Internacional

La "Cataluña del Norte" francesa, entre simpatía y preocupación por la crisis

AFP 07/10/2017

La crisis catalana ha suscitado sentimientos divididos al otro lado de los Pirineos, en Francia, en la llamada “Cataluña del Norte”, entre solidaridad con los independentistas, simpatía hacia las víctimas tras la represión policial y preocupación en los sectores económicos.

“Hay un sentimiento de malestar, la gente está nerviosa, tiene miedo a (que se desaten) disturbios importantes. Miran mucho al sur. Tienen lazos familiares y viajan (allí) el fin de semana, van a menudo a Barcelona”, explica a la AFP Jean-Luc Pujol, cofundador del partido “Oui au Pays Catalan” (Sí al País Catalán).

En el departamento francés de Pirineos Orientales, “los independentistas son muy minoritarios. Pero gran parte de la gente siente mucha simpatía por los catalanes y están dispuestos a defender su identidad. Sin querer salir del Estado francés”, destaca el responsable de este partido, creado en octubre de 2016 que milita a favor de obtener más autonomía para la “Cataluña del Norte”.

“Hoy, nosotros, en el norte, tenemos un proyecto de estatuto específico para la Cataluña del Norte que se inscribe en el marco de la Constitución francesa, como existe en (la isla de) Córcega. Estamos a años luz de la independencia” como en Cataluña, confirma Jaume Roure, presidente de Unidad Catalana, uno de los partidos catalanistas con más historia del departamento de Pirineos Orientales.

Si la crisis catalana “puede fortalecer un sentimiento de identidad”, “el apego a Francia en los Pirineos Oriental es muy, muy fuerte”, insiste Jean-Marc Pujol, alcalde de Perpiñán, la principal ciudad de los Pirineos Orientales, franceses desde el siglo XVII.

Los separatistas catalanes se plantean declarar la independencia después de la proclamación de los resultados definitivos de un referéndum de autodeterminación, prohibido por la justicia, que se celebró el 1 de octubre y en el que el sí se llevó el 90% de los sufragios, con una participación del 43%.

Desde que se llevó a cabo la consulta, en Perpiñán se registraron dos manifestaciones, de unas 500 personas, en solidaridad con los vecinos del sur y para condenar la presión policial. El alcalde de la ciudad había calificado en su blog estos actos violentos de “insoportables, injustificables e incalificables”.

Mediación internacional

Algunos militantes participaron de forma activa en la preparación de esta referendo.

Según el partido “Oui au Pays Catalan”, “varias millones de papeletas” utilizadas en la consulta fueron impresas por compañías instaladas en los Pirineos Orientales y luego transportadas al otro lado de la frontera.

“Estamos ante una situación muy peligrosa porque el gobierno español está descalificado para negociar”, afirma Jean-Paul Alduy, ex senador-alcalde de Perpiñán.

Pero “por otra parte, (el presidente independentista catalán Carles) Puigdemont está obligado a avanzar por la vía que le queda, el de la declaración de la independencia. Ahora es necesaria una mediación internacional”, según él.

En los sectores económicos, la preocupación aumenta frente a esta perspectiva de independencia. “Esto me parece bastante irreal. Cataluña estaría obligada a abandonar Europa, me parece complicado”, advirtió Bernard Fourcade, presidente de la Cámara de Comercio y de la Industria de este departamento.

“Nadie habla de la problemática económica. Quizás, dentro de un tiempo, nos arrepentiremos”, insistió.

Para Raymond Mitjavila, jefe de empresas implantadas en Francia y España, especialmente en Cataluña, “a nivel económico, será un gran caos”. “Un 45% de nuestros ingresos viene de España”, precisa.

“Lo que pasa es problemático. De corazón, estoy con ellos (los independentistas), mis padres se fueron (de Cataluña) por culpa de Franco, pero lo que está pasando da miedo”, añade.

El departamento de los Pirineos Orientales formó parte durante mucho tiempo de Cataluña y su población tiene un profundo vínculo con la cultura catalana. Pasó a ser francés en virtud del Tratado de los Pirineos, firmado el 7 de noviembre de 1659 por los reinos de Francia y España. Numerosos republicanos que huían de la dictadura franquista se instalaron en esta zona.