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Mesa DC no tiene plan B ante negativa de Eduardo Frei para liderar Congreso Ideológico

J.Abusleme/H.López 12/02/2018

Directiva esperará hasta marzo para conocer el estado de salud del ex Presidente. Sin embargo, las razones del ex mandatario van más allá de su reciente operación. El ex senador lamentaría, entre otras cosas, ni siquiera haber recibido una propuesta formal.

“Lo único que tenemos decidido sobre el Congreso Ideológico es que será liderado por el ex Presidente Eduardo Frei”, decía a fines de enero la presidenta interina de la Democracia Cristiana, Myriam Verdugo.

La líder falangista se basaba en una conversación que mantuvo con el ex Presidente a mediados de ese mes, en la que le solicitó tener un rol “más activo” desde marzo.

Sin embargo, según cercanos, Frei nunca interpretó ese diálogo como la aceptación de un cargo específico en el sexto Congreso Ideológico del partido. De hecho, es casi un hecho que finalmente no lo encabezará.

El problema para la directiva democratacristiana, además de la inminente negativa del ex mandatario, es que no tienen un plan B con el cual reemplazarlo.

Problemas de salud

Una de las principales razones que tendría el ex Presidente para rechazar la propuesta es su estado de salud. En diciembre del año pasado fue operado de urgencia por un hematoma subdural que lo mantuvo varios días internado, y hoy se desconoce si podría estar en condiciones de asumir un rol de esas características.

En la mesa reconocen esa incertidumbre, pero dejaron para marzo la discusión de este asunto, pues actualmente están de vacaciones y esperan que en ese mes exista claridad sobre la evolución de la salud de Frei.

“Durante estos días cada cual está descansando, no hemos discutido estos temas y no tenemos conversado ningún plan B”, señaló la presidenta subrogante de la DC Myriam Verdugo.

La vicepresidenta falangista, Cristina Orellana, agregó que “esperamos que Frei conduzca el Congreso Ideológico, pero es un tema que veremos al regreso de vacaciones dependiendo de su estado de salud”.

Lo cierto es que más allá del deseo de la dirigencia de la DC, con el correr de los días han ido asumiendo que la opción de Frei es prácticamente imposible.

“En la directiva entendemos que hay un tema delicado de salud, él desde el principio manifestó su disposición, pero entendemos que eso depende de su evolución al momento de iniciar el Congreso”, manifestó el vicepresidente del partido Ramón Mallea.

De todos modos, en el partido no quieren presionar a Frei. Un ejemplo es que la presentación que un grupo de militantes presentó en su contra en el Tribunal Supremo -por respaldar a Camilo Escalona y no al candidato DC en la última senatorial en Aysén- fue aplazada para marzo, respetando su reposo. Incluso, algunos firmantes del texto serían partidarios de desistirse de él.

Otras formas de aportar

Si bien en la mesa consideran que las dudas de Frei se basarían casi exclusivamente en su estado de salud, en el entorno del ex mandatario aseguraron que no es la única razón para desistir.

También hay motivos políticos. Por ejemplo, Frei ha señalado a sus cercanos que no ha recibido ninguna invitación oficial de parte de la institucionalidad del partido, y que la conversación que mantuvo con Verdugo es el único acercamiento concreto que ha existido.

Por ello, el ex senador ha manifestado que al no haber recibido ningún ofrecimiento oficial, no siente la responsabilidad de tener que responder negativa o afirmativamente a la opción de liderar el Congreso.

El pasado 23 de enero, Frei aseguró estar disponible para tener un rol protagónico dentro de “un gran proceso de reflexión”, pero dicha disposición se materializaría de otras formas.

En su entorno señalaron que entre las alternativas está redactar un documento que oriente el debate o hacer una intervención en esa dirección. También estaría dispuesto a colaborar en un perfil secundario, pero no a la cabeza del proceso.

Pese a no tener un plan B, Cristina Orellana delineó las características que deberá tener quien asuma el rol que dejaría “vacante” Frei.

“Deberá ser una persona que dialogue, que genere consenso, que le dedique tiempo y que piense en el partido”, planteó.

El objetivo principal, más allá de los nombres, es que no se generen los conflictos internos que desató el último Congreso, sobre todo, considerando que en la sexta versión de la instancia deberán revisarse temas complejos que no han sido respetados, o que requieren una urgente actualización, como la política de alianzas. (ver listado).