicar IoT a sus modelos de negocio nuevos o ya existentes. Es importante ser pioneros”, apunta González.

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